Neofascismo en Estados Unidos
Aquel país supuestamente ícono de la democracia moderna, ejemplo de la civilización occidental y su cultura capitalista moderna, es hoy una rémora de todo ese mito y discurso que compartían las clases altas de América Latina, seas estas de derecha e izquierda.

El caudillo neofascista elegido en los USA como presidente, conlleva los enormes peligros que el mundo corre en estos tiempos turbulentos. Como todo caudillo, tenemos experiencia de sobra en el sur del mundo, carga todo lo nefasto de la política patrimonialista. Es decir, considerarse dueños de todos los rincones del Estado, para corromperse y destruir lo colectivo: porque el Estado somos todos.
Aquel país supuestamente ícono de la democracia moderna, ejemplo de la civilización occidental y su cultura capitalista moderna, es hoy una rémora de todo ese mito y discurso que compartían las clases altas de América Latina, seas estas de derecha e izquierda. Y la ideología social darwinista fue la base de sustentación, para destruir toda herencia prehispánica en nuestros territorios.
El caudillo gringo, un ignorante y prepotente comerciante, es ciertamente la punta del iceberg de una corriente ultraconservadora y totalmente retrógrada respecto de las conquistas sociales del mundo. Corriente retrógrada, llena de odio y resentimientos contra lo distinto, contra visiones del mundo que no precisamente son anglosajonas y blancas, en costumbres y maneras de ver el mundo.
Cuando se pensaba que la historia del mundo había superado con creces, a las tragedias de los fascismos de toda laya, allá al terminar la segunda guerra mundial, pues hoy somos testigos de la resurrección de los fascismos en dónde se piensa todavía, que aún tienen las democracias más modernas posibles. Los fascismos regresan convertidos en neofascismos. Es decir, más peligrosos que sus anteriores raíces. Hoy cuentan con las tecnologías de punta en armas y mecanismos de comunicación, para adormecer a las masas y hacerlas esclavas de sus delirios más peligrosos.
La expulsión de migrantes, en las condiciones más humillantes posibles, el apresamiento de estudiantes que tienen legalidad; pero que son contrarios a los abusos de poder, muestran facetas abiertamente neofascistas. Todos los ministros o burócratas que le acompañan al caudillo, reaccionan insultando a la prensa o a quiénes se animan a criticar estas cavernarias maneras de gobernar dicho país. La libertad de expresión está en peligro, como no se había visto desde los nefastos acontecimientos de la época nazi, en los años 30 del anterior siglo.
Por el sur del mundo, lugar de caudillos ignorantes y bravucones, acostumbrados a sus clases altas admiradoras de los civilizados del norte, también hay temblores políticos. Imitadores del caudillo gringo aparecen en el escenario de muchos lugares. Milei es el más representativo, es el más empeñado en que la restauración señorial conservadora tenga efectos y resultados concretos por estos lugares del mundo. Es cierto, al final estos señoriales son los descendientes del colonialismo de los siglos XVI adelante. Son los hijos de la civilización de occidente.
Con las elecciones en estos años, aparecen y aparecerán más imitadores del caudillo del norte. Suponen que ha llegado la hora de restaurar lo señorial e imperial, aun a costa del sufrimiento del mundo. En Bolivia ya empiezan a aparecer los pequeños Milei, que se prestan a ser los lacayos del caudillo del norte. Los discursos de restauración y de poner en orden la economía, son precisamente esos que se dicen en el norte. Pero que son mensajes de las órdenes que vienen de oficinas, conocidas desde el siglo XX, donde los burócratas de la muerte suelen enviar a sus sirvientes por estos lados del mundo.
La resistencia a estos flagelos de la muerte, será otra vez esencial en estos tiempos. Resistencia activa por todo el mundo: protestas callejeras, protestas en las redes sociales, protestas en todos los países directamente afectados por las torpezas imperiales del caudillo gringo. Se tiene que globalizar la lucha y la resistencia, si es posible en unión de países, de trabajadores y sindicatos organizados de manera internacional.
Por razones éticas y morales no se puede dejar que la soberbia ignorante, prepotente y neofascista se imponga a las malas en todo el mundo. El peligro de dejar pasar estos atropellos contra la humanidad, es la restauración de todo lo superado y vencido en siglos de lucha y enormes sacrificios de la humanidad. No se puede traicionar la sangre y el sacrificio de millones de seres humanos, que pusieron sus vidas en función de mejor vida de las generaciones venideras. Y estos neofascistas gringos quieren destruirla de manera brutal e imperial.
Aquí ya no cuentan las izquierdas y derechas de cuello blanco, que son también señoriales desde nuestras experiencias autóctonas. El internacionalismo trabajador y de pueblos ancestrales, que tienen experiencia en resistencias a colonialismos e imperialismos, serán los que lleven las banderas de la resistencia. No sólo está en juego la dignidad de nuestros pueblos, sino realmente el futuro de la humanidad.
Han despertado y regresado los resabios de los colonialismos e imperialismos del siglo XVI. Esos resentimientos del odio hacia lo distinto. Esos social darwinistas y supremacistas racistas, que quieren un mundo a imagen y semejanza del Ku klux klan. Entonces tendrán más Vietnam y Palestina incluso en su propio territorio.