“Jugamos como nunca, perdimos como siempre”, es una de las frases más repetidas en la historia del fútbol boliviano y volvió a hacerse presente este miércoles.
Bolivia fue dominador, luchó y mereció ganar a Irak, pero no fue efectiva y pagó caro sus dos errores defensivos. Al final, perdió por 2 a 1 y se despidió de la chance de clasificar al Mundial después de 32 años.
El primer tiempo, así como todo el partido, fue de total dominio de Bolivia. El equipo de Villegas tuvo mayor posesión del balón y siempre buscó el arco contrario, pero cometió errores, sobre todo en el medio y en salida, que lo terminaron complicando de entrada.
Y es que la pérdida del balón en el medio generó que Luis Haquin cometa una falta cerca del área. Era la primera aproximación iraquí y Guillermo Viscarra se vistió de figura al sacar un tiro libre que parecía un gol inevitable.
De hecho, el arquero boliviano pudo rozar el balón con su mano izquierda e hizo que el esférico rebote en el travesaño y se vaya al tiro de esquina.
Lamentablemente para los nuestros, de ese córner llegó la apertura del marcador. Diego Medina perdió su marca y Ali Al-Hamad aprovechó un gran centro para anotar el primero.
El gol era un duro castigo para la Verde – que hoy vistió de Blanco-, pero al igual que con Surinam, tuvo el mérito de no desesperarse y empezar a buscar los espacios para encontrar el empate.
Miguel Terceros, nuevamente, se puso el equipo al hombro y aunque siempre estuvo muy bien marcado se dio maneras de desbordar e incomodar a la defensa rival.
Ramiro Vaca, de la misma manera, buscó ser ese ejecutor de pases y remates de larga distancia y Juan Godoy se mostró siempre batallador.
Aún así, las ocasiones de peligro escasearon en ambos arcos, a no ser por las pelotas paradas, ya que Irak cometía diversas faltas a los jugadores bolivianos.
Así, finalmente llegó el minuto 38. Ramiro Vaca intentó un nuevo remate, pero Moisés Paniagua – desaparecido hasta ese momento- se avivó para parar el balón y encontrarse solo frente al arco iraquí. El delantero de 18 años no se puso nervioso y con un gran remate cruzado anotó el empate.
Tras el gol, vino los mejores momentos de Bolivia, pero, como en toda la noche, careció de tranquilidad y puntería.
Con el empate, el segundo tiempo inició de la misma manera. Bolivia seguía dominando e Irak casi no lograba cruzar media cancha. Sin embargo, nuevamente hizo gala de su efectividad.
En, prácticamente, la segunda vez que logró profundidad volvió a lastimar. Nuevamente un error boliviano en salida posibilitó un nuevo desborde y un centro que Aymen Hussein pudo aprovechar adelantándose a Morales para anotar el 2 a 1.
Era tan inesperado como injusto y a partir de ese fatídico minuto 53 el partido fue, aún más de dominio boliviano.
No obstante, Bolivia nunca tuvo la tranquilidad necesaria para aprovechar las aproximaciones y esta vez la solución no vino desde el banco de suplentes.
Villegas dispuso la salida del conductor del equipo, Ramiro Vaca, y el ingreso de Fernando Nava. Eso hizo que Miguel Terceros centralice su juego y partir de ahí fue intrascendente.
Bolivia perdió a su principal figura y cayó en la desesperación. Recién a los 90’ el técnico nacional se animó a colocar a un segundo hombre de área, pero ya era tarde. Irak ya defendía con sus 11 hombres y Bolivia había perdido la poca serenidad que le quedaba.
Así, los minutos se consumieron y el partido llegó a su inevitable final, para el llanto de todo un país.
Nuevamente, Bolivia mereció más, mucho más, pero no tuvo la fortuna necesaria. Quedó a un paso de volver a un Mundial después de 32 años y deberá empezar a apuntar al 2030. ¡Gracias muchachos!