El fútbol mexicano podría estar ante uno de los cambios más trascendentales de su historia. Su federación (FMF) habría recibido una propuesta de Gianni Infantino para abandonar la Concacaf y buscar su incorporación a la Conmebol.
La operación, difundida por el periodista Martín del Palacio, tendría un trasfondo político dentro de la FIFA. Según la información, el presidente del máximo organismo del fútbol mundial habría ofrecido respaldar el eventual cambio de confederación a cambio de que México garantice su voto en la próxima elección presidencial del ente con sede en Suiza.
La versión coloca nuevamente a la FMF en el centro de la disputa que mantiene a Infantino bajo presión. El respaldo mexicano sería considerado estratégico para el dirigente suizo, quien busca mantenerse al frente de la FIFA en medio de una creciente oposición a su gestión.
Pasar de la Concacaf a la Conmebol no sería una decisión que la FMF pudiera tomar de manera unilateral. El movimiento tendría que superar distintos filtros y obtener la aprobación de los organismos involucrados.
Aun así, la posibilidad comenzaría a generar interés en México debido a los beneficios deportivos que podría representar. El escenario, de acuerdo con la versión difundida, solo tendría posibilidades de concretarse si Infantino logra permanecer en la presidencia de la FIFA.
La propuesta también evidenciaría el distanciamiento entre la FMF y la Concacaf. Mientras México habría mostrado disposición a respaldar al dirigente suizo, la confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe se alineó con la UEFA y la AFC para cuestionar las intenciones de Infantino de “privatizar” la Copa del Mundo.
Desde el punto de vista deportivo, el cambio podría representar una oportunidad importante para la selección mexicana. Competir con mayor frecuencia frente a selecciones como Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia elevaría la exigencia para el ‘Tri’ y permitiría a sus futbolistas enfrentarse de manera habitual a algunos de los mejores equipos del continente.
Además, participar en competiciones sudamericanas ofrecería un escenario de mayor exigencia para los clubes mexicanos. La posibilidad de disputar nuevamente la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana podría elevar el nivel competitivo del fútbol de clubes en México.
Pero los beneficios deportivos tendrían como contraparte importantes desafíos. El primero sería la logística. Los desplazamientos entre México y Sudamérica serían considerablemente más largos, con un impacto directo en el desgaste físico de los futbolistas y en los costos de operación de las selecciones y clubes.
A esto se sumaría la necesidad de reorganizar calendarios para compatibilizar las competencias de la Conmebol con las obligaciones de la FMF y de los equipos mexicanos.
Existe además un factor comercial que podría complicar todavía más la operación: Estados Unidos. El mercado estadounidense representa una fuente fundamental de ingresos para la selección mexicana, que habitualmente disputa partidos amistosos en territorio norteamericano ante estadios llenos por la importante presencia de aficionados mexicanos.
Un eventual cambio de confederación obligaría a la FMF a revisar los acuerdos comerciales y de patrocinio vigentes, así como la manera en que organizaría sus partidos y concentraciones.