No bastó con conquistar la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, mostrar un gran rendimiento en la presente edición o incluso disputar la Bota de Oro frente a Kylian Mbappé, una estrella once años menor que él. Como si el destino se empeñara en sumar un capítulo más a una historia invaluable para el fútbol, Lionel Messi disputará con la Selección Argentina las semifinales del torneo más preciado ante Inglaterra.
Resulta inevitable para los argentinos recordar la magia de Diego Armando Maradona en México 1986, en el Estadio Ciudad de México, y que afloren las comparaciones entre ambas leyendas. Esta rivalidad, que se ha transformado en un clásico del fútbol internacional, también acumula un nutrido historial de alegrías y eliminaciones para ambos lados.
Ese historial compartido, sin embargo, no incluía a Messi: este cruce será su primer duelo ante el combinado inglés en la carrera con la Albiceleste. Nunca lo ha enfrentado, ni siquiera en partidos amistosos, una deuda pendiente que el destino quiso saldar hasta el final.
“La verdad es que es especial. Es un partido especial, porque es mi primera vez. He jugado contra todos, menos contra Inglaterra. Y es especial, como dije antes, porque es una selección grande, una potencia. Siempre es lindo jugar contra selecciones así, partidos de este estilo y más en semifinales de un Mundial”, afirmó tras la victoria por 3-1 ante Suiza que selló la clasificación.
Y agregó: “Intentaremos descansar porque venimos de mucha presión, mucho desgaste. El grupo lo siente y llega en las mejores condiciones para poder hacer lo que venimos haciendo, competir”.
En 2002, siendo un niño, la Pulga llegó a Barcelona con la valija llena de ilusiones para comenzar su camino en tierras blaugranas. Ese mismo año, el combinado albiceleste cayó en la fase de grupos ante Inglaterra en lo que fue su último enfrentamiento en Copa del Mundo, en la edición disputada en Corea y Japón.
Dos décadas después, aquel niño que soñaba en Europa se convirtió en el capitán que busca una nueva final. El cruce ante Inglaterra cierra así un círculo que el tiempo había dejado pendiente, y suma un condimento extra a una historia que Messi sigue escribiendo con la camiseta argentina.