Leo Messi y Lamine Yamal, separados por 20 años de diferencia, se enfrentarán por primera vez este domingo en la final de la Copa Mundial de la FIFA y pugnarán por la gloria, como los grandes referentes de las selecciones de Argentina y de España y dos de los mejores jugadores del planeta. Será un partido histórico e inolvidable entre dos grandes estrellas que coincidieron por primera vez hace casi 20 años, en una fotografía premonitoria e icónica que fue fruto de un sinfín de casualidades extraordinarias. Un joven de 19 años bañaba a un bebé de apenas tres meses, como si fuera un bautizo o una bendición. El joven era Leo Messi. El bebé se llamaba Lamine Yamal.
“No fue una casualidad. Es un milagro”, enfatiza en conversación con FIFA el autor de la imagen, el fotoperiodista Joan Monfort.
En 2006 el periódico Sport empezó a publicar un calendario solidario en colaboración con la fundación del Barcelona para recaudar fondos para Unicef, con fotos de futbolistas junto a niños.
“La primera edición fue una locura: cuando tuvimos todos los permisos teníamos cuatro días para hacerlo. Casi no dormimos. Fue una burrada. Se hizo a toda prisa con hijos de familiares y de conocidos. A partir de ahí decidimos que tenía que ser un calendario plural, con una diversidad que representara la población de Catalunya», recuerda Oriol Canals. Entonces trabajaba en el departamento de marketing del periódico.
La familia de Lamine Yamal se acogía a un proyecto solidario de Unicef en el barrio de Rocafonda, en la ciudad de Mataró, y ganó un sorteo que había organizado la propia oenegé para aparecer en una foto con un jugador del primer equipo del Barça, para la edición del calendario de 2008. El jugador podía ser Ronaldinho, Thierry Henry, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Víctor Valdés, Rafa Márquez, Samuel Eto’o, Yaya Touré, Deco, Lilian Thuram, Eric Abidal, Gabriel Milito, Edmílson, Sylvinho, Oleguer Presas, Bojan Krkic o Giovani dos Santos, pero el destino quiso que fuera Messi.
Lamine Yamal nació el 13 de julio de 2007 y el miércoles 31 de octubre, tres meses y medio después, su madre, Sheila, le llevó al Camp Nou para la sesión. Se hizo en el vestuario visitante del estadio azulgrana. «Messi estaba más tenso que un palo porque supongo que no había cogido un bebé en brazos en su vida», apunta Canals. «Messi tenía 19 años y aún era más tímido e introvertido que ahora», dice Monfort. Aún recuerda la cara de susto que puso el jugador argentino cuando se encontró esa escena.
Monfort también certifica que fue una foto «difícil». La sesión duró casi media hora. Para restar tensión a la situación y para captar la sonrisa del bebé le dejó un patito de plástico que había llevado de casa. Era de su hija, Jana, igual que el cubo donde Messi bañó a Lamine Yamal y que la toalla que utilizaron para secar al bebé.
La fotografía quedó enterrada por el paso de los años. Hasta que el padre de Lamine Yamal, Mounir, la recuperó del olvido más de 15 años después y la compartió en las redes sociales en 2024, justo los mismos días que su hijo se coronaba campeón de la Eurocopa. Pronto se hizo viral e inundó las redes sociales y así volvió a las vidas de Canals y Monfort. No habían sabido nada más de ese bebé que un día posó junto a Messi en las entrañas del Camp Nou.
“Es increíble. Es uno de esos regalos que te hace la vida. Es como si Michael Jordan hubiera bañado a LeBron James. Es una barbaridad, es una locura. Al principio la gente me preguntaba si era Inteligencia Artificial. Es bestial. Es una historia preciosa e increíble”, destaca Canals.
Afirmó que “llevo esa foto tatuada en el alma. Fue un milagro y 20 años después sigue siendo un milagro. Fue como escribir la historia antes de que pasara. Nadie podía pensar que pudiera llegar a pasar todo lo que ha pasado. Messi se ha convertido en uno de los tres mejores deportistas de toda la historia y Lamine era un referente con 16 años, ganó una Eurocopa con 17 y jugará una final del Mundial contra Messi con 19. Es algo extraordinario”.
“Yo nunca he sido una persona creyente, pero empiezo a pensar que hay algo que se nos escapa a todos. No sabría decir qué es ni de dónde viene, pero tiene que haber algo porque todo esto ha cuadrado de una manera mágica y perfecta. Y que ahora los dos estén en una final del Mundial, uno con 39 años y el otro con 19 años, es poner un lacito a la historia y cerrar el círculo”, afirma Monfort con una sonrisa llena de felicidad.