Tras la sesión del Comité Municipal de Reducción de Riesgo de Desastres (COMURADE), el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz determinó escalar el nivel de alerta de amarilla a naranja en todo el municipio. La medida responde a un incremento crítico en las precipitaciones en las áreas rurales de Zongo y Hampaturi, y al inicio de los rebalses por excedencia en las represas que alimentan la cuenca del Choqueyapu.
Juan Pablo Palma, secretario municipal de Resiliencia y Gestión de Vulnerabilidades (SMRGV), explicó que la situación climática es dual: mientras en el área urbana se registran altas temperaturas, en las cabeceras de valle y áreas rurales las lluvias están superando las medias históricas.
“EPSAS ha comunicado formalmente que las represas de Chacaltaya y Pampalarama han empezado con descargas por excedencia. Esto significa que el caudal del río Choqueyapu recibirá un aporte adicional significativo de agua”, advirtió Palma.
Según los pronósticos del SENAMHI, estas condiciones de riesgo se extenderán al menos hasta el mes de marzo.
Plan de contingencia y maquinaria en apronte
Para la tranquilidad de la población, Palma aseguró que los Planes de Emergencia y Contingencia están actualizados y coordinados con el Viceministerio de Defensa Civil.
“Estamos en apronte total. Desde noviembre contamos con personal de turno las 24 horas, incluyendo feriados. Tenemos más de 40 unidades de maquinaria pesada desplazadas en puntos críticos como Huayñajahuira, Kellumani, río Jaquejaque y el río Jillusaya”, puntualizó el secretario.
La autoridad también destacó que, tras semanas de incertidumbre, el suministro de combustible para la maquinaria municipal se ha regularizado en los últimos días, lo que permite una respuesta inmediata ante cualquier desborde o evento adverso en la cuenca paceña.