Las medidas cautelares impuestas por un juez fueron cumplidas casi en su totalidad y, en las próximas horas, el excomandante del Ejército Juan José Zúñiga podría abandonar la cárcel para cumplir con la detención domiciliaria, afirmó su abogado, Eduardo León.
En la audiencia de cesación de la detención preventiva, el pasado lunes, un tribunal determinó dar curso al pedido de la defensa del exjefe militar, quien permanecía recluido desde hace poco más de dos años en el penal de El Abra, en Cochabamba.
“Casi ya está concluido todo. Esperemos que en el transcurso de la jornada ya pueda recuperar su libertad y estar bajo detención domiciliaria. Ya se ha depositado la fianza, se ha cumplido con el registro biométrico, el registro domiciliario, etcétera. Entonces, es cuestión de unas horas más para que se cumpla eso”, afirmó León.
Zúñiga permanece en la cárcel de San Pedro, en La Paz, a la espera de que concluyan los trámites para hacer efectiva la detención domiciliaria, entre ellas el pago de la fianza determinada por la justicia.
El proceso en su contra está relacionado con la asonada militar del 26 de junio de 2024, cuando tropas fueron desplegadas en la plaza Murillo con el presunto objetivo de gestar un golpe de Estado contra el entonces presidente Luis Arce.
Las nuevas fechas para el desarrollo del juicio fueron fijadas para el 24, 25 y 26 de agosto.
La defensa del exjefe militar aseguró que el operativo fue ejecutado por instrucción de Arce y de sus ministros para que las Fuerzas Armadas cayeran en una “trampa” y se construyera la narrativa de un supuesto golpe de Estado.
Las versiones de Zúñiga
En diciembre de 2025, Zúñiga ya había afirmado que lo ocurrido el 26 de junio fue una “trampa” y el movimiento militar fue instruido por el Gobierno y el expresidente Luis Arce.
Afirmó que antes del 26-J, tuvo una reunión con la exministra de la Presidencia, María Nela Prada; el exministro de Defensa, Edmundo Novillo; y el analista Hugo Moldiz, a quien señaló de ser quien planificaba “todas las acciones sucias” del anterior Gobierno.
Según su versión, en esa reunión las autoridades le señalaron que el presidente Luis Arce estaban “frente una amenaza principalmente del sector transporte” y por eso recalcaron la importancia de “demostrar el apoyo del poder militar al Gobierno legalmente constituido”.
Zúñiga señaló que en el momento aceptó realizar el movimiento militar ya que “era una orden” y también se le dijo que había una “amenaza al país”. “No sabía de las oscuras intenciones”, señaló.
El excomandante del Ejército afirmó que el pedido para el movimiento militar fue una “trampa”, pues, dijo, el 26 de junio el Gobierno tenía planificado el escenario para acusar un intento de Golpe de Estado.
Incluso, acusó a las exautoridades de buscar un enfrentamiento entre los militares contra la Policía o las organizaciones sociales y llamó “héroes” a los miembros del Ejército ya que no cayeron en las provocaciones y lograron “controlar la situación”.
No obstante, hasta ahora no explicó porque ese día habló de “recuperar la patria” y conformar un nuevo Gabinete. Además, tampoco hizo referencia a por qué encabezó el movimiento militar después de haber sido destituido del cargo de Comandante del Ejército e incluso porque tenía ya preparado un discurso para asumir la presidencia.
El Gobierno de Luis Arce, cabe recordar, presentó un documental sobre el 26-J en el que muestra videos de las declaraciones testificales de Zúñiga y éste señala que se le pidió “matar o capturar” al presidente Luis Arce.
Según muestra el documental, Zúñiga declara que ese 26 de junio recibió llamadas telefónicas del activista Luis Fernando Hamda en el que le advertían que Arce bajaría a confrontarlo y se le pedía “capturarlo o asesinarlo”.
Además, el audiovisual cuestiona qué implicación tiene en el hecho el expresidente Evo Morales, puesto que él alerto de los movimientos militares incluso días antes de lo ocurrido.
El 26-J
El 26 de junio, el excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, movilizó a un grupo de militares encapuchados con quienes tomó la plaza Murillo con tanquetas y efectivos con armas de grueso calibre.
En uno de esos blindados estaba Zúñiga, que un día antes fue informado de su relevo, además de Juan Arnez, de la Armada Boliviana, y Marcelo Zegarra, de la Fuerza Aérea Boliviana; sin embargo, este último “había hecho conocer que no estaba de acuerdo” con este accionar, según las investigaciones de la Fiscalía.
El Gobierno afirma que lo ocurrido el 26 de junio fue un fallido intento de Golpe de Estado. Ese día, de hecho, Zúñiga habló de que el Ejército buscaba “recuperar la patria” y habló de formar un nuevo gabinete.
Según las investigaciones incluso tenía preparado un discurso para asumir la presidencia del Estado.
Tras un careo con el excomandante del Ejército, el expresidente Luis Arce optó por posesionar a un nuevo alto mando militar, mismo que ordenó el repliegue de las unidades a sus cuarteles, con lo que finalizó los momentos de tensión en el centro político del país.