La Comisión de Planificación Política Económica y Finanzas de la Cámara de Diputados rechazó este martes el proyecto de ley para anular el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) y el Gobierno anunció insistirá en su aprobación, para lo cual buscará dar nuevas explicaciones y detalles al Legislativo sobre la importancia de la norma.
La Comisión de la Cámara Baja trató este miércoles el Proyecto de Ley 115/2025-2026, que disponía eliminar el Impuesto a las Grandes Fortunas y también el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF).
Empero, solo aprobó la eliminación del ITF y con esa modificación envió la norma al pleno de la Cámara de Diputados, instancia que aprobó la Ley la tarde- noche de esta jornada y la remitió al Senado.
En ese sentido, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, señaló que el Ejecutivo explicará “en qué consiste y cuál es aporte real” de eliminar el Impuesto a las Grandes Fortunas.
“El Impuesto a las Grandes Fortunas no contribuye al erario nacional y genera señales que no son las más amigables con las inversiones. Es un tema de señal importante que no contribuye realmente”, aseveró.
En ese sentido, aseveró que al Gobierno le interesa respetar la institucional de la Asamblea Legislativa y por eso está dispuesta a dar mayores explicaciones sobre la necesidad de eliminar dicho Impuesto.
El pasado 25 de noviembre, el presidente del Estado, Rodrigo Paz, junto al ministro de Economía, Gabriel Espinoza, anunciaron la abrogación de cuatro Impuestos: el Impuesto a las Grandes Fortunas, el Impuesto a las Transferencias Financieras, Impuesto al Juego y el Impuesto a las Promociones Empresariales.
El Ejecutivo justificó la eliminación de los impuestos con el argumento de aliviar la presión tributaria, mejorar el clima de inversión y dinamizar la economía, en un contexto de ajuste fiscal y ordenamiento de las finanzas públicas.
Sobre el IGF, Paz justificó la decisión al relatar que los empresarios le señalaron que prefieren “invertir” el dinero en el país que pagar el impuesto y afirmó que, por eso, Bolivia perdió 2.500 millones de dólares en posibles inversiones.