Investigan red que capta a jóvenes latinoamericanos para enviarlos a la guerra

Promesas de empleos bien remunerados, elevados bonos y mejores oportunidades en el extranjero son utilizadas como anzuelo para captar a jóvenes latinoamericanos que, una vez en Rusia, terminan en el frente de batalla de la guerra con Ucrania. Las denuncias sobre este mecanismo de reclutamiento se extendieron por varios países de la región y ahora alcanzan a Bolivia.

Los casos conocidos presentan características similares. Las víctimas son contactadas principalmente mediante redes sociales, como Instagram y Telegram, con ofertas para realizar trabajos de seguridad, construcción, cocina o logística, además de salarios de hasta $us 4.000, bonos y la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa.

Sin embargo, según testimonios de familiares, una vez en territorio ruso, algunos jóvenes son despojados de sus pasaportes y presionados para firmar contratos redactados en un idioma que no comprenden. Posteriormente, son enviados a zonas de combate, incluso sin contar con experiencia militar previa.

Perú fue uno de los primeros países de la región donde familiares denunciaron públicamente este mecanismo de captación en septiembre de 2025. Cientos de ciudadanos habrían viajado atraídos por las ofertas económicas y promesas laborales, mientras que algunos terminaron incomunicados, desaparecidos o muertos en el frente de batalla.

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“No sé nada de mi papá hace más de 10 días. Mi hermanito igual. Mi otro hermano también fue reclutado con mi papá. Igual con engaños”, relató Diana Estrada, familiar de ciudadanos peruanos reclutados.

Algunos de los reclutados lograron mostrar, mediante videos difundidos en redes sociales, las condiciones en las que permanecen en el frente de batalla.

“Acá está mi rifle, mi AK-47. Esto es como un búnker. Se tapa con tierra, se echa plástico, se echa árbol y queda”, relató uno de ellos desde una zona de combate.

El costo humano también comienza a reflejarse en las denuncias de las familias, que reportaron ciudadanos muertos y desaparecidos, además de las dificultades para recuperar los cuerpos en medio del conflicto.

“En la zona cero hay cientos de cuerpos de personas muertas que son latinos; dicen que hay de nacionalidad peruana, colombiana, ecuatoriana, mexicana, brasileña, panameña y cubana. Están tirados ahí y, en una situación de guerra, nadie los va a recoger”, lamentó la madre de uno de los afectados.

El mismo patrón llega a Bolivia

El mismo patrón de captación encendió las alarmas en Bolivia. Familiares de jóvenes bolivianos denunciaron que sus seres queridos habrían sido llevados al extranjero bajo engaños y falsas promesas económicas y posteriormente enviados al frente de batalla de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Este martes, los familiares acudieron a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Santa Cruz de la Sierra y presentaron una denuncia formal por los presuntos delitos de trata y tráfico de personas.

La denuncia permitirá investigar las circunstancias en las que los ciudadanos bolivianos fueron contactados, reclutados y trasladados a Rusia, además de establecer si existen intermediarios que operan en territorio nacional y si detrás de estos casos hay una estructura organizada dedicada a la captación de personas.

Según los testimonios de los familiares, los jóvenes fueron atraídos con la promesa de recibir importantes sumas de dinero por trabajos civiles o logísticos alejados de las zonas de peligro. Sin embargo, una vez en territorio ruso, habrían terminado vistiendo uniformes militares y siendo trasladados a zonas de combate.

Con la denuncia formal presentada, la Policía boliviana y el Ministerio Público activaron investigaciones para esclarecer cómo fueron captados y trasladados los jóvenes, identificar a posibles intermediarios y determinar si existe una estructura dedicada a este ilícito mediante engaños.

Las pesquisas también deberán establecer si los casos registrados en Bolivia guardan relación con el mecanismo de captación denunciado en otros países de Sudamérica, donde familias continúan buscando respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.

// ABI

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