Julio Peñaloza Bretel: “Mientras Evo quiera ser presidente, la izquierda va a estar en problemas”

CONVERSACIÓN POLÍTICA

ENTREVISTA

Periodista y autor de diez libros, Julio Peñaloza Bretel recorre cuatro décadas de oficio y una trayectoria que lo puso cerca de distintos centros de poder sin abandonar una identidad de izquierda que reivindica abiertamente. En esta conversación habla de su paso por el PS-1, su voto por Gonzalo Sánchez de Lozada contra Hugo Banzer, su trabajo con Ronald MacLean y Sánchez Berzaín, su relación con Carlos Mesa, Eduardo Rodríguez Veltzé y Álvaro García Linera; explica por qué votó cinco veces por Evo Morales y por qué terminó alejándose de él; sostiene que el 21F fue desconocido, que en 2019 no hubo fraude pero sí una ruptura constitucional, y acusa a Morales de haber boicoteado a Luis Arce. También discute periodismo militante, corrupción en la izquierda, el futuro del progresismo y la posibilidad de un acuerdo nacional.

Entrevista: El Interrogatorio / O Stream | Edición: Oxígeno.bo

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IDENTIDAD, IZQUIERDA Y CONTRADICCIONES

P  ¿Se considera un buen periodista?

—  Creo que sí. Muy bueno. En algunas cosas, sí.

P  ¿Le incomoda que hablen de usted?

—  Sí. No me siento muy a gusto cuando hablan de mí.

P  ¿De izquierda?

—  Sí.

P  ¿Desde joven? ¿Desde la universidad?

—  Sí.

P  ¿Desde el Partido Socialista?

—  Desde la Trinchera Socialista Universitaria Revolucionaria, que era el ala universitaria del PS-1 en la Católica. Y eso era difícil: había que pelearse con los amigos del MNR y de la Falange.

P  Pero votó por Gonzalo Sánchez de Lozada.

—  Voté por Goni porque voté contra Banzer en 1989.

P  Un hombre de izquierda votando por Sánchez de Lozada.

—  Muchos de izquierda votamos por Sánchez de Lozada porque no queríamos que Banzer volviera por la vía democrática, por la puerta democrática.

MACLEAN, SÁNCHEZ BERZAÍN Y EL PODER

P  Después trabajó con Ronald MacLean.

—  Era una relación personal; no tenía nada que ver con ADN. Ronald era buen jefe.

Peñaloza recuerda que la Alcaldía de La Paz se modernizó durante aquella gestión con apoyo del Banco Mundial y programas de refuerzo salarial para personal altamente calificado.

P  ¿Qué valoración hace hoy de MacLean?

—  Creo que fue uno de los neoliberales más sólidos y más serios que ha tenido el país.

P  ¿Quién era mejor jefe: MacLean o Sánchez Berzaín?

—  MacLean.

P  ¿Se arrepiente de haber trabajado con Sánchez Berzaín?

—  No me arrepiento, pero mis detractores quieren hacer escarnio conmigo por haber pasado por ese despacho. Trabajé entre 1996 y 1997, en el primer gobierno de Sánchez de Lozada. Cuando volvió Goni en 2002, ya no.

P  En octubre de 2003, ¿usted estaba del lado correcto?

—  Sí, yo creo que sí. Goni debía irse.

P  ¿Quién era el responsable político de las muertes?

—  Como ministro de Defensa, probablemente en gran medida Sánchez Berzaín. El Sánchez Berzaín con el que yo trabajé era más moderado que el Sánchez Berzaín que perdió los papeles después.

MESA, EL PENTÁGONO Y GARCÍA LINERA

P  Carlos Mesa también fue su amigo.

—  Trabajé con Carlos Mesa en PAT. Lo conozco de muchísimos años antes, sobre todo por la Cinemateca y por la crítica de cine.

P  ¿Lo admiraba?

—  Tenía mucho respeto. Creo que fue un periodista que marcó una época.

P  ¿Siente que Mesa le debe algo a usted? ¿O usted a Mesa?

—  No. Tampoco.

P  Usted le puso el nombre a El Pentágono.

—  Sí. El nombre fue idea mía.

P  ¿Era buen panelista Álvaro García Linera?

—  García Linera se posicionó como hombre de la democracia gracias a la televisión. Era muy articulado, muy estructurado y muy cuestionador.

P  ¿Se veía venir un García Linera vicepresidente?

—  Se veía venir un Álvaro muy político, muy consciente de las reglas de juego de la democracia después de haber pasado por la experiencia subversiva. Lo que nos tenía escondido era que ya estaba hablando en esa época con Evo Morales.

P  ¿Fue el cerebro del masismo?

—  Fue el gran gerente del Gobierno. No sé si el cerebro del masismo, pero supo amalgamar su visión marxista con lo indígena-campesino en Bolivia.

P  ¿Evo Morales hubiera durado catorce años sin García Linera?

—  No estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es de que Álvaro fue el ejecutor cotidiano de la gestión pública, el gran director técnico. Mientras Evo viajaba por todo el país, Evo tenía una gran virtud: decidía.

“García Linera fue el gran gerente del Gobierno.”

P  Después de El Pentágono, García Linera se convirtió en poder. ¿Y usted?

—  Yo seguí siendo periodista.

RODRÍGUEZ VELTZÉ Y LA TELEVISIÓN PÚBLICA

P  También trabajó para Eduardo Rodríguez Veltzé.

—  Fui primero asesor en Palacio de Gobierno y después gerente de la televisión estatal. Me tocó dirigir la transmisión de mando en la que Evo Morales asumió la Presidencia en enero de 2006. Es uno de los hechos más importantes de mi carrera profesional.

P  ¿Un medio estatal puede ser independiente?

—  Sí. Durante el escándalo de los misiles hubo críticas muy duras al presidente Rodríguez Veltzé en la propia televisión pública. Jamás se quejó, jamás pidió cortar un programa ni dejar de invitar a alguien. Se respetó la libertad de expresión y fuimos muy plurales.

P  ¿Renunció alguna vez por presión política?

—  No me acuerdo. He trabajado muy poco en la función pública. La mayor parte de mis 44 años de periodismo los he pasado en medios o en proyectos freelance de investigación. Por eso tengo publicados, felizmente, diez libros.

EVO, EL PERIODISMO MILITANTE Y EL 21F

P  Votó por Evo Morales en 2002.

—  Sí.

P  ¿En 2005? ¿2009? ¿2014? ¿2019?

—  Sí. Cinco veces.

P  ¿Masista o simpatizante?

—  Yo me autodefino como socialista-comunista. No soy nacional-popular, pero lo más próximo a un proyecto de izquierda que tuvimos en Bolivia en esta historia contemporánea fue el proyecto encabezado por Evo Morales. Hasta 2015, principios de 2016, fui un abierto defensor de su Gobierno.

P  ¿Se puede ser periodista y militante?

—  Se puede ser militante siendo periodista. El periodismo militante se practica en otros sitios. Yo tengo la chapa de masista por donde voy y no puedo estar explicando a todo el mundo que no soy militante del MAS pero que apoyé a Evo. Tengo mis convicciones muy claras.

P  ¿Puede un periodista enamorarse de un proyecto político y seguir viendo con claridad?

—  Tiene la obligación de ser mucho más crítico que los que están afuera tirando piedras a la vitrina. Si no eres autocrítico y no pones en evidencia errores y defectos, no estás ayudando a perfeccionar el proyecto.

P  En el referéndum del 21F, ¿votó Sí o No?

—  Voté Sí. Yo seguía creyendo, aunque la cosa ya venía debilitada. Para mí la caída del MAS comenzó antes de 2019, con la salida de David Choquehuanca de la Cancillería.

P  ¿Se vulneró el voto del 21F?

—  Le metieron la mano al bolsillo a la gente y le robaron su voto. Eso me produjo una gran indignación.

“Le metieron la mano al bolsillo a la gente y le robaron su voto.”

P  ¿Cuándo cree que se rompió definitivamente ese proyecto?

—  Después del 21F, Evo Morales estuvo convencido durante meses de que había que buscar un sucesor. Luego escuchó a su círculo más cercano y terminó creyendo que era insustituible. Ahí comenzó a desmoronarse todo.

2019: FRAUDE, GOLPE Y RESPONSABILIDADES

P  ¿En 2019 hubo fraude?

—  No creo. Lo que sí hubo fue un manejo tan doloso y de apariencia tan sospechosa que parecía fraude. La suspensión de la información del conteo rápido generó una sospecha enorme. En política, la apariencia puede ser más fuerte que los hechos.

P  ¿Hubo golpe?

—  Golpe, porque la sucesión fue inconstitucional. Se vulneró el artículo 169 de la Constitución y, según mi lectura, también las reglas de la Asamblea Legislativa.

P  ¿El 21F condujo a 2019?

—  Sí. Evo Morales decepcionó en su calidad de Gobierno. Me parece que se envaneció con su figura internacional y ya no fue el Evo austero de 2006.

P  Entonces, según usted, Carlos Mesa fue golpista y Evo Morales un mal perdedor.

—  Mesa dijo públicamente que no podía ser un masista quien relevara a Evo. En mi lectura, eso implicaba aceptar una salida por fuera de la sucesión que correspondía. Y Evo, al mismo tiempo, generó un vacío de poder al instruir renuncias dentro de su propia línea de sucesión.

EVO, ARCE Y LA RUPTURA

P  ¿Evo Morales saboteó a Luis Arce?

—  Sí. En mi libro Hasta aquí muestro veinticuatro escenarios que, según mi investigación, demuestran que Evo boicoteó y no dejó gobernar a Arce, independientemente de la calidad del gobierno de Arce.

P  ¿Cuál es la prueba más fuerte de ese sabotaje?

—  La no aprobación de créditos. Le quitó margen de maniobra al Gobierno, no se podían generar dólares y se abrió la época de las largas filas por combustible. No se podía pagar el combustible y el país entró en un intríngulis muy complejo.

P  ¿Evo cambió o cambió Julio Peñaloza Bretel?

—  Evo se obsesionó con que él tiene que ser presidente siempre. Mis criterios sobre la democracia no se han movido. Yo voté incondicionalmente por Evo, incluso cuando no debí haber votado por él en 2019.

“Evo se obsesionó con que él tiene que ser presidente siempre.”

P  ¿Su investigación sobre Arce y Evo es honesta pese a su relación con David Choquehuanca?

—  Es una investigación mía. David Choquehuanca no tiene nada que ver con la investigación.

P  Usted también pasó por la Vicepresidencia.

—  Fui siete meses asesor de la Vicepresidencia y me fui porque no tenía nada que hacer. Yo sugería hacer cosas y no tuvieron eco. Le dije al Vicepresidente: “Me voy, me aburro; yo quiero hacer cosas”.

P  ¿Se puede ser asesor del poder y fiscalizarlo al mismo tiempo?

—  Son dos tiempos distintos. En ese momento yo no estaba fiscalizando a nadie. Después, pasado el tiempo, empezamos a mirar todo el forcejeo entre Evo y Arce.

Peñaloza añade que, en su lectura, Arce también cometió errores: sostiene que hubo compromisos políticos incumplidos con Morales y decisiones dirigidas contra el evismo.

EL PODER, LA CORRUPCIÓN Y EL PERIODISTA

P  ¿Le gusta el poder?

—  No. A mí, en lo personal, me provoca un poco de miedo. He conocido gente que sin poder era una cosa y con poder puso en evidencia cómo era realmente. Por eso no me gusta.

P  Ha trabajado o convivido con Goni, Sánchez Berzaín, MacLean, Mesa, Rodríguez Veltzé, García Linera, Evo Morales y David Choquehuanca. ¿Casualidad o causalidad?

—  He trabajado con gente que ha tenido repercusión o influencia en la vida pública de Bolivia, pero además son personajes con los que he tenido relaciones en distintos escenarios.

P  No le gusta el poder, pero le gusta que lo escuchen quienes deciden.

—  Porque de repente tengo algo que decir y puede servir lo que diga.

P  Que le hagan caso también es poder.

—  Sí, pero desde un ámbito más subjetivo. No es el ejercicio de “yo pongo y saco, yo soy dueño de vidas y haciendas”. No tengo espíritu terrateniente. Soy muy ciudadano de a pie, muy de la calle.

P  ¿Siempre fue independiente?

—  No. Yo no soy independiente. Soy un tipo muy comprometido. Soy un tipo de izquierda.

P  ¿Qué lo decepcionó más de la izquierda?

—  Que también haya corruptos. Para mí es peor un corrupto de izquierda que un corrupto de derecha. La izquierda está tratando de construir justicia social, equidad y redistribución; que tenga ladrones dentro es verdaderamente indignante.

“Para mí es peor un corrupto de izquierda que un corrupto de derecha.”

P  ¿Atacó demasiado a alguien durante su carrera?

—  A muchos. Lo interesante es que nunca me han rebatido. Lo que hice no fue personal: eran criterios, lecturas y argumentos. Yo siempre trabajo con datos. Para mí la información es más importante que una opinión interesante que pueda tener.

P  ¿Periodista o intelectual?

—  Periodista. Tengo miedo a los intelectuales que se autonombran intelectuales. Yo soy periodista, nada más o nada menos.

P  ¿Cuántos Julios Peñaloza Bretel han existido en estos años?

—  García Márquez decía que todas las personas tenemos una vida pública, una vida personal y una vida secreta. Si uno se maneja así, puede intentar ser coherente cotidianamente.

EL INTELECTUAL, GARCÍA LINERA Y LA GENERACIÓN DEL PODER

P  ¿El “comunista del flequillo metálico” es García Linera?

—  Lo dejo a los lectores. Yo he escrito ficción: una especie de novela política donde hay un personaje que llega a la Vicepresidencia de Bolivia. En ese libro no hay un solo nombre de gente vinculada al MAS.

P  ¿Es una novela sobre el poder?

—  Es una novela sobre el poder y sobre la construcción de un proceso político. También tiene que ver con una generación política que llegó al poder.

P  ¿El intelectual cambia cuando gobierna?

—  El intelectual que tiene ideales o una visión del mundo y llega a ejercer el poder se da cuenta de que el sistema-mundo es rabiosa y desgraciadamente capitalista, y que hoy eso no tiene remedio.

P  ¿El poder convirtió al comunista en gerente?

—  Sí, pero no deja de ser comunista, no deja de tener sus convicciones ni de creer que el Estado es por donde debe pasar la búsqueda del bienestar de la sociedad.

P  ¿Eso fue una derrota para el país?

—  Yo creo que no. Fue la primera vez que se construyó en Bolivia un proceso de izquierda que, hasta 2015, llegó a buen puerto. Entre 2006 y 2015 hubo estabilidad extraordinaria y mejoró la vida de muchísima gente que pudo saltar, por lo menos, hacia la clase media.

BOLIVIA, LA IZQUIERDA Y EL FUTURO

P  ¿Qué pasa ahora con Bolivia?

—  Está extraviada por un proyecto político que, en realidad, no es un proyecto. Es un gobierno Frankenstein hecho de retazos: un monstruo amorfo que camina errático por los oscuros pasillos del poder y no sabe dónde está el interruptor para encender la luz.

“Es un gobierno Frankenstein hecho de retazos.”

P  ¿Qué pasa con la izquierda? ¿Tiene futuro en Bolivia?

—  Tiene un presente muy crítico: está desarticulada, desmotivada y hay un desánimo colectivo. Seguimos con el problema de si Evo Morales va a persistir en ser candidato o si terminará convirtiéndose, como debería desde mi perspectiva, en un gran conductor desde afuera.

P  ¿Mientras Evo quiera ser presidente?

—  Mientras Evo quiera ser presidente, la izquierda va a estar en problemas permanentemente. Y esos problemas se van a volver a manifestar cuando nos acerquemos a un nuevo proceso electoral.

“Mientras Evo quiera ser presidente, la izquierda va a estar en problemas permanentemente.”

P  ¿Con Evo, con quién?

—  No lo sé. Está claro que varios de los candidatos a los que Evo pudo haber respaldado no tuvieron su apoyo. ¿Quién tendrá que surgir? Supongo que dentro de la izquierda estarán haciendo esa búsqueda.

P  ¿Hay espacio para un acuerdo nacional?

—  Debería haber. El problema es que los políticos bolivianos no trabajan con método. El único político boliviano que, a mi juicio, ha trabajado con método en los últimos cincuenta años es Álvaro García Linera. Sabía qué había que hacer al día siguiente, a los dos días y a los cinco días.

P  ¿Qué habría que hacer?

—  Acercar el país étnico con el país cívico: el país ancestral y el país moderno, republicano y occidental. En la derecha no todos son fachos; hay gente de derecha interesante con la que se puede interactuar. Hay que construir un diálogo nacional persistente, permanente y de largo plazo.

P  ¿Qué tan cierto es que “los blancos gobiernan mal”?

—  No es un tema de blanquitud o de negritud. Es un tema de pertenencia de clase y de intereses.

P  ¿Qué falla entonces en la política boliviana?

—  Los políticos presentan una visión empobrecida del país. No conocen la historia de Bolivia, son muy mal preparados y, en términos generales, muy mediocres.

EL FINAL

P  ¿Entonces nunca va a hacer política?

—  Yo hago política desde mi lugar, desde el periodismo, y voy a seguir siendo periodista.

P  ¿Qué lugar ocupa escribir en su vida?

—  Si no escribo es como si no tomara agua.

P  ¿Bolivia tiene salvación?

—  Los salvadores de la patria nos han hundido, así que no sé.

“Los salvadores de la patria nos han hundido.”

EL INTERROGATORIO es un formato de conversación política de O Stream.
Esta edición impresa es una propuesta editorial para Oxígeno.bo.

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