Y es que Camacho acusó a Murillo, de presionar a los perseguidos políticos para evitar que apoyen su candidatura. El Ministro calificó de "cobardes" tales denuncias.
La salida de ambos exfuncionarios del gobierno de Morales fue custodiada por el Encargado de Negocios de México y el Arzobispo de El Alto, Eugenio Scarpellini.