Con un Messi goleador, Argentina ganó a Austria y ya está en 16avos del Mundial

Después del dulce estreno en el Mundial ante la discreta Argelia, Argentina salió a cumplir el trámite de clasificar a la siguiente fase ante Austria, en un partido donde Lionel Messi entró en la historia al arrebatarle el récord de máximo goleador de los Mundiales al alemán Miroslav Klose, con un doblete que le dio el 2-0 a la Albiceleste.

A diferencia del estreno, la exigencia de este lunes fue mucho mayor, pero la jerarquía del equipo y la magia de su genio le permitió sacar adelante la tarea y clasificar a la siguiente ronda.

El partido en Dallas fue intenso desde el arranque, con los transandinos adueñándose de la pelota en el comienzo. A los 7′, y tras consultar con el VAR, el árbitro egipcio Amin Mohamed cobró un penal de Stefan Posch sobre Lautaro Martínez.

Se paró frente al balón Lionel Messi, con la ilusión de quedar en la historia por una nueva marca. Sin embargo, nada de eso pasó, pues la Pulga pateó muy mal y la pelota se fue junto al palo izquierdo del arquero. El récord debía esperar media hora más.

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El penal errado les dio un nuevo impulso a los europeos, quienes profundizaron en la presión y empezaron a complicar a la Albiceleste que quedó algo tocada. A los 19′, el propio Messi tuvo en sus pies otra chance clara, pero fue anticipado cuando iba a definir.

Con el transcurso de la primera mitad, Marcel Sabitzer y Konrad Laimer se adueñaban de la banda izquierda del ataque, obligando a replegarse a Nahuel Molina. Pero justo, cuando las cosas se estaban complicando, apareció la magia de su máxima figura.

A los 38′, un centro de Facundo Medina desde la izquierda y una pantalla de Thiago Almada le permitió a la Pulga aparecer a la carrera y conectar con su zurda de oro para cerrar la jugada que él mismo inició, abrir la cuenta y escribir otro capítulo en su legendaria historia. Así llegó su decimoséptimo gol en Mundiales. Una locura.

El gol les dio la cuota de tranquilidad que los pupilos de Lionel Scaloni no estaban teniendo. Igualmente, el elenco austriaco intentó repetir la fórmula del primero tiempo, aunque su mayor complicación estuvo en la culminación de esas aproximaciones.

Eso igualmente no impidió que Dibu Martínez se luciera en las escasas ocasiones en que fue exigido. Por ejemplo, a los 55′, sacó un tiro libre potentísimo de Sabitzer para evitar el empate. Eso también es parte del oficio y jerarquía de un equipo que sabe salir de situaciones complejas.

En ese sentido, Argentina necesitaba comenzar a asegurar el resultado para no pasar zozobras en los minutos finales. Por eso, Scaloni mandó a la cancha a Julián Álvarez en reemplazo de Martínez, respectivamente. Mientras que Ralf Rangnick respondió con el ingreso de Marko Arnautovic.

A los 73′, el recién ingresado Nicolás González casi anotó el 2-0, con un cabezazo que se fue apenas desviado tras un córner de Messi. Pero, a diferencia de lo que ocurrió con Argelia, los espacios eran menores y los transandinos solo buscaban a su mayor figura para terminar las acciones de peligro.

Los minutos finales fueron deslucidos desde el ataque para Argentina, pero en los descuentos, Lionel Messi terminó la faena con un gol a puro empuje tras una serie de rebotes.

No fue el mejor partido del campeón del mundo, pero le bastó con la jerarquía y el talento de una leyenda para sellar su paso a la siguiente ronda.

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