Del Castillo advierte sobre Zúñiga: “No va descansar hasta tener su foto colgada en el cuadro de presidentes”

El exministro de Gobierno y otrora candidato a la presidencia, Carlos Eduardo del Castillo, en entrevista con O-Stream, el canal digital del portal Oxígeno.bo, se refirió a la “asonada golpista” ocurrida en junio de 2024 en contra del entonces presidente Luis Arce y cuyo principal acusado es el excomandante general del Ejército Juan José Zúñiga.

Del Castillo, primero, fue enfático en negar que se haya tratado de un hecho armado y se refirió a cuando se aproximó a una de las tanquetas a exigir que Zúñiga dé la cara ante la situación que se vivía en Plaza Murillo.

Señala que hoy se arrepiente de ese accionar ya que, reveló, Zúñiga había dado la orden de asesinarlo, pero uno de los oficiales se negó a cumplir el mandato.

Además, afirmó que fue el expresidente Arce quien le impidió que como Ministro de Gobierno ordene un despliegue policial para proteger al Gobierno, para evitar una «carnicería».

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Del Castillo, en ese sentido, afirmó que tras lo sucedido desde el Ministerio de Gobierno se hicieron los “ajustes” para buscar evitar que hechos similares se repitan; sin embargo, alertó que hay “ajustes pendientes para que no vuelva a ocurrir”.

Contó que los cabecillas de la asonada golpista tenían gente infiltrada en cercanías del presidente Arce y eso les posibilitó llevar adelante su intento de Golpe. Relató, por ejemplo, que uno de los miembros del equipo de seguridad del Jefe de Estado era primo de quienes llevaron adelante la asonada golpista.

En ese sentido, el exministro de Gobierno aseveró que “la figura no ha cambiado” y advirtió que Zúñiga no descansará hasta ser Presidente “por lo menos 5 minutos” y tener su foto colgada junto a los cuadros de los otros mandatarios de la historia boliviana.

“No ha cambiado la figura. Hemos visto a este señor en medios de comunicación diciendo ‘quiero ser Presidente’, eso lo dijo el 2024, ‘quiero ser presidente decía aunque sea 5 minutos, quiero mi foto colgada ahí’; ahora qué dice: ‘quiero ser Presidente’. No va a descansar hasta tener su foto colgada en el cuadro de presidentes”, aseveró Del Castillo.

Y acotó que “Zúñiga quería mostrar el poder con un asalto”.

El pasado 16 de agosto, Zúñiga, que cumple detención domiciliaria por el caso de la asonada golpista, reveló que sueña con ser elegido presidente del país y aseveró que Bolivia necesita un Gobierno militar.

Entrevistado por el periodista Pepe Pomacusi, Zúñiga aseveró que Bolivia “necesita un nuevo proyecto político de reconstrucción” ya que, dijo, “la sociedad, el pueblo está cansado de los mismos partidos, de los mismos politiqueros”.

“Es un sueño, hay que soñar (…) Estoy capacitado, no necesita ser muy iluminado, necesitas tener vocación de servicio”, añadió.

Zúñiga, cabe recordar, es enjuiciado por presuntamente encabezar la “asonada golpista” en contra del entonces presidente Luis Arce el 26 de junio de 2024.

Por ese caso, estuvo encarcelado preventivamente por dos años y el pasado mes de julio se benefició con detención domiciliaria.

Precisamente tras lograr salir de la cárcel, Zúñiga acusó al gobierno del expresidente Luis Arce de haber involucrado a las Fuerzas Armadas en una supuesta “trampa” para crear la narrativa del “fantasma del golpe” de Estado en junio de 2024.

“Nos han metido en una trampa, en una emboscada del Gobierno (de Luis Arce) para crear un fantasma del golpe”, afirmó el exjefe militar tras abandonar el Tribunal Departamental de Justicia de La Paz.

Según Zúñiga, horas antes del despliegue de tropas, la tarde del 26 de junio de 2024, los movimientos sociales ya estaban esperando con carteles, junto con exautoridades de la administración de Arce, para salir a protestar contra la supuesta intención de gestar un golpe de Estado.

“O sea que ellos ya sabían con anticipación (todo lo que iba a acontecer), nos estaban montando una trampa”, afirmó Zúñiga.

Las versiones de Zúñiga

En diciembre de 2025, Zúñiga ya había afirmado que lo ocurrido el 26 de junio fue una “trampa” y el movimiento militar fue instruido por el Gobierno y el expresidente Luis Arce.

Afirmó que antes del 26-J, tuvo una reunión con la exministra de la Presidencia, María Nela Prada; el exministro de Defensa, Edmundo Novillo; y el analista Hugo Moldiz, a quien señaló de ser quien planificaba “todas las acciones sucias” del anterior Gobierno.

Según su versión, en esa reunión las autoridades le señalaron que el presidente Luis Arce estaba “frente una amenaza principalmente del sector transporte” y por eso recalcaron la importancia de “demostrar el apoyo del poder militar al Gobierno legalmente constituido”.

Zúñiga señaló que en el momento aceptó realizar el movimiento militar ya que “era una orden” y también se le dijo que había una “amenaza al país”. “No sabía de las oscuras intenciones”, señaló.

El excomandante del Ejército afirmó que el pedido para el movimiento militar fue una “trampa”, pues, dijo, el 26 de junio el Gobierno tenía planificado el escenario para acusar un intento de Golpe de Estado.

Incluso, acusó a las exautoridades de buscar un enfrentamiento entre los militares contra la Policía o las organizaciones sociales y llamó “héroes” a los miembros del Ejército ya que no cayeron en las provocaciones y lograron “controlar la situación”.

No obstante, hasta ahora no explicó porque ese día habló de “recuperar la patria” y conformar un nuevo Gabinete. Además, tampoco hizo referencia a por qué encabezó el movimiento militar después de haber sido destituido del cargo de Comandante del Ejército e incluso porque tenía ya preparado un discurso para asumir la presidencia.

El Gobierno de Luis Arce, cabe recordar, presentó un documental sobre el 26-J en el que muestra videos de las declaraciones testificales de Zúñiga y éste señala que se le pidió “matar o capturar” al presidente Luis Arce.

Según muestra el documental, Zúñiga declara que ese 26 de junio recibió llamadas telefónicas del activista Luis Fernando Hamda en el que le advertían que Arce bajaría a confrontarlo y se le pedía “capturarlo o asesinarlo”.

Además, el audiovisual cuestiona qué implicación tiene en el hecho el expresidente Evo Morales, puesto que él alerto de los movimientos militares incluso días antes de lo ocurrido.

El 26-J

El 26 de junio, el excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, movilizó a un grupo de militares encapuchados con quienes tomó la plaza Murillo con tanquetas y efectivos con armas de grueso calibre.

En uno de esos blindados estaba Zúñiga, que un día antes fue informado de su relevo, además de Juan Arnez, de la Armada Boliviana, y Marcelo Zegarra, de la Fuerza Aérea Boliviana; sin embargo, este último “había hecho conocer que no estaba de acuerdo” con este accionar, según las investigaciones de la Fiscalía.

El Gobierno afirma que lo ocurrido el 26 de junio fue un fallido intento de Golpe de Estado. Ese día, de hecho, Zúñiga habló de que el Ejército buscaba “recuperar la patria” y habló de formar un nuevo gabinete.

Según las investigaciones incluso tenía preparado un discurso para asumir la presidencia del Estado.

Tras un careo con el excomandante del Ejército, el expresidente Luis Arce optó por posesionar a un nuevo alto mando militar, mismo que ordenó el repliegue de las unidades a sus cuarteles, con lo que finalizó los momentos de tensión en el centro político del país.

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