Con participación del monseñor Percy Galván y el gobernador Luis Revilla, la Alcaldía de La Paz y las empresas de recojo de basura reanudaron en diálogo en busca de lograr una solución a la crisis sanitaria que se vive en el municipio.
Son más de 15 días que el recojo de basura en la ciudad se suspendió y la Alcaldía ha apelado a trabajadores municipales y la propia ciudadanía para encarar esa labor.
En la ocasión, el alcalde de La Paz, César Dockweiler, rechazó cualquier intención de rescindir el contrato con las empresas del servicio de recojo de basura y advirtió que se debe lograr un equilibrio sin afectar a la ciudad y a los ciudadanos.
Entretanto, la empresa La Paz Limpia señaló que su contrato con la Alcaldía permite modificaciones ante variaciones en las condiciones macroeconómicas que afecten los costos del servicio, pero señaló que el Decreto 5660 solo permite ajustes por el precio del combustible.
El conflicto de la basura en La Paz lleva ya más de dos semanas al 25 de agosto de 2026, y se originó por un desacuerdo económico entre la Alcaldía paceña y La Paz Limpia (LPL), el consorcio privado encargado del aseo urbano.
La empresa reclama una actualización de las tarifas debido al incremento de sus costos operativos, principalmente por el aumento del precio de los combustibles, mientras que la Alcaldía sostiene que ya se realizaron ajustes y exige el cumplimiento del contrato. A esto se suma la escasez de diésel y gasolina que Bolivia atraviesa en medio de su crisis económica, lo que afecta directamente la circulación de los camiones recolectores, según el sindicato de trabajadores de LPL.