El Gobierno, a través del vocero presidencial, José Luis Gálvez, se refirió a la orden de aprehensión emitida en contra del expresidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, y afirmó que en el país “hay un proceso de desmontaje de una estructura de corrupción”.
”Hay un proceso de desmontaje de una estructura de corrupción que daba protección y tenía relaciones con estructuras criminales”, aseveró Gálvez en entrevista con Unitel.
Añadió que el Gobierno tenía conocimiento de que estaba en curso una investigación respecto al exfiscal Roger Mariaca y se estaba analizando sus redes de contacto.
“La Justicia ya no puede ser refugio de redes criminales, ni sospecha de contactos con estas redes”, aseveró.
Asimismo, calificó como una “muy mala señal” que Saucedo haya decidido autoexiliarse y remarcó que la investigación debe esclarecer cuan penetrada estaba la justicia por estructuras criminales.
Finalmente, consultado respecto a si el Gobierno conocía sobre una vinculación de Saucedo con un cártel del narcotráfico internacional, respondió que esto se debe consultar al Ministerio Público.
A través de sus cuentas en las redes sociales, la mañana de este miércoles, el presidente del TSJ, Romer Saucedo, informó que decidió escapar del país y declararse en el exilio al considerar que su vida corre riesgo por buscar la independencia judicial.
En su escrito, Saucedo señala que Bolivia dejó de ser un país seguro y su libertad, junto a la de su familia, “corren peligro”.
Afirma que en el país se acabaron las garantías jurídicas y acusa al “poder político” de meter a la cárcel y hasta contratar sicarios para atentar contra la vida de quienes “no comulgan con ellos”.
“MI LIBERTAD Y LA VIDA DE TODA MI FAMILIA CORREN PELIGRO. Se acabaron las garantías jurídicas: el poder político convirtió nuevamente a la justicia en una puerta giratoria que ejerce como regla la detención preventiva a quien no comulga con ellos, y tampoco titubea para contratar sicarios y silenciar gente con la muerte” (sic), señala.
Saucedo, asimismo, señala que en el país “se vienen construyendo relatos en base a mentiras y sé que van a sembrar pruebas para desacreditarme” y advierte que esa práctica se aplicará también “con otros liderazgos emergentes, referentes regionales y nacionales, para después de haberlos desacreditado en redes sociales y medios de comunicación, darles la estocada judicial final”.
“He salido del país, estoy con toda mi familia en el exilio. Pasaré a engrosar la lista de aquellos que, en tiempos de democracia, aún son perseguidos. Le contaré al mundo que en mi país ES PECADO CUESTIONAR AL PODER POLÍTICO Y QUE SE ASESINAN MAGISTRADOS CON TOTAL IMPUNIDAD Y COMPLICIDAD DE LAS ESFERAS DEL PODER” (sic), aseveró.
Asimismo, señala que no renunciará a su cargo, pero denuncia que el Gobierno ya tiene un “trato” con quien lo supliría en la Sala Plena del TSJ.