El telón baja para David Santalla en su segunda casa: Bolivia da el último adiós a uno de sus grandes artistas

La ciudad de La Paz despidió este martes al maestro David Santalla en un emotivo acto realizado en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”, escenario que fue testigo de más de medio siglo de su entrega al arte. El homenaje reunió al alcalde, Iván Arias, autoridades nacionales, familiares, artistas y una masiva presencia ciudadana que acompañó el último adiós al ícono del teatro y el humor boliviano.

El alcalde Arias destacó el legado humano y artístico del actor, recordando las palabras de sus hijos durante el velorio. “Qué legado más grande, qué legado más hermoso. Cuando las lágrimas se convierten en recuerdo y también en alegría, uno entiende lo que sembró en su familia y en su pueblo”, afirmó.

La autoridad también evocó el impacto de la película Mi Socio, que —dijo— “marcó un antes y un después” al reflejar con humor la identidad y la amistad entre bolivianos.

Asimismo, anunció que se cumplirá uno de los últimos deseos del artista: la construcción de una estatua frente al Teatro Municipal. “Es un deseo pedido, será un deseo cumplido. Lo merece”, señaló.

El burgomaestre informó además que, tras coordinación con la familia, el artista será sepultado en el Cementerio General en un espacio destinado a personalidades destacadas de la cultura, cerca de figuras como Luis Espinal y Carlos Palenque.

Por su parte, el viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti, resaltó que el arte de Santalla permitió a generaciones de bolivianos enfrentar las dificultades desde el humor. “Desde el humor podemos mirar nuestras principales dificultades y encontrar soluciones. Su legado nos compromete a fortalecer el teatro nacional y preservar su memoria para las nuevas generaciones”, expresó.

En uno de los momentos más conmovedores, la esposa del actor, Sandra Saavedra, recordó la profunda conexión de Santalla con el teatro. “Desde la puerta extendía los brazos y decía: ‘Hola, teatro’. Tras bambalinas oraba antes de salir. Fue el doctor de la risa, sanó corazones con humor”, manifestó entre lágrimas.

Su hija, María Victoria, evocó la infancia compartida, los viajes familiares y las noches en que su padre escribía libretos en su máquina de escribir. “El teatro fue nuestra segunda casa. Irónicamente, papá, ahora te despedimos de tu segunda casa. Gracias por haber sido nuestro padre. Te amo”, dijo en su carta de despedida.

Tras el acto en el Teatro Municipal, se inició el cortejo fúnebre rumbo a la Catedral Metropolitana Nuestra Señora de La Paz para la celebración de la santa misa. El Alcalde presidió la comitiva junto al viceministro, mientras cientos de ciudadanos acompañaron el recorrido.

Niños de unidades educativas salieron a aplaudir el paso del féretro, en medio de un ambiente de profundo dolor y respeto.

Las campanas de la Catedral resonaron a su llegada, mientras la población lo recibió con pañuelos blancos, en una muestra masiva de cariño hacia quien dedicó su vida a las tablas y al pueblo boliviano.

Con aplausos, lágrimas y gratitud, La Paz despide a uno de sus hijos más queridos, cuyo legado artístico y humano permanecerá vivo en la memoria colectiva del país.

// Oxígeno con información de AMUN

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