El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, reveló ayer que el Gobierno decidió solicitar colaboración internacional para abordar el caso del expresidente Evo Morales, quien tiene dos órdenes de aprehensión en su contra – por trata de personas y los bloqueos de 53 días- que no pueden ser ejecutadas.
La autoridad afirmó que se tomó la decisión debido a los vínculos del exmandatario con redes y organizaciones transnacionales que han operado incluso en temas de desinformación.
“Se está activando un trabajo y una colaboración a nivel regional”, dijo en contacto con Erbol.
Recordó que Morales pertenece a estructuras internacionales, como la que tenía con el Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y aseveró que la respuesta gubernamental debe contemplar precisamente ese carácter transnacional.
“Él (Morales) es parte de una arquitectura internacional, organizaciones transnacionales, entonces a ese nivel hay que trabajar y se está trabajando”, afirmó.
Aramayo aclaró que la coordinación internacional se realizará “respetando naturalmente nuestro marco normativo y en el ejercicio pleno de nuestra soberanía”.
Finalmente, el Ministro acusó a Morales de haber cometido una traición a la sociedad boliviana, debido al incumplimiento de las expectativas generadas durante el periodo de bonanza económica que atravesó el país.
Morales acusa al Gobierno de «vasallaje»
Tras las declaraciones del Ministro, el expresidente Evo Morales emitió este martes un comunicado de tres páginas en el que respondió a Fernando Aramayo, a quien se refiere como «ministro de colonias». En el texto cuestiona al Gobierno de Rodrigo Paz y recuerda su vínculo con el argentino Fernando Cerimedo, exasesor presidencial, y a quien lo vincula con el narcotráfico.
Morales aseguró que no responderá de forma puntual a lo que llamó “dislates del funcionario colonial”, a quien acusó de tener un “odio visceral” de una “clase acomplejada, racista y cipaya”.
Sostuvo que el pedido de ayuda externa “huele a auxilio desesperado” y que muestra el “estado agónico” del Gobierno. También afirmó que, para responder políticamente a sus adversarios, el Ejecutivo debe acudir a la «metrópoli» y a una supuesta cooperación regional.
El expresidente atribuyó la interrupción de lo que describió como «14 años de desarrollo y prosperidad» a un golpe de Estado. Según su versión, el país es conducido hoy por un «imperio» a través de sus «vasallos».
En la segunda parte del comunicado, Morales afirma que el Gobierno de Paz atraviesa un “estatuto de vasallaje”. Señala a Cerimedo como “asesor personal del presidente” y lo acusa de ser un “extorsionador corrupto” y jefe de “la mayor mafia narcotraficante que ha tenido el país”.
Además, calificó la operación policial en la Fiscalía General del Estado como una “coartada” para frenar investigaciones sobre presuntos delitos de “cuello blanco” de la familia presidencial y del entorno de Cerimedo. Sostuvo que el caso tiene “connotación hemisférica” por sus supuestos vínculos con el narcotráfico y con operaciones políticas que habrían alterado resultados electorales en la región.
Morales dijo que, en lugar de pedir colaboración internacional para “silenciarlo”, el canciller debería explicar a la población y a la comunidad internacional los casos de corrupción y los presuntos nexos del Gobierno con redes transnacionales del narcotráfico. Atribuyó a esos nexos la «espiral de violencia» en el país.
El comunicado cierra con una referencia al Escudo de las Américas. Según el expresidente, este mecanismo debe luchar contra las “mafias de cuello blanco” o se repetirá “la larga historia de opresión y saqueo”.
Finalmente, advirtió que los pueblos latinoamericanos deberán preguntarse si la “reactualización de la doctrina Monroe” no traerá “más violencia, hambre y miseria”.