A través de sus cuentas en las redes sociales, el empresario Samuel Doria Medina se refirió a un estudio del IBCE respecto a la compra del combustible y alertó que el Gobierno optó por reducir las importaciones para evitar gastar las reservas del Banco Central de Bolivia (BCB) y evitar nuevas subidas en el valor el dólar.
Según los estudios citados por Doria Medina, en 2024 Bolivia importaba alrededor de 10 millones de litros diarios de diésel y gasolina, es decir, 300 millones mensuales.
En ese sentido, Doria ejemplificó que si el Estado pagara 1 dólar por litro, tendría que comprar combustible por un valor de 300 millones de dólares mensuales para cubrir la demanda inter a y garantizar el abastecimiento.
Sin embargo, señaló que, según el IBCE, y bajo ede cálculo hipotético, en mayo se importó por valor de unos 230 millones, mientras que en junio la importación cayó a 140 millones. Por eso, dijo, no extraña que haya largas filas de vehículoz en los surtidores del país.
“Tendríamos que comprar alrededor de 300 millones para estar bien y formar reservas, pero solo compramos la mitad. En todo el primer semestre de 2026 se importó un 11% menos que en el mismo periodo de 2025, tiempo en el que, como sabemos, ya se compraba por debajo de lo necesario. Así que no extraña que no haya combustibles y la gente esté sufriendo tanto para cargar sus tanques”, señaló.
El exaliado del Gobierno, en ese contexto, señaló que las reservas del Banco Central son de 470 millones de dólares, “lo que alcanzaría para importar más de un mes”. “Pero al parecer no se está usando esta reserva en eso, quizá para evitar que el dólar vuelva a subir”, alertó.
“De modo que estamos lejos de los objetivos de la estabilización, que eran: conseguir dólares suficientes para importar suficientes combustibles y para que haya un tipo de cambio que sea atractivo para los exportadores y al mismo tiempo no sea inflacionario”, afirmó.
Para Doria Medina, el Gobierno “parece haberse contentado con pasarla sin estabilizar: naturalizar las colas, tener un dólar volátil y una inflación alta, aunque moderada por la recesión productiva”.
En ese sentido, cuestionó si “¿la economía puede “mal vivir” así?”, y, añadió, aunque la respuesta podría ser positiva, alertó que podría ser un mal cálculo político “porque todo el mundo está descontento”.
“Hacer colas de cuatro horas no es aceptable en un país con libertad”, cerró.
Entretanto, desde el Gobierno se negó que la escasez de combustible sea por falta de divisas y lo atribuyó a problemas logísticos.