Opinión
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Max Raúl Murillo Mendoza
20/03/2025 - 13:14

El Papa y su silencio ante el mundo

Se pensaba hace doce años, cuando se nombró al gaucho Francisco como Papa, que la iglesia católica cambiaría y se renovaría para enfrentar los nuevos y complejos desafíos del mundo.

El Papa Francisco ha sido sin duda alguna un rotundo fracaso, como líder espiritual y como latinoamericano en medio de occidente. Después de su LAUDATO, que ha sido una promesa importante, nada más ha hecho para renovar a la iglesia católica. Sobre todo a la iglesia latinoamericana, que le hace mucha falta ponerse al día en absolutamente todo respecto a las coyunturas mundiales actuales.

En esa línea la iglesia católica boliviana es una muestra de lo que sucede en el Vaticano. Una iglesia lastrada por sus problemas internos: abusos sexuales y retrógrada en asuntos políticos y de compromiso real con sus feligreses. Cerrada totalmente al mundo de Bolivia. Y sus líderes unos viejitos sin idea alguna de lo que sucede en Bolivia, dando discursitos y palmaditas a todos los otros viejitos que asisten a sus misas, en algunos domingos aburridos y surrealistas fuera de lo que realmente sucede en Bolivia.

No sabemos qué realmente hace el cardenal, nombrado por su rostro y ascendencia indígena; pero totalmente inútil para los propósitos de las feligresías bolivianas. Cardenal burócrata y probablemente rezando en su finca todos los días, de manera hipócrita como la mayoría de los líderes del mundo católico en Bolivia.

Sabemos por tradición de las obras sociales que tiene la iglesia católica. Hubieron tiempos gloriosos por los años 70 y 80 del anterior siglo, cuando la resistencia como institución a las dictaduras militares. Esos tiempos ya han pasado. En estos tiempos turbulentos y de incertidumbre total en Bolivia, cuando la población busca respuestas a su presente y futuro, la iglesia católica camina más perdida que la misma sociedad. Lo más grave: cerrada ante toda posibilidad de ideas y propuestas que vengan de la sociedad.

En estos tiempos turbulentos y violentos, Dios es utilizado por todos lados de las guerras. Criminales como Trump, Netanyahu o Vance utilizan a Dios en sus rezos piadosos para ordenar bombardeos y asesinatos de niños y mujeres. Dios está prostituido y manipulado por todas las ideologías de la muerte. No es raro el crecimiento de las iglesias evangélicas, todos buscan protección en sus egoísmos y pecados modernos o postmodernos. Definitivamente son tiempos violentos y piadosos en la hipocresía moderna, bajo el paraguas de las iglesias.

Se pensaba hace doce años, cuando se nombró al gaucho Francisco como Papa, que la iglesia católica cambiaría y se renovaría para enfrentar los nuevos y complejos desafíos del mundo. Esas esperanzas se han derrumbado totalmente. Ya viejo y decrépito se resigna a terminar sus días de manera rendida y cobarde. Dejará a la iglesia católica a la deriva; para que el próximo Papa sea un nuevo Trump y condene para siempre al Vaticano al retrógrado mundo de los rezos y sentimentalismos inútiles cristianos.

En Bolivia los obispos y el cardenal burócrata, sólo llegarán a viejos inútiles y nada harán para que cambie la iglesia católica. Por supuesto que rezan todos los días, como si eso resolviera los problemas que tienen. Es realmente triste que una institución tan importante sea manejada y mantenida de manera tradicional, en sentido de inercia y pérdida total de esperanzas en cambios y transformaciones que necesita Bolivia con urgencia.

Estoy absolutamente seguro que el desánimo generalizado de la feligresía es total. El silencio al respecto es contundente en estos años. Los obispos y cardenal prefieren cerrar las puertas a sus bases, dejando al olvido cambios, transformaciones, esperanzas y buenas nuevas que se requiere en la sociedad. Lamentablemente no hay elecciones al interior de la iglesia católica, pues los dueños y señores de la jerarquía también demuestran poca capacidad democrática, poca capacidad de cambio y poca capacidad de escucha a las demandas de su pueblo.

El Papa gaucho pasará a la historia sin pena ni gloria. Con más pena que gloria. Es una decepción total para el mundo cristiano, sobre todo para las nuevas generaciones que requieren por cierto buenas nuevas. En un mundo cada vez más egoísta, violento, guerrero y corrupto, necesitamos de instituciones que alumbren e iluminen caminos de esperanzas. El Papa gaucho no ha sido el mensajero que se esperaba, sino un burócrata más del montón.

Las religiones seguirán siendo el consuelo espiritual para los humanos. En estas coyunturas de peligrosos piratas y bucaneros occidentales imperiales, rezar frente a la muerte y destrucción humana de alguna manera desahoga los sentimientos hacia la resignación. El misterio de Dios jamás sabremos si es cierto; pero es un equilibrio contra los asesinos en serie imperiales y brutales.

A estas alturas del partido, hay pocas esperanzas que la iglesia católica boliviana cambie. Pocas esperanzas para que abran las ventanas y ventilen renovando sus ideas y propuestas. Sobre todo en sus obras educativas, donde sería prudente que las nuevas generaciones se alimenten de esperanzas y sueños en un mundo mejor y al menos más solidario.

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