El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó este miércoles que el Gobierno está abierto a dialogar con todos los sectores que componen a la sociedad boliviana; sin embargo, alertó que “está en curso” un proceso conspirativo contra la administración de Rodrigo Paz.
“Estamos en democracia y podemos expresar nuestras demandas, de eso se trata, y tenemos que escucharnos. Lo que sí no estamos de acuerdo es en la generación de convulsión política con intenciones de generar un caos y eventualmente construir un proceso conspirativo que creemos que en parte está en curso”, aseveró en conferencia de prensa.
En ese sentido, afirmó que “la convicción del gobierno nacional es firme respecto a que no vamos a ceder ningún espacio, porque es un mandato el que hemos recibido y hay cosas que consideramos que son innegociables”.
No obstante, llamó al diálogo a los diferentes sectores movilizados para dar solución a los problemas y reconstruir Bolivia en un momento histórico.
“El pueblo le dio un mandato a Rodrigo Paz para que pueda reconstruir la patria (…) reconstruir la patria, cambiar las cosas, es cambiar las cosas estructurales, estamos en esa tarea desde el primer día”, afirmó.
En este contexto, llamó al diálogo, a “reconciliarnos entre los bolivianos, dejar la división, promover el diálogo y la concertación en todos los ámbitos”.
“Nuestra contrapropuesta es mirar hacia adelante y no al pasado, es dialogar y conversar absolutamente con todos para que entre todos podamos hacer la tarea, cumplir el mandato que el pueblo boliviano nos ha dado en las urnas”, aseveró Gálvez.
La posición surge en un momento de articulación de protestas que no solo exigen la atención de demandas sectoriales, sino, en algunos casos, también la renuncia de Paz.
De hecho, la COB definirá sus medidas de presión el viernes en un cabildo para exigir la atención a su pliego petitorio y se unirá con el Magisterio, que marcha en demanda del incremento salarial; el transporte público y pesado ya anunció un paro nacional escalonado que iniciará el próximo martes; el sector salud de La Paz acata un paro de 24 horas en demanda de insumos; los mineros cooperativistas ya anticiparon que “paralizarán” Bolivia; y una marcha indígena- campesina de habitantes de Pando y Beni se acerca a la Sede de Gobierno en rechazo a la Ley 1720.