Casi no festejó el segundo gol, pese a que había sido memorable. Tomó el balón desde afuera del área, miró brevemente hacia la portería y sacó un brutal remate cruzado que dejó sin chances a Alisson. En unos minutos, Erling Haaland dejó afuera de la Copa Mundial a Brasil.
Se hizo cargo de las patadas, algún que otro insulto y el penal. Kyllian Mbappé consiguió su diploma de guapeza y ayudó a Francia a dejar de lado a Paraguay.
Pese a haber fallado un penal unos minutos antes, acarició el balón con delicadeza para que no se fuera muy alta ni desviada. Con corazón más que claridad, se tiró al lado izquierdo para volver al Messi del pasado. Su emoción dio la vuelta al mundo tras la remontada ante Egipto.
Aguantó los golpes, la presión y las dificultades de un partido que quedará marcado para la historia. Se responsabilizó del penal en un momento sensible y no falló. Harry Kane es mucho más que un goleador para Inglaterra. Lo demostró ante México.
Erling Haaland, Kylian Mbappé, Lionel Messi y Harry Kane. Llegaron a la Copa Mundial 2026 como algunas de las grandes estrellas del torneo. Con sus rendimientos, ratifican su estatus, marcan el rumbo de la competencia y reflejan parte de la manera de jugar de los equipos, que encuentran en sus individualidades las formas más eficientes de romper a sus rivales.
Ese protagonismo también aparece en las estadísticas. La pelea por el Botín de Oro amenaza un récord histórico. En la Copa Mundial 1958, en Suecia, Just Fontaine marcó 13 goles, el récord de anotaciones en una edición del torneo. Messi suma ocho tantos; Haaland y Mbappé lo siguen con siete y Kane tiene seis. Cuando aún no compitieron en los cuartos de final, la marca de la leyenda francesa se pone en riesgo por primera vez en mucho tiempo.
Las cifras explican también una tendencia en la manera de jugar. Con equipos que plantearon bloques bajos o resistencias defensivas muy ligadas al rigor físico y la cobertura de espacios, varias Selecciones recurrieron al poderío individual para desequilibrar.
Noruega se concentra en hacerle llegar el balón a Haaland lo más cerca de la portería rival. En un momento del partido ante Brasil, el delantero del Manchester City retrocedió unos 50 metros y le sacó el balón de los pies a Ødegaard como si quisiera simplemente tener algo de contacto con el balón. Eso es porque el goleador no participa en casi nada de la elaboración, por lo que precisa ser paciente para sacar provecho de los momentos juntos. Por ahora, el plan funcionó a la perfección.
«Es un jugador excepcional. De hecho, creo que está muy infravalorado en cuanto a su capacidad para retener el balón. No lo cambiaría por nadie», dijo el entrenador Ståle Solbakken sobre el centrodelantero.
Francia tiene a Mbappé como centrodelantero y concentrado en la finalización. En la gestión, Michael Olisé suele ser un buen conector pero el equipo de Didier Deschamps no cambia demasiado su libreto. Ataca rápido y de manera directa, con el deseo de encontrar a sus jugadores más desequilibrantes (Dembele, Barcolá o Doué) en posiciones con ventaja.
Argentina es un equipo al que le gusta sumar pases, encontrar espacios en distracciones y ubicar a Messi en situaciones de ventaja cerca del arco. En este torneo, el argentino fue probablemente menos dominante que años atrás pero muy decisivo. El capitán marcó goles desde afuera del área, de pelota parada y cerca del arquero como si fuera un centrodelantero, como ante Cabo Verde o Egipto. Su influencia ya no depende tanto del volumen de intervenciones sino de la calidad de las decisivas.
Scaloni es preguntado en cada rueda de prensa sobre su capitán. Y él siempre encuentra nuevas maneras de describirlo. Así se expresó tras el pase ante Egipto: «Podría haber dicho ‘erré el penal y ya está, nos vamos’, o hacen el 2-0 y ya está. Y él la vuelve a pedir y vuelve a intentar. Se me pone la piel de gallina, de verdad».
Inglaterra plantea buena parte de su juego ofensivo con el objetivo de terminar desde afuera hacia adentro. Cuando el balón se centraliza, Harry Kane es el hombre que hace la diferencia. Hasta ahora, prácticamente no falló. Con Bukayo Saka, Anthony Gordon o Marcus Rashford, el equipo tiende a llegar a línea de fondo o centrar para Kane, que espera entre los defensores centrales rivales.
«Harry está en un estado mental increíble, tanto física como mentalmente. Tiene muchas ganas de llegar hasta el final en este Mundial y no se conforma, lo que demuestra su carácter y determinación», comentó Tuchel.
En un torneo que elevó la exigencia táctica y redujo los espacios, las diferencias volvieron a aparecer donde suelen aparecer en las grandes competencias: en el talento de quienes son capaces de decidir un partido con una sola acción. Las estrellas siguen marcando el rumbo del Mundial.