Roberto Ossio Ortube
22/07/2017 - 19:11

Bernardino Bilbao Rioja – El Mariscal que salvó el honor y los recursos petroleros de Bolivia

Semblanza del Mariscal Bernardino Bilbao Rioja , Gran Héroe de la Guerra del Chaco y artifice de la Victoria de Villamontes

Mariscal Bernardino Bilbao Rioja

Cuando la Guerra del Chaco parecía que tendría un resultado sombrío marcado por la derrota humillante, donde el término calamidad nacional no parece exagerado, con consecuencias desastrosas para Bolivia, comprometiendo su propio futuro, el destino hizo surgir a uno de los mayores héroes de la campaña bélica del lado boliviano, sino el más grande de todos en esa contienda.

En 1935, la campaña por la posesión del Chaco Boreal, se encontraba en su punto crucial, el desastre de El Carmen, el repliegue general del ejército boliviano, el infame “Corralito de Villamontes” contra el Presidente Daniel Salamanca, demostraba el grado de degradación en el que se encontraba la dirigencia política y militar boliviana.

El ejército paraguayo se encontraba en franca ofensiva, el Gral. José Félix Estigarribia, estaba decidido acabar la contienda, prácticamente había logrado todos sus objetivos, incluso llegó a coronar insospechadamente uno de los anhelos históricos del Paraguay, llegar al río Parapeti. Ahora estaban en la mira los pozos petroleros y toda la región adyacente a ellos.

El último bastión que impediría esta hazaña era Villamontes, población que se encontraba a orillas del río Pilcomayo y a la que se llegaba a través de embarcaciones precarias y caminos tortuosos, su abastecimiento por sí mismo era muy complicado. Este último emplazamiento era todo lo que se interponía entre una derrota total o un último estertor de dignidad de todo un país . En este lugar se jugaba el destino de dos países, si el ejército paraguayo tomaba Villamontes, tenía libertad para avanzar mucho más al Norte y al Oeste, de forma irrefrenable, sin oposición, con la posibilidad de cercenar o desmembrar tres departamentos: Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz, así como tomar dos ciudades importantes como Santa Cruz de la Sierra y Tarija. Y aún más grave, en perspectiva futura, se dirigirían a la región petrolera tomando posesión de ella como trofeo de guerra.

La responsabilidad para la defensa de esta plaza fue asignada a un hombre, Bernardino Bilbao Rioja. Este militar tenía entre sus virtudes la disciplina, la organización, la estrategia, el conocimiento, empacados dentro de una personalidad valiente, responsable, sin ambiciones mezquinas, que reflejaban su aplomo y su modestia.

Nacido en Arampampa – Potosí, el 20 de mayo de 1895, ingresó al Colegio Militar y fue uno de los pioneros de la aviación, fundando la primera Escuela Militar de Aviación, para implementar esta nueva técnica con fines bélicos, siendo uno de los primeros pilotos. Habiendo estallado el conflicto, tuvo un destacado papel en la reorganización del Ejército Boliviano en la Batalla de Kilometro Siete, que empezó el 28 de Noviembre de 1932 y que se prolongó durante varios meses, donde en un impresionante despliegue defensivo, la artillería boliviana detuvo el embiste paraguayo, evitando lo que pudo terminar en un desbande, que ya parecía una huida desordenada, restituyendo el orden y la disciplina. Esa habilidad organizativa y táctica fue el factor decisivo en la defensa exitosa de la plaza en disputa. Bilbao dispuso un sistema efectivo de artillería, trincheras, alambrados y tropas concentradas adecuadamente para resistir el ataque.

La Batalla de Villamontes, fue exhaustivamente descrita y estudiada, sobresaliendo la obra del Gral. Juan Lechín Suarez, en dos tomos de título homónimo y Masamaclay, obra escrita por Roberto Querejazu Calvo. La ofensiva definitiva del Ejercito Paraguayo buscaba derrotar definitivamente a Bolivia. José Félix Estigarribia, dispuso un ataque demoledor, precedido por la artillería procedería a destruir los caminos y vías de comunicación alterna a Tarija y Yacuiba, para aislar el lugar y bombardear despiadadamente el mismo hasta lograr la rendición total e incondicional de la plaza.

Los paraguayos se encontraban a menos de doce (12) kilómetros de Villamontes, una evacuación boliviana sería imposible, puesto que sólo se puede llegar al poblado mediante chalanas; si se perdía la batalla se debía abandonar todo: hombres, equipo, armamento, hospitales. Un cerco de fuego parecido a la Batalla de Sedán de 1870 en la Guerra Franco Prusiana, donde se diezmaría a los acorralados y que derivaría en la rendición del Ejército Boliviano.

Bilbao era un estratega avanzado, procedió en primer lugar a proteger el perímetro de la población, dispuso el cavado de líneas de trincheras, se colocó cuidadosamente alambre de púas, se sembraron minas, se construyeron nidos de ametralladoras. Dispuso el emplazamiento del fuego de artillería en las orillas noreste y sur del Pilcomayo. Se preparó el escenario con responsabilidad táctica hasta el mínimo detalle.

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El Ejército Paraguayo se lanzó a la captura de la posición el 16 de Febrero de 1935, el mes anterior hubo intenso duelo de cañones. Se produjeron violentos ataques en todo el sector utilizando toda la potencia de fuego y artillería pesada, los combates son sumamente encarnizados en algunos lugares, muchos de ellos cuerpo a cuerpo, con bayonetas. La bravura y tenacidad de los soldados paraguayos son impresionantes, quienes incluso se lanzaban a nado para romper las líneas bolivianas, por ello el coraje y valor de los soldados bolivianos en la defensa de las posiciones, es total y absolutamente merecido . El enemigo al que se enfrentan es formidable. La decisión y encarnizamiento es épico, en muchos sectores no quedan sobrevivientes. Sin embargo, los esfuerzos son inútiles, los paraguayos no pudieron romper las líneas de defensa.

El fuego artillero concentrado y las ametralladoras, segaban centenares de vidas, fue un intento sobrehumano por parte del Paraguay, casi suicida, la palabra heroico es demasiado pequeña. Los efectivos bolivianos, con las mismas cualidades y determinación, los superaban en número y pertrechos, Bilbao Rioja tuvo bajo su mando la fuerza combativa más grande que un militar boliviano haya conducido jamás en toda su Historia, cerca de treinta (30) mil hombres en un sitio relativamente reducido. Estigarribia, reconociendo que el sitio era inexpugnable procedió a la retirada. Es el triunfo más importante de Bolivia en la Guerra del Chaco.

La Victoria de Villamontes logró conservar toda la región petrolera y evitó la pérdida o un cercenamiento catastrófico de tres departamentos, que hubiese sido exigido por el Paraguay en recompensa por su triunfo y por conceder el armisticio.

Bernardino Bilbao Rioja, fue el único militar boliviano a la altura de su rival José Félix Estigarribia, ambos fueron verdaderos estrategas militares, sin embargo el boliviano lamentablemente llegó al final de la campaña. Si bien el Paraguay obtuvo a la postre ¾ partes del territorio en disputa, la rica región petrolera donde se encuentran actualmente los reservorios más grandes de gas natural del continente, se quedaron con Bolivia. Se perdió una extensión territorial considerable,  no obstante , estratégica y económicamente se preservó lo más importante.

Quizás el testimonio más revelador de la importancia de la batalla, es señalada por el propio Presidente del Paraguay, Eusebio Ayala , respecto a la importancia de la toma de Villamontes y su objetivo a largo plazo, que terminó en derrota para sus armas y en un triunfo boliviano: “Bolivia tiene ocho millones de hectáreas de los más ricos territorios petroleros. Esa fortuna fabulosa hará de la zona uno de los más grandes centros productores del mundo. Si tomamos las petroleras, será difícil abandonarlas. Esta es una guerra nacional y el ejército no admitirá sin violencia se devuelva lo que se ha ganado con sangre” (Vicente Rivarola “Memorias”)

Bilbao Rioja fue un gran estratega militar, quien analizó las principales batallas de la Primera Guerra Mundial, donde las grandes y aparatosas ofensivas podían ser detenidas con nutrido fuego de artillería y ametralladoras. Asimismo, el cuidadoso aprovisionamiento y organización previa, como los preparativos oportunos para un transporte y suministro efectivo de pertrechos, reflejan la influencia dejada por Helmut Von Moltke, gran organizador del ejército prusiano a finales del siglo XIX.

Asimismo las tácticas defensivas que se aplicaron en la Batalla de Villamontes, lo hacen comparable en lo militar, al despliegue efectuado en 1916 por Henry Phillipe Pétain en la Batalla de Verdún, durante la Primera Guerra Mundial o en forma posterior en 1941, por Giorgi Zhukov en la Batalla de Moscú , durante la ofensiva de invierno alemana en la Segunda Guerra Mundial: el concienzudo despliegue de tropas y artillería, aguardando el ataque frontal del enemigo, para martillarlo con fuego concentrado, protegiendo las vías de comunicación y posteriormente proceder al contraataque.

No se hará énfasis en la vida política de Bilbao Rioja, anterior y posterior al conflicto, como todo hombre tuvo una visión ideológica y personal, respetable desde todo punto de vista, pero que no fue compartida por muchos de sus contemporáneos y que lo costó afrentas y el destierro. Estas circunstancias para nada menoscaban el gran rol que cumplió en la guerra, donde no se vio inmerso en las intrigas y conductas dudosas que ensombrecieron a otros actores de este drama bélico, por meras ambiciones mezquinas. Sin embargo cabe recordar que fue candidato a la Presidencia de Bolivia en dos ocasiones (1951 y 1966) por la Falange Socialista Boliviana, sin resultados positivos, retirándose posteriormente de la vida pública.

Bilbao Rioja murió en La Paz el 13 de Mayo de 1983, con la discreción, sencillez y austeridad que eran naturales en su persona. Por Ley de la República No. 824 de fecha 3 de Abril de 1986, el entonces Presidente de Bolivia, Dr. Víctor Paz Estenssoro le confirió en grado póstumo el título de Mariscal.

Al concluir su participación en la campaña del Chaco, mediante documento fechado en el mes de Julio de 1935, en el campo atrincherado de Villamontes, se despedía de todos sus compañeros de armas, con el afecto que les profesaba, cerrando el mismo con un emotivo epílogo “Viva Bolivia. Viva la Patria del Mañana”. Nada más acertado para coronar el deber cumplido. Premonitoriamente daba a entender, que el triunfo obtenido en esa batalla, aseguró el futuro de todo un país, que hasta el día de hoy le debe mucho.

Héroe indiscutido de la Guerra del Chaco. Nunca el título de Mariscal fue tan merecido como para este gran soldado. La Batalla de Villamontes es el mejor ejemplo de serenidad, estrategia y orden militar en un momento crucial de la Historia de Bolivia. Esa Victoria salvó Tarija , Santa Cruz y Chuquisaca, sin olvidar las reservas gasíferas y petroleras que ahora aprovechamos. Los grandes hombres son personas sencillas que responden extraordinariamente en circunstancias extremas. Y es el caso de Bernardino Bilbao Rioja.

 

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