Durante los primeros días de intervención a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), se realizó un análisis forense del respaldo de datos, en el que se identificaron nueve vulnerabilidades en los sistemas informáticos que debilitaron el control del Estado, de acuerdo con un informe conjunto brindado por el Gobierno.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, informó que el sistema vulnerado corresponde al B-SISA, el cual ya fue reemplazado a nivel nacional, señala información institucional.
“Tenemos que realizar aún más mejoras, pero nuestros equipos técnicos ya están trabajando acá. Hemos incorporado alrededor de 20 funcionarios y esos funcionarios ya están trabajando acá”, afirmó.
Frente a las deficiencias y vulnerabilidades del sistema B-SISA, señaló que se llevaron a cabo cambios importantes y sustanciales, con los que se evitó el desvío de 22 millones de litros de combustibles líquidos.
Según explicó, la cifra corresponde a los reportes generados por el propio sistema B-SISA a partir de la detección de carguíos repetidos, constantes y diarios por parte de vehículos dedicados a esta actividad irregular —con doble tanque, etiquetas falsas u otras modalidades—, identificados a través del nuevo control de repetitividad.
También afirmó que se está realizando la depuración para evitar el doble carguío, como en el caso de “motocicletas que cargan no una vez, sino treinta y cincuenta veces en distintos lugares”.
Además de estas acciones, Blanco garantizó el abastecimiento de combustible mediante controles más estrictos. A nivel nacional, se han despachado 13,1 millones de litros en un solo día, con el respectivo seguimiento por departamento, aseguró.
“Se ha integrado el B-SISA con el SEGIP para la detección de vehículos clonados y de repetitividad; se han llevado adelante operativos con tecnología en las estaciones, controles con pistolas y aplicaciones móviles para detectar irregularidades. Estamos bloqueando los vehículos, evitando la duplicidad del carguío”, reiteró.
El ministro de Medio Ambiente y Agua, Óscar Mario Justiniano, miembro de la Comisión Interventora, lamentó los “intereses oscuros” que desvirtuaron los objetivos de la entidad y permitieron que se cometieran irregularidades.
Los nueve hallazgos encontrados:
- Puerta trasera en “Ventas Importadas”: se encontró una puerta trasera que permitía vender combustible sin que la operación llegara al registro central de la ANH.
- Manipulación en el registro de placas: los vehículos que cargaban combustible no siempre coincidían con la placa registrada.
- Atajo (F7): se detectó un atajo que anulaba todas las reglas de control y permitía despachar sin límite ni etiqueta B-SISA.
- Control de cargas repetidas desactivado: un mismo vehículo podía cargar varias veces al día.
- Desbloqueo automático y secreto: vehículos sospechosos se desbloqueaban solos, sin autorización de un supervisor.
- Anulación del cobro a precio internacional: vehículos extranjeros accedían al precio subvencionado boliviano.
- Validación débil del B-SISA: el sistema solo comprobaba que el código terminara en una letra de la A a la J.
- Contraseñas expuestas: las claves de los servidores centrales estaban escritas a la vista en el código informático.
- Antenas abandonadas: al fallar la lectura automática, se digitaba la placa manualmente, lo que abría margen al fraude.