ENTREVISTA
Analista financiero y dirigente de Alianza por la Libertad, Jaime Dunn repasa en esta conversación su experiencia en Wall Street, su fallido intento de llegar a la papeleta, su relación con Edman Lara y su lectura del gobierno de Rodrigo Paz. Afirma que “prácticamente nada” de su programa se aplica hoy, sostiene que el ajuste debe trasladarse de los ciudadanos al Estado y plantea cortar por 90 días el financiamiento a las empresas públicas para saber cuáles sobreviven. También explica por qué dice que Evo Morales podría haber sido detenido al inicio de un eventual gobierno suyo, cómo enfrentaría los bloqueos y qué está haciendo para convertir Alianza por la Libertad en partido. Aunque asegura que no está en política “por un cargo, una pega”, no esconde su ambición: “no se trata de querer ser Presidente, se trata de poder ser Presidente”.
Entrevista: El Interrogatorio / O Stream
Esta edición conserva las preguntas, el orden y el sentido de la conversación original. Solo se corrigieron muletillas, repeticiones accidentales y errores evidentes de transcripción. Las afirmaciones corresponden al entrevistado.
IDENTIDAD, LIBERTAD Y PRESIDENCIA
P ¿Es usted Jaime Dunn?
— Así es.
P ¿Cómo está?
— Preocupado.
P ¿Ya no es el Jaime Dunn optimista?
— Siempre optimista.
P ¿Le han dicho alguna vez ambicioso?
— En el buen sentido de la palabra, creo que lo soy, pero no, nunca me lo han dicho.
P ¿Disciplinado?
— Extremadamente disciplinado.
P ¿Ordenado?
— Extremadamente ordenado.
P ¿Asume sus errores?
— Totalmente. Creo que los errores son la mejor escuela.
P ¿Ya sabe elegir gente para sus equipos?
— No es tanto que yo los elijo. Ellos eligen venir a trabajar y se autodespiden solos también.
P ¿Demócrata?
— Cien por ciento.
P ¿Liberal?
— Hasta el tuétano.
P ¿Usted es libre?
— Estoy en la búsqueda de la libertad en mi país conjuntamente con todos los bolivianos. Hace 201 años logramos la independencia, pero no la libertad.
P ¿Se puede ser boliviano y ser libre?
— Se tiene que ser boliviano y libre.
P ¿Le gusta que le digan que es político?
— Me gusta que me digan político, a diferencia de que me digan politiquero.
P ¿Cuál es su causa?
— Lograr un mejor país con el apoyo de toda la gente que se una a esa misma causa.
P ¿Le gusta el poder?
— El poder en el buen sentido de la palabra y el poder para hacer el bien, porque hay poder para hacer el mal. Dios tiene poder, el diablo también.
P ¿Ya tiene la fotografía de la papeleta 2030?
— No, porque todavía no sabemos quién va a ir en la foto. En un partido democrático eso se tiene que definir mediante estatutos y mediante una elección interna.
P ¿Todavía quiere ser Presidente de un país en una crisis tan profunda?
— Más bien la crisis profunda, y la verdadera crisis debajo de la crisis, es la que hace que yo quiera ser Presidente.
P ¿Sabe qué hacer con Bolivia?
— No solo yo, sino todo el equipo. Sabemos qué es lo que hay que hacer en Bolivia.
P ¿Y ya sabe cómo ganar?
— Yo creo que sí. Y no se trata de comprar o adoptar una estrategia; se trata simplemente de ser quien uno es.
CAMIRI, WALL STREET Y EXPERIENCIA
P Usted trabajó en Wall Street. ¿Dónde se hizo Jaime Dunn: en Camiri o en Nueva York?
— Yo creo que es una combinación de muchos factores. Jaime Dunn se hace no solo de la experiencia terrenal, desde Camiri, desde los Estados Unidos, La Paz, Santa Cruz, sino también por la fe que tengo, porque yo soy muy creyente.
P ¿Qué entendió en Mabon Securities de Bolivia que Bolivia hoy no entiende de sí misma?
— Entendí desde muy temprano, desde un banco de inversión muy grande en Wall Street, que la inversión no va donde se la pide; va donde se la respeta.
P ¿A qué se dedica hoy Jaime Dunn?
— Me dedico a tratar de armar un equipo de gente amante de Bolivia que quiera cambiar Bolivia para el bien.
P ¿Eso exige un financiamiento, un respaldo?
— Sí. Al mismo tiempo he ampliado mis horas laborales de 12 a 18, básicamente. Jaime Dunn, la mitad del día está en política o capaz más: dos tercios del tiempo está en política y un tercio está trabajando, porque creo que una persona no debe vivir de la política; debe vivir de su trabajo.
P Como analista financiero, ¿recomendaría invertir en Bolivia hoy?
— Recomendaría prepararse para invertir en Bolivia, en la Bolivia que viene.
P El Alto, la Alcaldía de La Paz, NAFIBO: ¿hay más Estado en su currículum del que le gustaría?
— Mi participación ha sido bastante fugaz en el Estado: cinco o seis meses, si no me equivoco, en la Alcaldía. Básicamente, todo reducido a menos de un cinco o seis por ciento de toda mi carrera profesional.
P ¿Ha sido presidente de algo antes?
— Sí. Le diría que en mi vida profesional siempre he estado presidiendo algo.
P ¿Prefecto interino de La Paz?
— Un día.
P Mejor que nadie se entere.
— No, no. Yo creo que no hay absolutamente nada que ocultar. En la vida siempre hay que ser transparente y claro, pero te puedo asegurar que en ese día se resolvieron más problemas que en todo un año.
P ¿Quién le dijo que puede ser Presidente?
— Yo creo que no es tanto quién te lo dice, porque nadie realmente te lo va a decir. Es más, he escuchado a analistas de altísimo grado, en países muy importantes, que más bien me han dicho lo contrario: que nunca voy a ser Presidente.
P ¿Entonces por qué cree que puede?
— Porque no se trata de lo que digan otros; se trata de lo que uno siente y de lo que la gente transmite en el día a día. Yo creo que Bolivia, a pesar de todo, tiene gente consciente que escucha las buenas ideas. A Bolivia lo que le sobran son las malas ideas.
P ¿Qué hizo para volverse tan popular en tan poco tiempo?
— Yo siempre he dicho lo que pienso, digo lo que pienso y hago lo que pienso. La gente que trabaja conmigo también. Somos un equipo.
LA CANDIDATURA QUE NO FUE, LARA Y EL PODER
P Llegó a aparecer muy arriba en las encuestas y hoy no tiene representación política formal: ni un diputado, ni un senador, ni un alcalde. ¿Por qué cree que pasó esto?
— No es lo que creo, sino lo que sabemos, y los hechos están ahí. A nosotros nos han sacado de la carrera electoral de manera ilegal, porque el sistema prebendal, corrupto, que ha capturado el Estado sigue funcionando. Ese sistema no quiere cambios, no quiere reformas. Pero ha sido un mensaje claro y contundente para todos nosotros, los amantes de la libertad: nos tienen miedo, y eso significa más bien que debemos continuar.
P ¿Por quién cree que terminó votando la gente que pensaba votar por usted?
— Rápidamente, en las estadísticas se mostró que buscaron alguna cara nueva y a alguien que se había acercado a nosotros en un momento, que es el capitán Lara. Gran parte de nuestra fuerza política no votó por Rodrigo; votó por Lara.
P ¿Él iba a ser su vicepresidente?
— Sí, habíamos conversado de que él sea vicepresidente. Pero, como te digo, en nuestro caso cuando hay desacuerdos, cuando hay encontrones importantes, sucede que se van. Y para mí fue un alivio grande que se vaya Lara.
P ¿Habría podido gobernar con él?
— Yo creo que se puede gobernar bajo cualquier circunstancia cumpliendo la ley, cumpliendo las normas y marcando desde el principio los límites; teniendo claras las reglas, los objetivos y los propósitos.
P Lara llegó a la Vicepresidencia y usted quedó fuera de la papeleta. ¿Quién entendió mejor cómo funcionaba el poder?
— Es que el poder que tenemos hoy y cómo funciona el poder… Te decía que hay poder bueno y poder malo. Este es el poder malo. A mí no me interesa entender cómo funciona el poder malo porque yo nunca voy a formar parte de él. Yo estoy por el poder bueno.
P ADN, MNR, una facción del PDC, NGP. ¿Buscaba un partido, buscaba una sigla?
— Buscábamos un propósito, un objetivo y un equipo de trabajo. Nosotros pusimos tres condiciones: uno, salvar Bolivia; dos, no hay dinero de ida ni de vuelta; y tres, no hay cuoteo. No es que fuimos buscando partidos; los partidos nos buscaron a nosotros. Y debo reconocer que el único que cumplió los tres requisitos fue NGP en su momento.
P ¿Qué quiere más, Jaime Dunn: ser Presidente o que se aplique su plan de país?
— Que se aplique el plan de país, el Programa Nacional para la Generación de Riqueza que hemos elaborado con un equipo que yo he presidido. A nosotros y a mí no nos interesa quién gobierna; solo me interesa con qué ideas, con qué principios y con qué convicciones va a gobernar.
P Dice que puede trabajar con todos y gobernar con todos. ¿Cree que algún político boliviano en funciones lo está haciendo bien hoy?
— Yo creo que todos los políticos, absolutamente, para empezar, no son políticos. Excepto capaz algunas excepciones, son politiqueros, que no es lo mismo.
P ¿Qué aprendió de la política o de la politiquería estos años que ha estado en el ambiente?
— Que la única forma de hacer cambios profundos es en base a principios y convicciones y, si eres creyente en Dios, con fe y con mucho trabajo. Y que esos principios, convicciones y esa fe son totalmente innegociables.
P ¿Qué responsabilidad tuvo Jaime Dunn de no estar en la boleta?
— Yo siento que siempre he tenido una responsabilidad grande y la tengo, porque hay gente que cree en uno, hay gente que dedica su tiempo a lo que uno plantea.
RODRIGO PAZ, EL PROGRAMA Y CERIMEDO
P Rodrigo Paz en algún momento anunció que incorporaba su programa a Capitalismo para Todos. ¿Cuánto del programa que se está ejerciendo hoy es suyo?
— Prácticamente nada. Sí hemos hablado de reducir el déficit fiscal, pero no así. Hemos hablado de que debería haber propiedad privada en el tema de tierras, pero no así. Hemos hablado de hacer cambios importantes, incluyendo una reforma constitucional desde el primer día. Se habla, pero no se hace.
P ¿Pide consejo todavía Rodrigo a usted?
— No.
P No puedo no preguntar: ¿conoció personalmente a Cerimedo?
— Sí. Cerimedo estuvo en Bolivia, entiendo, desde 2024. Vino trabajando con Andrónico, vino ya trabajando con Rodrigo. Cuando tus números son buenos, los asesores internacionales se te acercan y desfilaron asesores internacionales con nombres muy importantes. Absolutamente ninguno, incluyendo Cerimedo, no solo no fue contratado, sino que no trabajó con nosotros.
P ¿Le ofrecieron formar parte de este gobierno?
— De este gobierno, no. Pero sí, antes de las elecciones se me ofreció formar parte del gobierno si el candidato X, Y o Z ganaba, con ofertas tremendamente importantes en magnitud y en participación de poder. Nuestra respuesta siempre fue que nosotros, y yo personalmente, no estamos en política por un cargo, una pega o por tener simplemente poder por tenerlo. Es para cambiar Bolivia.
P ¿Quiere que Rodrigo Paz tenga éxito o le conviene que le vaya mal?
— Creo firmemente que hay que respetar la ley, esa misma Constitución, por más que no me gusta, y por supuesto que se respete la democracia en el país. Eso no significa defender a una persona, sino defender a una Constitución, a una ley y a un proceso.
DÓLAR, AJUSTE Y EMPRESAS PÚBLICAS
P El dólar está a 12,50 o 12,60. ¿A cuánto estaría hoy el dólar con Jaime Dunn Presidente?
— No tendría forma de decirte exactamente. Pero sí hemos hecho análisis estadísticos, análisis económicos, muchos modelos. Si se hubieran hecho los cambios desde el primer día, si se hubieran tomado todas las medidas, especialmente fiscales, porque la crisis de Bolivia tiene un origen fiscal, entonces su solución tiene que venir por el lado fiscal más que por el monetario. La gente está sufriendo por los efectos de la economía, pero esos efectos no son porque se hayan hecho cambios, sino porque no se han hecho.
P La gente ya está sufriendo. ¿Un ajuste, un dólar a tipo de mercado y una serie de medidas fiscales no harían más profundo el dolor social?
— Si el origen de la crisis es fiscal, la solución tiene que ser también de origen fiscal. La gente ya ha hecho el sacrificio, la gente ya sufre, la gente ya lleva sobre sus hombros el peso de un ajuste. El único que no se ha ajustado es el Estado. Sigue grande, sigue obeso, las empresas públicas están como están, y levantar la subvención lo único que ha hecho es que el Estado se ahorre dólares, se ahorre subvención y recaude más impuestos, pero los ciudadanos han quedado olvidados. El ajuste de aquí en adelante tiene que ser con cargo al Estado y no más con cargo a los ciudadanos.
P ¿Cuántas empresas públicas hay que cerrar?
— Me da la impresión que son prácticamente todas. Yo propongo algo sencillo: el Estado les da 1.500 millones de dólares de financiamiento y el SEDEM recibe como 600 millones de dólares de financiamiento al año. Cortemos el financiamiento a las empresas estatales por 90 días. En 90 días vamos a ver cuáles viven y cuáles sirven.
P Hay un ciclo económico que depende de las empresas públicas, donde hay muchas personas involucradas. Malo o bien, es lo que hay. ¿Qué se hace para evitar que eso se convierta en un conflicto?
— Son personas que se las ha puesto en una planilla de algo que no funciona y ellos han hecho sus proyectos de vida sobre eso. El Estado es culpable de eso. El Estado tiene que hacerse responsable de esas personas. Después de un análisis profundo se podría establecer que, a pesar de que se cierren las empresas, se les va a seguir pagando, por ejemplo, un salario por un año, hasta que puedan conseguir trabajo.
P ¿Es mejor tener a los empleados no trabajando y pagarles salarios?
— Es mejor tener a los empleados no trabajando y pagarles salarios que supuestamente trabajando y generando más pérdidas en una empresa estatal que está funcionando, pero no está generando riqueza.
EVO, BLOQUEOS Y AUTORIDAD
P Prometió que Evo Morales estaría detenido mientras usted leía su discurso si hubiera sido Presidente. ¿Es así de fácil?
— No. No es fácil, pero es posible.
P ¿Cómo?
— Teniendo la cosa claramente planificada y claramente establecida. Y no es una cosa que pueden hacer o podemos hacer solo los bolivianos. El crimen internacional, el narcotráfico, el narcoterrorismo no es un problema de Bolivia solamente; es un problema del mundo.
P También dijo que los 53 días de bloqueo se deberían haber detenido en la primera hora.
— Más allá del hecho de que el bloqueo crece de manera progresiva, el bloqueo el primer día no es el mismo que el bloqueo 20 días después. La mejor forma de desbloquear una carretera es evitando que se produzca el bloqueo para empezar. Segundo: la Constitución, la ley, es un mandato que el Estado tiene que cumplir. El bloqueo nos ha demostrado y ha develado cosas muy profundas. Lo primero: ¿quién gobierna Bolivia, la Constitución o el bloqueo? Bolivia no solo está bloqueada en sus carreteras, está bloqueada en su capacidad de gobernarse.
P A veces parece más fácil exigir o señalar la falta de autoridad que ejercerla.
— Yo lo veo de otra manera. Si tú crees que no puedes hacer aplicar la ley, que no puedes resolver los problemas cuando se deben; si tú crees que la ley se tiene que negociar o la Constitución se tiene que negociar, simplemente no estás preparado para gobernar.
ALIANZA POR LA LIBERTAD Y 2030
P ¿En qué fase está Alianza por la Libertad?
— En el cronograma de constitución del partido tiene un avance muy importante y está en su etapa más crítica y más fundamental para ser un partido de verdad: tener militantes liberales cien por ciento, con la convicción, los principios y la ideología liberal.
P ¿Es fácil aglomerar a la gente contra la idea de que los políticos lo hacen mal o contra Evo?
— No aglomeramos a la gente contra alguien en particular ni contra alguna persona especialmente. No hacemos algo en contra de algo; estamos haciendo algo a favor de un mejor país, de un mejor futuro.
P ¿Va a lograr ser partido antes de la siguiente elección?
— Totalmente, si nos dejan. Debo aclarar, porque ese sistema ya nos ha advertido que nos van a poner trabas.
P Guerra anunciada no mata moros.
— Eso es lo que dicen, pero nosotros tenemos que hacer lo que tenemos que hacer. Si por el otro lado alguien lo ve como agresión, lo ve como guerra, es su problema, no es nuestro.
P ¿Cuál fue su mayor éxito en estos tiempos de hacer política?
— En la política el éxito siempre lleva nombre y apellido y es adjudicado a un caudillo. En nuestro caso son causas, son objetivos cumplidos y son adjudicados a un equipo.
P ¿Alianza por la Libertad va a sobrevivir a Jaime Dunn?
— Tiene que sobrevivir a Jaime Dunn para que vaya muchísimo más allá de Jaime Dunn.
P ¿Quiere ser Presidente o quiere demostrar que tiene razón?
— Es interesante la pregunta, pero más que querer ser Presidente, porque no se trata de querer ser Presidente, se trata de poder ser Presidente. Y dar los canales, también a través del manejo del poder, para que sea la gente la que se dé cuenta que tuvimos razón.
P ¿Ya sabe cómo va a convencer a quienes piensan que el país estaba mejor con Evo de que sus ideas son las correctas?
— Lo hacemos todos los días y esa es la gran batalla cultural. Hemos estado yendo en el camino incorrecto, donde se nos ha dicho que el Estado lo hace todo, donde se nos ha dicho que la riqueza se distribuye y no se crea, y donde en los últimos 20 años se ha profundizado y se ha tratado de convencer a la gente de que trabajar, invertir y ser exitoso empresarialmente no es bueno.
P ¿Qué promesa no haría nunca para ganar una elección?
— Es que yo nunca he hecho promesas. Y la verdad, si hay algo que prometo, es que si llego a ser Presidente, o quien sea en Alianza por la Libertad que llegue a ser Presidente, va a ser abrir las puertas del Palacio para que la gente diga qué es lo que necesita y, particularmente, para que le diga al Estado dónde tiene que dejar de estorbarle.
EL PAÍS QUE QUIERE DEJAR Y LA CRISIS DEBAJO DE LA CRISIS
P Vamos terminando. ¿Qué Bolivia le quiere dejar Jaime Dunn a sus hijos?
— Una Bolivia que sea de esperanzas que se puedan cumplir, de sueños que se puedan cumplir. Y una Bolivia que yo resumo en prácticamente tres cosas: donde un ciudadano no tenga que tener un amigo en el poder para ser alguien o hacer algo; un joven no se tenga que ir de su país para ser alguien y hacer algo; y un país donde cada ciudadano pueda irse todas las noches a dormir tranquilo.
P ¿Hay algo que sabe Jaime Dunn que el resto de Bolivia no sepa y se tenga que enterar?
— Que hay una crisis debajo de la crisis. Muchos creen que la crisis de Bolivia es solo económica y solo es la falta de combustibles y la falta de dólares. Por eso, en cien días, carajo, podía solucionar todos los problemas de Bolivia. No es así. Debajo de la crisis económica hay una crisis moral, hay una crisis ética, hay una crisis de falta de convicciones, hay una crisis de falta de fe para los que creen en Dios y hay una crisis de haber dejado que se destruya el concepto de familia. La economía no es más que el resultado de la acción humana. Si actuamos mal, los números de la economía siempre van a ser rojos.
P ¿Bolivia tiene salvación?
— Por supuesto que sí. Y tiene salvadores también, que tienen que tener la oportunidad y, con el apoyo de la gente, ejercer esa salvación juntos.