La reducción de la mitad del salario del presidente Rodrigo Paz y sus ministros, recursos que irán a un fondo que se usará a favor de los pacientes renales y con cáncer, generó nuevas fricciones entre el Jefe de Estado y el vicepresidente Edmand Lara.
Este lunes, Paz confirmó que el 50% de su sueldo y el de sus ministros irá destinado a los enfermos renales y a las personas con cáncer.
“Hemos aprobado otro decreto a nombre del presidente y (estoy) agradecido con los ministros, nos estamos rebajando los salarios el 50% para que esos recursos vayan a aquellos que sufren de problemas renales y de cáncer”, señaló.
Paz explicó que la determinación se hará mediante un decreto; por lo que, cada mes, el 50% de sus salarios irán directamente a un fondo destinado para este grupo de la población que padece de estas dos enfermedades crónicas.
El jefe de Estado aprovechó la oportunidad para invitar al vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, y a cualquier otra autoridad que quiera a “aportar libremente para aquellos hermanos y hermanas bolivianas con problemas renales o de cáncer”.
El presidente de Bolivia recibía un salario mensual de Bs 24.978; con el decreto, su salario mensual será de Bs 12.489.
En el caso de los ministros, ellos recibían un salario mensual de Bs 22.202, por lo que, a partir de ahora, cada mes se les pagará Bs 11.101.
La respuesta de Lara
Tras ser aludido en el discurso del Jefe de Estado, Edmand Lara, publicó un comunicado en el que, primero, recuerda que “planteó la necesidad de reducir los salarios de las altas autoridades del Estado como una medida de austeridad que beneficie al conjunto de los bolivianos”. “Resulta evidente que este debate no es nuevo.”, aseveró.
En ese sentido, Lara expresó sus preocupaciones respecto a los anuncios del Jefe de Estado. “¿Quién administrará ese fondo?, ¿bajo qué mecanismos de control?, ¿qué instituciones fiscalizarán el uso de esos recursos?, ¿cómo se garantizará que el dinero llegue efectivamente a quienes lo necesitan?”, cuestionó.
“Los pacientes renales merecen certezas, no promesas. Merecen políticas públicas permanentes, presupuesto garantizado y mecanismos transparentes de ejecución”, afirmó.
En ese sentido, sentenció que “la solución no pasa por crear fondos cuya administración y control aún no están claramente definidos. La solución pasa por fortalecer el presupuesto de salud mediante mecanismos institucionales, fiscalización efectiva y una distribución transparente de los recursos públicos”.
“La salud no puede depender de medidas coyunturales. Debe estar respaldada por decisiones estructurales que generen resultados concretos para todos los bolivianos. Bolivia necesita menos anuncios y más soluciones de fondo”, afirmó.