En conferencia de la CAF-PNUD, Paz plantea el 50/50 como base para una nueva gobernanza

El presidente Rodrigo Paz Pereira planteó la necesidad de fortalecer la gobernanza y construir una nueva relación entre las instituciones y la ciudadanía, durante su participación en la Cuarta Conferencia CAF-PNUD sobre Gobernanza para el Desarrollo, “Instituciones democráticas para el futuro: gobernar la complejidad y renovar la confianza”, como parte del 81º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Durante su intervención, diferenció los conceptos de gobierno, gobernabilidad y gobernanza, y señaló que su administración cuenta con gobierno y gobernabilidad, mientras que la gobernanza constituye todavía “un ámbito de reflexión y de cambios que hay que constituir en nuestras instituciones”.

Señaló que se impulsan reformas destinadas a modernizar el Estado y generar nuevas formas de convivencia entre los bolivianos. En ese contexto, mencionó el modelo 50/50 como una propuesta que busca avanzar hacia una mayor presencia del Estado en las regiones y que, a futuro, pueda contribuir a la construcción de un modelo de organización territorial con mayor participación regional.

El mandatario también se refirió a los cambios en la relación entre ciudadanía, política y tecnología, a partir de su propia experiencia electoral. “La forma de convencer o relacionarse ha cambiado. Yo soy la prueba de eso”, sostuvo, al explicar el papel que tuvieron las redes sociales en su llegada a la Presidencia durante la campaña presidencial de 2025.

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Señaló que esta transformación también obliga a las instituciones a modificar sus formas de comunicación y relacionamiento con la sociedad. “La codificación de lo que decimos y hacemos tiene que ser entendible a la gente”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que la tecnología puede contribuir a recuperar legitimidad y generar una relación más directa entre las instituciones y la ciudadanía.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la necesidad de que el Estado responda de manera efectiva a las necesidades de la población. “Si la institucionalidad no es necesaria para la población, ¿por qué la población tendría que hacer caso a la institucionalidad? Si la institucionalidad no me resuelve mis problemas, ¿por qué yo necesito esta institucionalidad?”, cuestionó.

Además, vinculó este desafío con la realidad económica y social de Bolivia, donde, según explicó, una amplia mayoría de la población desarrolla sus actividades en el sector informal. En ese contexto, planteó que las instituciones sean capaces de responder a una sociedad que ha cambiado y que demanda servicios y soluciones concretas.

“Hay que reaprender, no sé si existe la palabra, es como ‘asincerarse’, que no existe como palabra, pero existe en el pueblo. Hay que sincerar la economía”, sostuvo, al defender la necesidad de transparentar la situación económica del país y adoptar decisiones a partir de su realidad.

Además, cuestionó la dificultad de las instituciones para adaptarse a los cambios sociales, económicos y tecnológicos. Planteó que la gobernanza requiere una transformación de la relación entre el Estado, las instituciones y la ciudadanía. “Hay gobierno, hay gobernabilidad, pero gobernanza, esa nueva relación, esa nueva relación es muy importante”, remarcó.

El Presidente también se refirió al papel del diálogo para enfrentar escenarios de conflictividad social y preservar la democracia. Al referirse a los 53 días de bloqueo en Bolivia, explicó que su Gobierno optó por el diálogo y la paciencia como mecanismos para evitar una escalada de violencia.

“Tomamos una decisión de hacerlo a través de la vía del diálogo, mucha paciencia y usar la paz como una tecnología de transformación”, afirmó.

En esa misma línea, defendió la democracia y la institucionalidad como elementos centrales para enfrentar los desafíos actuales, y llamó a fortalecer la confianza entre los países, los organismos multilaterales y las instituciones. “Esperemos que no nos lleve tanto tiempo cambiar la institucionalidad y la gobernanza, construirla desde instituciones como las que están ustedes hoy día invitándonos”, sostuvo.

Planteó la necesidad de que los organismos multilaterales actúen con mayor agilidad y confianza ante situaciones que comprometen la estabilidad democrática. “A veces nuestras derrotas son por falta de confianza entre las instituciones”, afirmó, y concluyó: “Hay momentos donde la democracia está en tal peligro que es preferible perder 1.000, 2.000 o 5.000 millones de dólares que perder democracias”.

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