El viceministro del Tesoro, Óscar Navarro, señaló este miércoles que el Gobierno no descarta la posibilidad de usar parte del crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) -aún pendiente de aprobación de parte de la Asamblea- para pagar sueldos y aguinaldos del mes de diciembre.
En contacto con la prensa, Navarro señaló que dependiendo cuando la Asamblea apruebe el crédito, el financiamiento podría entrar al directorio en los primeros días de octubre y el FMI haría el primer desembolso a finales de ese mes.
“Son súper necesarios (los recursos del crédito del FMI) en octubre, noviembre porque son meses donde no existe mucha recaudación tributaria. Todas la administraciones municipales, departamentales tienen una caída de ingresos”, señaló.
En ese sentido, afirmó que ese primer desembolso de parte del Fondo “nos va a permitir encarar las dos planillas de diciembre, tanto el sueldo como el aguinaldo y todas las obligaciones que tenemos como Tesoro (General)”.
Explicó que el crédito del FMI no está destinado a proyectos, sino que son de libre disponibilidad y, en esa línea, reiteró que de ser necesario se usará para el pago de sueldos y aguinaldos.
No obstante, aseveró que el objetivo del crédito es el de incrementar las reservas y estabilizar el tipo de cambio en el país.
El Memorando de Políticas Económicas y Financieras que respalda el acuerdo entre Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) detalla los principales compromisos que asumió el Gobierno para acceder al crédito otorgado por el organismo de hasts 1.900 millones de dólares. Entre los puntos, está el compromiso de poner fin a la subvención de los combustibles en 2027, la consolidación del tipo de cambio flexible y las perspectivas de que la economía toque sus niveles más bajos el 2027 y recién empiece a recuperarse el 2028.
Según el documento, el Decreto Supremo 5516 (enero de 2026) había previsto eliminar la subvención durante este año, pero el Ejecutivo decidió postergar esa medida hasta 2027 mediante el DS 5652 (julio de 2026), “debido a unos precios internacionales del petróleo más altos de lo esperado y a la preocupación en torno al impacto social” de aplicar ajustes fuertes y repetidos a los precios internos.
El segundo eje central del memorando es la modernización del régimen cambiario. El documento confirma que Bolivia ya unificó el tipo de cambio oficial y el de referencia, y que desde finales de junio de 2026 rige un nuevo esquema en el que los bancos son libres de negociar el tipo de cambio para todas sus transacciones de compra y venta de divisas, algo que el propio texto cataloga como «acción previa» al acuerdo con el FMI.
En materia de crecimiento, el memorando no oculta que el ajuste tendrá un costo de corto plazo. El Gobierno, en ese sentido, anticipa que la actividad económica seguirá contrayéndose en 2026 y tocará su nivel más bajo en 2027, antes de iniciar una recuperación sostenida hacia 2028, apoyada en mejoras de gobernanza, mayor disponibilidad de crédito y un tipo de cambio determinado por el mercado.