En un partidazo, México sucumbió ante la jerarquía de Inglaterra y no pudo avanzar a cuartos del Mundial

En un verdadero partidazo, Inglaterra sacó a relucir su jerarquía en el estadio Azteca y derrotó a México (2-3) para avanzar a los cuartos de final del Mundial.

México, eso sí, vendió cara su derrota. Dominó, luchó y atacó hasta el final, pero en un par de minutos de distracción vio caer su arco en dos ocasiones y luego un tonto penal terminó por sellar su destino.

El encuentro empezó difícil para Inglaterra, que se vio azotado por una gran presión mexicana y dominio en la tenencia.

A los dirigidos por Tuchel les costó acomodarse y casi sufren un gol tras un centro para Raúl Jiménez que cabeceó de sobrepique y se topó con un lúcido Pickford.

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El partido se rompió de forma impensada y con una ráfaga de goles de Bellingham. A los 36′, Saka recibió por derecha y desbordó, con su pierna inhábil tiró un centro pasado y el volante apareció de palomita en el segundo palo.

México sacó del medio, la perdió y Bellingham abrió con Kane, fue hacia el medio y recibió un pase perfecto del delantero para definir abajo del arco.

Empero, a los 42′ México logró reaccionar. Tras un tiro libre, la defensa inglesa no pudo despejar el y Quiñones fusiló desde cerca a Pickford para poner a El Tri en partido.

El gol le dio envíon a los pupilos del Vasco Aguirre, que se acercaron con un peligroso Raúl Jiménez. Primero remató cruzado al lado del palo y luego, como toda la noche, ganó de cabeza por arriba para exigir a Pickford. Seguido a eso, bajó un envío y dejó solo a Montes para el empate, pero una salvada providencial de Bellingham mantuvo a Inglaterra en ventaja.

El inicio del segundo tiempo traería sorpresas. Quansah fue con la plancha contra un futbollsta mexicano. El VAR llamó al árbitro Alireza Faghani, quien apenas la vio decidió expulsarlo.

Así y todo, Inglaterra estiró diferencias con diez. De un saque de arco larguísimo de Pickford Kane asistió a Gordon. El delantero quiso amagar a un Rangel que llegó tarde y le cometió un penal infantil.

Kane se hizo cargo y le pegó con mucha potencia y certeza a su izquierda, inatajable para el arquero que fue hacia ese lugar.

Curiosamente, el mismo delantero inglés le daría vida a México. Pocos minutos después de su gol, llegó tarde en una pelota en el aire ante Gutiérrez y lo impactó. Vía VAR, otorgaron el penal que Raúl Jiménez convirtió tras ejecutar con mucha tranquilidad y aprovechar la urgencia de un Pickford que se movió antes para intentar despistarlo.

Los 20′ minutos (más los 11′ de adición) que le siguieron al gol fueron todos mexicanos. Inglaterra se empeñó en resistir cada envío y a cerrar todos los caminos atrás. Centro tras centro los zagueros lograron evitar el peligro sobre el arco de Pickford, ante un México que se quedó sin energías ni ideas, pero que mostró corazón para forzar un empate que nunca llegó.

Finalmente, Inglaterra terminó sorteando un partido más que difícil como visitante y, con pragmatismo, cerró una gran victoria que lo metió entre los ocho mejores de la Copa del Mundo.

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