El Gobierno, a través del ministro de Trabajo, Williams Bascopé, defendió la decisión de levantar la subvención al diésel y afirmó que antes de tomar la decisión el contrabando lograba “comprar las conciencias” incluso de gente considerada “de confianza” para desviar el combustible.
En conferencia de prensa, Bascopé ejemplificó que de cada 10 cisternas de diésel que se despachaba, 5 y hasta 7 eran desviadas al contrabando.
“Se ponía a alguien de confianza para que se lacen 10 cisternas y desaparecían 7. El contrabando estaba comprando las conciencias de cualquier boliviano porque era negocio rentable”, dijo.
Señaló que el Estado compraba el diésel con un costo “caro” para venderlo “barato” en el país; sin embargo, el combustible se desviaba y se revendía a precios más elevados en el área rural y las fronteras.
Aseguró que mantener la subvención significaba beneficiar únicamente a los contrabandistas y por eso se tomó la decisión, a pesar de costo económico que significa para la población.
Detalló que levantar la subvención significa un ahorro de 55 millones de dólares semanales para el Estado y aseguró que la medida será acompañada con créditos para el sector productivo, programas de renovación del transporte público y un proceso de reorganización, disolución o liquidación de empresas públicas.