Si hubo un factor que terminó siendo determinante para que Bolivia logre remontar y llevarse la victoria este jueves, ante Surinam y en la ‘semifinal’ del repechaje’, fueron los cambios ejecutados por Óscar Villegas.
El técnico de la Verde, cuando perdíamos por 1 a 0, dispuso el ingreso de Moisés Paniagua por Héctor Cuéllar.
Fure un cambio arriesgado, pus significaba un total cambio de esquema. Y es que Villegas inició el partido con una línea de 4 en el fondo, tres mediocampistas centrales (Cuéllar- Gabriel Villamil y Robson Matheus), un hombre de creación (Ramiro Vaca) , un extremo bien volcado por la derecha (Miguel Terceros) y un centro delantero (Enzo Monteiro):
Empero, con el ingreso de Paniagua cambió ese 4-3-1-1-1 por un 4-3-3 marcado. Villamil y Robson quedaron como los volantes centrales, Vaca como el creador, Paniagua como extremo por la izquierda, con Terceros por la izquierda, y Monteiro como el hombre de referencia en el área.
Considerando como jugaba Surinam- apelando al pelotazo y a lo duelos individuales- era un “matar o morir” y Bolivia vivió.
A los 72, Villamil se encontró frente al arco y probó un remate de larga distancia que se desvió en un defensa de Surinam. El balón cayó a los pies de Moisés Paniagua, que con un punterazo – al mejor estilo de Romario- logró marcar el empate. Un premio para una Verde que no entró en desesperación a pesar de todo el tiempo que perdía su rival.
Inmediatamente después, Villegas dispuso el ingreso de su gran apuesta ofensiva, el paraguayo nacionalizado boliviano Juan Godoy en lugar de Enzo Monteiro.
El cambio se produjo a los 75, y un par de minutos después Godoy fue derribado en el área, lo que significó el penal para Bolivia.
Miguel Terceros cambió el penal por gol y dio el triunfo a una Bolivia que sueña con volver al Mundial. Para eso, deberá ganar a Irak el próximo martes.