Estas son las 7 razones científicas que demuestran que tener gatos es bueno para la salud
La ciencia demuestra que los animales pueden ayudar a prevenir alergias en los niños, evitar infecciones respiratorias, mejorar el estado de ánimo e incluso aumentar la autoestima.

Mantienen sano el corazón
Según un estudio realizado en 2008 por investigadores del Instituto Stroke de la Universidad de Minnesota, los dueños de gatos tienen menos probabilidades de morir de un ataque al corazón. Tras monitorizar a casi 4500 personas (tres de cada cinco participantes tenían gato) durante un período de 10 años, los investigadores pudieron determinar que los dueños de gatos experimentaban una reducción del riesgo de muerte por ataque al corazón del 30% en comparación con los participantes que no tenían gatos.
Casi se puede decir que inventaron la siesta
Hay estudios que demuestran que una pequeña cabezada a mediodía puede activar tu estado de alerta, la memoria, la creatividad, la productividad y el buen humor en general. Así que si no sacas tiempo para echarte una siesta solo, quizás la opción de acurrucarte junto a tu amigo peludo te convence para descansar 20 minutos al día.
Sus ronroneos te calman de forma natural los nervios
Los estudios señalan que el ronroneo de los gatos ayuda a reducir el estrés del dueño, así como su tensión arterial. Además, los gatos pueden producir vibraciones de entre 20 y 140 hercios al ronronear, una frecuencia considerada beneficiosa para una gran variedad de enfermedad, según la Scientific American.
Te hacen reír como nunca pensaste que sería posible
El año pasado, investigadores de la Universidad Loma Linda de California descubrieron que con sólo ver 20 minutos de vídeos divertidos se reduce nuestro nivel de cortisol de forma considerable y contribuía a mejorar la memoria a corto plazo de los participantes más mayores. Otra investigación asociaba la risa a un corazón y un sistema inmune más fuertes.
Pueden ayudar a personas con autismo a comunicarse
Un estudio realizado en Francia en 2012 analizó a 40 niños autistas y a sus mascotas y descubrió que los niños se sentían más tranquilos y podían socializar con más facilidad que los que no tenían mascota. Relacionaron este cambio con un incremento de producción de la oxitocina, una hormona que puede ser generada al acariciar a los gatos y que aumenta los sentimientos de confianza y amor.
Ayudan a luchar contra la depresión
La relajación de acariciar a un gato en tu regazo no sólo apacigua tu estrés. Se sabe que esa compañía tangible mejora el estado de ánimo y sirve como distracción positiva para los que luchan contra los trastornos de la depresión. Más allá de su compañía, las mascotas contribuyen a seguir una rutina, mantener la responsabilidad y la actividad social en días que nos costaría más hacerlo.