La crisis por la calidad del combustible en Bolivia ha escalado hasta afectar directamente la operatividad de los servicios municipales en La Paz. El alcalde Iván Arias denunció públicamente que el municipio paceño ya sufrió las consecuencias de este problema desde septiembre del año pasado, cuando recibieron un lote de combustible adulterado.
Arias reveló que en 2025 el municipio presentó una denuncia formal ante la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tras detectar agua en una cisterna de 10.000 litros.
La mezcla de combustible con agua arruinó el motor de 10 volquetas municipales. Según el Alcalde, las autoridades nacionales desestimaron la denuncia calificándola de “falsa” y pidiendo esperar estudios que nunca llegaron a subsanar el daño.
Ante la desconfianza, dijo, el municipio ahora realiza limpiezas diarias de pistones en sus equipos, lo que genera retrasos y pérdidas de tiempo en las obras de la ciudad.
El burgomaestre relató que incluso su vehículo personal presentó fallas de encendido esta mañana, reflejando el sentir de miles de transportistas y ciudadanos afectados. “Yo ya me sumo a la protesta porque hemos sido afectados. Todos lo estamos sufriendo”, afirmó Arias.
La autoridad fue enfática al señalar que la solución no radica únicamente en posibles indemnizaciones, sino en la logística de distribución.
“Lo primero que hay que hacer es sacar de circulación el combustible basura. De nada sirve que indemnicen si siguen distribuyendo carburante en mal estado”, sentenció.
Para el Alcalde, el Gobierno debe priorizar el retiro total de los lotes defectuosos de gasolina y diésel, dándoles otro destino y garantizando la llegada de combustible certificado. Aunque evitó pronunciarse sobre si el Estado debe cubrir el resarcimiento económico, subrayó que “alguien tendrá que pagar las consecuencias” del daño provocado a los motorizados del país.