“Juventud y alegría en el momento de la nueva Bolivia”: Así ve la FIFA a la Verde de Villegas

Óscar Villegas habla de ilusión y esperanza al referirse a la posibilidad de llevar a Bolivia de regreso a una Copa Mundial de la FIFA: “Queremos que la gente sea feliz”, ha reiterado frente a los micrófonos. Su gente fue feliz en septiembre con la histórica victoria sobre Brasil que liberó la euforia en el Estadio El Alto, cuando los jugadores se tendieron en el campo entre lágrimas y la afición celebró fundida en abrazos el boleto al Torneo Clasificatorio. Esa energía es la guía de un equipo que busca el Mundial que no había estado tan cerca para ellos, con una espera acumulada de 32 años que podría terminar en Monterrey, y el recuerdo de unos cuantos que fueron testigos de su última participación en Estados Unidos 1994.

Fiel a su recorrido, marcado por el trabajo en divisiones inferiores tanto en clubes como en selección a lo largo de más de dos décadas, el estratega apuesta por la confianza en los jóvenes y ha defendido su idea como proyecto por encima del resultado inmediato. Ha diseñado una plantilla que combina pilares experimentados con quienes empiezan a abrirse paso, incluso fuera de Bolivia, y que llegan sin el peso de duras derrotas que los condicionen desde lo mental. El objetivo es competir hoy, sin perder de vista la construcción de un equipo que pueda sostenerse en los siguientes ciclos; su compromiso es por al menos una década con la formación y el desarrollo de jugadores en todas las categorías del representativo. 

«Tengo el bagaje y la experiencia absoluta de todo lo que es el fútbol boliviano. He recorrido todo el país», dijo en su presentación como preámbulo de la selección que venía, una plantilla marcada por la presencia elementos a los que dirigió y a los que enfrentó en otras categorías.

Villegas tomó al equipo en la fecha siete de la siempre intensa eliminatoria sudamericana, con La Verde al fondo de la tabla y apenas una victoria; no obstante, consiguió enderezar el rumbo con triunfos ante Venezuela, Chile y Colombia e hizo de La Paz una fortaleza donde se mantuvo invicta bajo sus condiciones. El resto del camino le mostró la complejidad de la competencia en la zona, pero le ofreció ocasiones para refrescar la baraja de jugadores. Y ante Brasil arrebataron la última oportunidad para subirse al Mundial, precisamente con un penalti anotado por Miguelito Terceros, quien a sus 21 años se convirtió en el segundo máximo anotador de las eliminatorias en Sudamérica.

La convocatoria para enfrentar el Torneo Clasificatorio en Monterrey, con la semifinal ante Surinam y la mira puesta en disputar el cupo frente a Irak en la final, confirma el proyecto de renovación en marcha con un promedio de edad apenas superior a los 24 años que sorprendió durante las eliminatorias. En la lista previa aparecen ocho jugadores de entre 17 y 22 años, debutantes durante este ciclo. Desde el arco con Gerónimo Govea, hoy en Montevideo Wanderers, con una línea defensiva fresca que suma a Lucas Macazaga (CD Leganés B), Marcelo Torrez (Santos Sub-20), Efraín Morales (CF Montréal) y Diego Arroyo (Shakhtar Donetsk). En el mediocampo, Ervin Vaca (Bolívar) y Jesús Maraude (Always Ready), mientras que en ataque cuenta con Moisés Paniagua (Wydad AC).

En ese entramado que ha tejido en el proceso, resaltan los nombres de Gabriel Villamil (LDU de Quito) y Miguel Terceros (Santos), jugadores que, aun jóvenes, ya se han asentado en la absoluta y aportan certezas en el ataque. Junto a ellos, el guardameta Carlos Lampe, con más de 15 años en La Verde, y ahora el punto de referencia entre lo que fue y lo que viene.

Las expectativas de la afición boliviana han puesto presión sobre el grupo y el estratega reconoce las dificultades para sobreponerse a la ansiedad, pero más allá del recambio en el campo, Villegas también ha puesto empeño en desactivar las narrativas derrotistas, en reconectar a los jugadores con el disfrute del juego: «La selección boliviana es para disfrutar, no para sufrir». Una idea que poco a poco logró instalar y por eso insiste en apelar a la felicidad.

Este jueves en Monterrey, Bolivia enfrentará a Surinam en lo que Villamil definió a su llegada a la ciudad mexicana como “el partido más importante de nuestras vidas”. El proceso mira más lejos y aspiran a sentar las bases desde el torneo en Norteamérica.

// FIFA

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