El emperador Calígula Trump y los negocios
Esos comerciantes que tomaron las riendas del poder político en Estados Unidos, no entienden de básica diplomacia internacional, ellos sólo están buscando ganancias económicas sin que les interese nada las vidas de miles de millones de seres humanos.

Calígula Trump elegido por los norteamericanos, es ciertamente un personaje muy particular. Ignorante y prepotente comerciante, que por supuesto responde a la decadencia total del pueblo norteamericano. Para este comerciante ignorante, no existen los principios y los acuerdos diplomáticos, es decir aquellos protocolos políticos que se construyeron en occidente después de la tragedia de la segunda guerra mundial. Aquellas normas básicas para generar un mundo algo más justo y respetuoso.
Esos comerciantes que tomaron las riendas del poder político en Estados Unidos, no entienden de básica diplomacia internacional, ellos sólo están buscando ganancias económicas sin que les interese nada las vidas de miles de millones de seres humanos. Ofreciendo enormes ventajas a multimillonarios, por encima de derechos humanos y derechos de trabajadores en los propios Estados Unidos.
Estos comerciantes bucaneros y piratas, no tienen diferencia alguna con comerciantes de cocaína o comerciantes de armas, que son los que más ganan en este mundo. Son el lenguaje de los siglos XVII y XVIII, cuando los piratas contratados por las potencias imperiales asaltaban ciudades para robar, para saquear riquezas y entregar a sus amos allende los mares. Realmente no hay diferencias entre aquellos y estos que han tomado el poder en los Estados Unidos.
En toda regla de lo que se considera normas y leyes de la segunda posguerra, para que no se repitan las atrocidades de aquella guerra. Es decir, para que no haya matones poderosos que hagan lo que quieran con el mundo. En esa línea, de alguna manera todos los países del mundo tuvieron el mismo derecho igualitaria entre sí. Respeto que se mantuvo de alguna manera entre los países industrializados y ricos.
Hoy esos acuerdos y protocolos están destruidos por los comerciantes y piratas modernos, que en occidente se han posesionado en el poder político. Ya no hay consensos y acuerdos, sino guerras comerciales y económicas, sin ideas de anteponer primero lo humano, la solidaridad ante la mezquindad. Incluso las izquierdas han caído en estas trampas comerciales, a nombre de soberanías y cosas también mezquinas. Por ejemplo, en el tema de migración, pues el miedo racista a otras culturas está calando hondo en las izquierdas del norte de este mundo.
En el fondo del asunto, es la debacle de las consideraciones éticas y morales por todo el mundo. El fin justifica los medios es la consigna actual, poniendo en peligro al mundo entero. Los matones del barrio son varios; aunque el matón principal se luce en su brutalidad y falta de respeto a las básicas formas de consensos humanos.
Lo terrible de este panorama es que, como en Alemania en los años treinta del anterior siglo, son los pueblos los que acogen a los piratas y bucaneros actuales. Pues las debacles de los pueblos también son posibles. La destrucción mutua entre países occidentales es el escenario que estamos presenciando. Y no es exagerado afirmar que otras guerras entre potencias se acercan, si es que siguen en ese empeño de destruir lo poco de la diplomacia civilizada.
No todo es dinero y dinero en la convivencia humana. Si bien lo económico es importante; son los principios morales y éticos los que en definitiva tienen que anteponerse, precisamente por lo humano. Porque la enfermedad económica, sólo destruye el espíritu humano y contamina totalmente el medio ambiente. Comerciantes ignorantes como Trump, ven al mundo sólo como beneficio material y oportunista. Los comentarios acerca de Gaza y sus posibles negocios de lujo, al menos han producido repugnancia y estupor por todo el mundo.
Si la historia sirve para algo, en estos tiempos casi para nada, al menos que sea como testimonio del paso por el poder, de gente como los piratas e ignorantes gringos como Trump, que llegaron por cierto, gracias a los errores de los demócratas que contribuyeron enormemente a la destrucción de los tejidos sociales de los Estados Unidos.
Los pueblos muchas veces no aprenden de sus errores, la memoria es corta y fácilmente destruyen sus propias conquistas sociales por los espejismos de caudillos de toda laya, que ofrecen cielo y tierra cuando los sueños y esperanzas no llegan a tiempo.
Lo mercantil capitalista sigue siendo la religión más importante de occidente, cuya manera de ver el mundo es sólo para hacer negocios aun sea destruyendo todo: medio ambiente. Todo lo demás es sólo justificación mediante: democracia, etc. Lo mercantil capitalista y su ceguera destructiva, se encarga hoy de terminar con las ilusiones de cambios y avances en la justicia social por todo el mundo.
Los comerciantes y piratas que tomaron el poder en Washington, están globalizando el esclavismo para regresar y retroceder hasta las épocas esclavistas, tienen las tecnologías para el control de la mente y tienen el poder militar si es que fallan las redes, o los medios de comunicación. Sólo quieren esclavos que consuman y que no piensen. Para ellos ha llegado el reino de los cielos: hacer de los pueblos ovejas consumistas.