García Linera dice que «ya no es posible una Bolivia sin los ‘indios’» y ellos definirán «quien no va a gobernar»

A través de un artículo de opinión, el exvicepresidente Álvaro García Linera, advirtió que “ya no es posible una Bolivia sin los ‘indios’ y aseveró que será ese sector de la sociedad “quien no va a gobernar”, si es que no pueden hacerlo ellos.

“Ya no es posible una Bolivia sin los llamados ‘indios’.  En ocasiones de articulación virtuosa de programa y liderazgo, ellos podrán gobernar a todo el país. En ocasiones de crepúsculo de liderazgos y fraccionalismos políticos, como sucede ahora, no gobernarán, pero podrán definir quién no va a gobernar”, señaló, quien fue la mano derecha en el Gobierno de Evo Morales (2005-2019).

Aseveró que los ‘indios’ “sarán su apoyo a gobiernos más progresistas o más derechistas, pero ellos serán los sujetos que dirimirán ese curso”. “Es un tema de irreversible demografía politizada”, acotó.

En su texto, García Linera identifica las causas que llevaron a las movilizaciones que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

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Señala, por ejemplo, la decisión de levantar la subvención a los combustibles y la posterior importación de gasolina “literalmente basura”; las decisiones antipopulistas como eliminar el Impuesto a las Grandes Fortunas; y el intentar posicionar la idea de la necesidad de privatizar las empresas estatales, entre otras.

Además, señala que Paz, al ganar las elecciones por una decisión popular de evitar que un “ultraderechista” como Jorge Quiroga asuma la presidencia, se olvidó del pueblo que votó por él y cambió de “entorno”.

“En el medio vino la sensación de una ‘traición’. Rodrigo Paz, un candidato anodino, sin estructura política ni programa, ganó las elecciones con apoyo popular por descarte de última hora, a modo de impedir que el candidato ultraderechista de las oligarquías, Quiroga, se hiciera con el gobierno. Pero no bien fue posesionado, Paz cambió de interlocutores. Ya no eran los campesinos ni los vecinos que le dieron el voto con los que se codeaba para promulgar los decretos a su favor, sino las corporaciones empresariales”, señaló.

No obstante, García Linera también señala que las movilizaciones y bloqueos – que se alargan por 45 días y afectan principalmente al occidente del país, además de Cochabamba- no lograrán – al menos en esta batalla- la renuncia del presidente Paz.

Para García Linera, las protestas no lograron la adhesión de las áreas urbanas y se presencia un desgaste natural. Sin embargo, alertó también que si el Gobierno decidiera activar la represión y hacer uso de la fuerza las medidas volverían a rearticularse y lograr fuerza.

“Al momento de escribir este texto, los bloqueos de carreteras aún continúan. Si el gobierno comete el error de una represión sangrienta, la sublevación pudiera expandirse aún más. El malestar social es profundo. Si el gobierno opta por el desgaste, el movimiento ya ha llegado a un tope de expansión sostenida en la movilización campesina que, por ahora, no le permite ganar. Para la renuncia del gobierno faltaría la adhesión movilizada de nuevos sectores de la ciudad de El Alto y de algunos barrios populares de la ciudad de La Paz. Pero, después de casi cuarenta días de parálisis del transporte, caída de la actividad comercial, desabastecimiento y exorbitantes precios de los alimentos, es muy difícil que esa movilización urbana acontezca”, señaló.

Finalmente, García Linera señaló que lo que se vive en el país no será la “última batalla” de los indígenas contra el Gobierno de Paz y en busca de defender su reconocimiento, inclusión y conquistas.

“Lo cierto es que esta lucha por la defensa de la ciudadanía indígena conquistada, recién se inicia. Se volverá a repetir por oleadas, según los ciclos agrícolas, hasta lograr algún tipo de inclusión o triunfo.  No estamos ante la ‘última batalla’ de una época que se va, como sucedió con el poderoso sindicalismo obrero en 1986. La ciudadanía sindical desapareció, porque se extinguió materialmente la condición obrera de la gran empresa mediante el cierre de industrias, despidos masivos y la fragmentación de la actividad laboral. La extirpación de la ciudadanía plurinacional requeriría la extinción de las naciones indígenas aymara, quechua, guaraní, etcétera. Ciertamente, no faltan quienes lo propugnan gritando en las redes: ‘haga patria, mate un indio’, pero los indígenas son la mayoría demográfica y política del país y su trabajo es el que sostiene a Bolivia. Por lo tanto, antes de que esas amenazas se cumplan, será más fácil la disolución de las minorías oligárquicas”, cerró.

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