Como en todas las fases eliminatorias que le tocó jugar en el Mundial, Argentina volvió a sacar su corazón y, aprovechando que tiene a un Lionel Messi iluminado, está en la final del Mundial. Este miércoles se lo dio vuelta a Inglaterra (2-1) y está a un partido de ser bicampeón del mundo.
Y es que era un partido de alto voltaje y tenso, incluso, desde la previa. Y es que la tensión se sintió desde el momento de cantar los himnos. Los hinchas argentinos pifiaron a todo pulmón “God Save the King” (entonando, además, “El que no salta es un inglés”) y, al instante, los europeos silbaron el himno del país sudamericano.
Ya en la cancha, era un partido demasiado parejo, Argentina lo perdía hasta el minuto 85. Pero ahí apareció su figura. Messi – con errores- no se escondió y asumió la batuta de los ataques albicelestes y, al final, dio las dos asistencias para el triunfo de su país.
Además, el segundo tiempo contra Inglaterra – con excepción de la jugada en la que recibieron el gol- fue lo mejor que se vio de Argentina en el actual Mundial. Jugó los últimos 45 minutos alrededor del área inglesa. El palo, en dos ocasiones, y al menos tres salvadas de Pickford impidieron que celebre más temprano.
La primera mitad fue tan áspera como decepcionante. Porque la dureza se impuso al juego. Si Inglaterra intentó presionar algo en el arranque, cuando Argentina quería salir jugando por bajo, la Albiceleste entró al partido algo sobregirada, con las revoluciones a tope. El trámite fue interrumpido, con más infracciones que tiros al arco. Los atacantes no eran los principales protagonistas.
Para encontrar un acercamiento al arco contrario hay que ir al 33′, con un cabezazo desviado de John Stones tras un tiro libre. Más adelante, en los 38′, sucedió un disparo muy elevado de Enzo Fernández. Y nada más. Los 45 minutos iniciales tuvieron un total de 19 faltas y cero remates al marco. A este panorama, se agregaba la irrregular conducción del árbitro Ismail Elfath, a quien se le iba de las manos el manejo. Muy permisivo.
En el complemento se dedicaron más a jugar. Ahí apareció el partido que se quería ver. Argentina, que tuvo una postura más batalladora en los primeros 45′, fue más propositiva y tuvo chances claras para concretar. Como por ejemplo un par de Julián Álvarez en el inicio.
Inglaterra pegó en el momento preciso, aprovechando un error defensivo del rival. Minuto 55 y Anthony Gordon abrió el marcador, silenciando a la numerosa hinchada albiceleste en las tribunas del Mercedes-Benz Stadium. Todo nació de un mal despeje de Lisandro Martínez. Rogers centra y Gordon anticipa a Molina por el segundo palo. Con la ventaja, Tuchel decidió echarse atrás. Pecó de conservadora.
Scaloni agitó el avispero, con la entrada de Nicolás González. Argentina se hizo dueña del balón y copó el campo contrario. Inglaterra se fue echando atrás y solo atinó a defender. Jordan Pickford se convirtió en el sostén de los británicos, con atajadas notables.
Los transandinos machacaron una y otra vez. Si no era Pickford, eran los palos. El DT alemán estaba jugando con fuego. La muralla defensiva se derrumbó como un castillo de naipes en los 85′, con el 1-1 de Enzo Fernández. En vez de seguir tirando centros, el volante del Chelsea prefirió rematar de afuera y batió la resistencia del portero, tras recibir un pase de Lionel Messi que había decidido jugar en corto un tiro de esquina.
Con el empate, los libretos ya estaban escritos. Los cambios argentinos habían sido para atacar, los de Inglaterra para aguantar y por eso el vigente campeón del Mundo siguió yendo con todo el busca del gol de la clasificación.
En el segundo minuto de adición, Lautaro Martínez desató la algarabía en Atlanta. Centro de Messi – tras una gran jugada individual- y el ariete del Inter, que había ingresado por Tagliafico en los 81′, le gana la espalda a Stones y pone el 2-1. Premio al equipo que más buscó, castigo para el mezquino. Teniendo jugadores para plantear otra cosa, optó por refugiarse y regalar el partido.
Ahora, Argentina buscará revalidar su título ante España, “el mejor equipo del mundo”, según sus propias palabras. Será el domingo a las 15:00 (HB).
Inglaterra, por su parte, tendrá que disputar el partido que nadie quiere jugar. El sábado enfrentará a Francia por el tercer lugar de un Mundial para la historia.