Durante tres días, los viajeros pueden disfrutar de un escenario desértico espectacular y de otro mundo... arena de terracota esparcida con rocas volcánicas que evocan las pinturas de Salvador Dalí, volcanes humeando, géiseres echando vapor, campos de lava solidificados y lagunas adornadas con flamencos. La joya es la planicie de sal más grande del mundo: el salar de Uyuni.