El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, pidió reconocer la “apertura de corredores humanitarios” por parte de los sectores movilizados y llamó al presidente del Estado, Rodrigo Paz, a “dar un paso al frente” y convocar a “un proceso serio de diálogo”.
“Bolivia atraviesa un momento crítico que exige liderazgo y responsabilidad. En medio de la tensión corresponde reconocer la apertura de corredores humanitarios por parte delos sectores movilizados”, señaló.
Afirmó que la decisión de los bloqueadores “no es menor”, ya que “pone en el centro la vida y dignidad de la población”.
“Demuestra que en medio del conflicto es posible actuar con sentido de país. Esa señal además expresa predisposición al diálogo que no puede ser ignorada”, aseveró.
En ese sentido, señaló que el país necesita “diálogo real sin cálculos ni postergaciones y por eso convocó al Presidente a “abrir un proceso serio de diálogo, asumir con autocrítica lo que deba corregirse y encaminar soluciones”.
“Gobernar no es negar los problemas, es enfrentarlos con decisión”, añadió.
Asimismo, dijo que los sectores movilizados tienen el desafío de “sostener y profundizar las señales de entendimiento, evitando que el conflicto escale”.
Finalmente, demandó investigar las denuncias de “arrestos irregulares” y violaciones de derechos humanos que se hayan producido en los operativos de desbloqueo.
El mensaje de Lara se da después de que la Central Obrera Boliviana (COB) abriera la posibilidad a dialogar con el Gobierno, aunque enfatizando que las decisiones dependerá únicamente de las bases.
Este viernes se cumplen 43 días de bloqueo de carreteras y movilizaciones que llevan adelante distintos sectores, a la cabeza de la Central Obrera Boliviana (COB), exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Los bloqueos han generado un desabastecimiento de combustible, medicamentos y alimentos principalmente en el departamento de La Paz, con más fuerza en la Sede de Gobierno y El Alto.
Entretanto, el Gobierno señaló que insistirá en el diálogo y no se puso plazos para decretar un estado de excepción, como piden diversos sectores afectados por las movilizaciones.