“El partido de nuestras vidas” y “derramar sangre por la camiseta”: la Verde promete entrega y compromiso

Monterrey respira Copa Mundial. La cuenta regresiva sigue en marcha, pero en este preámbulo la ciudad recibe el Torneo Clasificatorio y a dos selecciones que ven en Norteamérica el gran punto de partida de sus proyectos. Cuando Surinam dejó la cancha de práctica, fue momento de Bolivia. La Verde llegó entre sonrisas, la tarde del miércoles, al último entrenamiento previo al «partido de nuestras vidas», como dijo Ramiro Vaca, un eco de las declaraciones que han hecho otros de sus compañeros en las últimas horas.

El director técnico Óscar Villegas ha renovado la plantilla a lo largo de su ciclo, iniciado en julio de 2024, y ha hecho ajustes incluso en las últimas semanas para aprovechar el buen momento de algunos jugadores. Así lo destacó Ramiro, quien hace unos meses dejó Bolívar para unirse al Wydad AC de Marruecos y hoy aparece como una de las cartas fuertes en el ataque: “Esta será una Bolivia que no se va a desesperar, que va a mostrar sus mejores atributos para conseguir este objetivo”.

Esa convicción se nota en el compromiso con el que asumen el momento. Luis Haquín lo definió así: “Derramar sangre por la camiseta, eso es innegociable. Desde el primer día, como grupo, meto las manos al fuego por mis compañeros, que también tienen ese pensamiento». El legado de figuras como Marco Antonio Etcheverry, Álvaro Peña y Carlos Trucco permanece como referencia de aquella última Bolivia mundialista: «La mayor parte del plantel no había nacido en 1993, así que sentir ese cariño de la gente es una ilusión muy grande. Tenemos una gran responsabilidad”, añadió.

El próximo miércoles podrían ser ellos los héroes de esta generación que los sigue, pero la euforia por el boleto a este clasificatorio quedó atrás y tampoco han permitido que la ansiedad se instale. “Nos repetimos muy seguido que nada ni nadie nos haga creer que no somos merecedores de este momento. Lo estamos disfrutando al cien por ciento”, compartió Haquín, voz de un equipo que ha aprendido a convivir con sus propios contrastes.

Óscar Villegas ha logrado su primer cometido, cambió la mentalidad de sus jugadores, que ahora hablan de sacudir los nervios y gozar lo que están por vivir. “Es un sueño después de tantos años, treinta y tantos años; por supuesto que es lindo”, reconoció el técnico.

Y reveló que en esta búsqueda de la Copa Mundial lo acompaña también el recuerdo de su madre, que le habría gustado compartir este momento, pero cuya presencia siente cercana. A la par, aplaudió el respaldo de los niños bolivianos. Ahí este equipo empieza a proyectarse hacia el futuro.

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