El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, dio a conocer, a través de sus cuentas en las redes sociales, que decidió escapar del país y declararse en el exilio al considerar que su vida corre riesgo por buscar la independencia judicial.
En su escrito, Saucedo señala que Bolivia dejó de ser un país seguro y su libertad, junto a la de su familia, “corren peligro”.
Afirma que en el país se acabaron las garantías jurídicas y acusa al “poder político” de meter a la cárcel y hasta contratar sicarios para atentar contra la vida de quienes “no comulgan con ellos”.
“MI LIBERTAD Y LA VIDA DE TODA MI FAMILIA CORREN PELIGRO. Se acabaron las garantías jurídicas: el poder político convirtió nuevamente a la justicia en una puerta giratoria que ejerce como regla la detención preventiva a quien no comulga con ellos, y tampoco titubea para contratar sicarios y silenciar gente con la muerte” (sic), señala.
Saucedo, asimismo, señala que en el país “se vienen construyendo relatos en base a mentiras y sé que van a sembrar pruebas para desacreditarme” y advierte que esa práctica se aplicará también “con otros liderazgos emergentes, referentes regionales y nacionales, para después de haberlos desacreditado en redes sociales y medios de comunicación, darles la estocada judicial final”.
“No perdonaron que un provinciano haya puesto un alto a las intromisiones de políticos en la justicia. No toleran que haya actuado con la frontalidad con la que me criaron, con las herramientas jurídicas que mi formación, tanto en Bolivia como en el exterior, me otorgó” (sic), dijo.
Recordó que fue elegido democráticamente en las Elecciones Judiciales y denunció que su actuar generó molestia en el anterior Gobierno y especialmente en las actuales autoridades, quienes, denuncia, “empezaron un ataque sistemático y gradual” en su contra con el objetivo final de procesarlo judicialmente para terminar de “tomar” la justicia”.
“Esa frontalidad y sinceridad para decir las cosas causó molestias desde el inicio, incluyendo al anterior gobierno, pero los actuales empezaron un ataque sistemático y gradual: primero para desacreditarme ante mi pueblo con esos relatos construidos en base a la mentira. Y estoy seguro de que pretenderán utilizar elementos de convicción que serán fabricados a la medida de algunos políticos, para luego convertirme en un objetivo judicial y así ser el trofeo con el que celebren la toma del Órgano Judicial que tanto ansían. ¡NO LES DARÉ EL GUSTO! MI CABEZA NO SERÁ SU TROFEO” (sic), afirmó.
En su escrito, Saucedo manda un mensaje a sus padres y hermanos, a quienes advierte que serán víctimas de persecución; sin embargo, asevera que “yo, desde afuera, puedo ser más útil que estando en una cárcel o muerto” (sic).
“A partir de hoy, este sacrificio se convertirá en símbolo de una familia que decide enfrentar la tiranía de los cobardes, de los mentirosos, de aquellos a quienes les gusta dividir hogares. A partir de hoy, ustedes tampoco callen nada ante esos cobardes” (sic), señaló.
Aseveró, asimismo, que el “sicariato le ha doblado el brazo al Estado” y cuestionó, por ejemplo, que no se investigue el asesinato del Decano del Tribunal Agroambiental.
“He salido del país, estoy con toda mi familia en el exilio. Pasaré a engrosar la lista de aquellos que, en tiempos de democracia, aún son perseguidos. Le contaré al mundo que en mi país ES PECADO CUESTIONAR AL PODER POLÍTICO Y QUE SE ASESINAN MAGISTRADOS CON TOTAL IMPUNIDAD Y COMPLICIDAD DE LAS ESFERAS DEL PODER” (sic), aseveró.
Asimismo, señala que no renunciará a su cargo, pero denuncia que el Gobierno ya tiene un “trato” con quien lo supliría en la Sala Plena del TSJ.
“Mi exilio no significa una renuncia. La Sala Plena del TSJ tiene quórum para funcionar aún sin mi presencia. Retornaré al país cuando las condiciones hayan cambiado, cuando mi libertad y mi vida dejen de estar en peligro, y no solo la mía, sino la de mi esposa e hijos”, señaló.
Asimismo, recordó que deja el país sin tener procesos abiertos, pero anticipa que “empezarán pronto”.
“Los años pasan rápido. LAS TIRANÍAS NO TERMINAN BIEN. Ojalá Bolivia pueda recomponerse pronto. Todavía hay tiempo, si es que la voluntad prima más que los apetitos personales de unos cuantos” (sic), cerró.