Economía de mercado
Armando Méndez Morales
18/01/2016 - 10:44

La baja inflación del año 2015

Sin duda alguna, un dato notable del comportamiento de la economía boliviana durante la gestión del año 2015 fue la baja tasa de inflación, medida por el Indice de Precios al Consumidor (IPC), que mensualmente publica el Instituto Nacional de Estadísticas.

El año cerró con una tasa anual del 3 %, mientras en los dos años anteriores la inflación fue mucho mayor; cerró con 5,2 en 2014 y con 6,5 % en 2013. Claramente una favorable tendencia decreciente. Sin embargo, hay que destacar que no es la más baja en que lo va corrido el siglo XXI. El año 2001 se tuvo una tasa del 1 % y casi de cero el año 2009 (0,3%).

La inflación es un fenómeno de continua preocupación no sólo en Bolivia sino en América Latina. El continente se ha caracterizado por tener un comportamiento histórico de altas tasas de inflación en comparación con otras regiones del mundo.

Si bien la tasa de inflación del año 2015 es baja, cuando se pregunta a la gente su opinión sobre este indicador opina que no es creíble, que las cosas han subido mucho más de precio de que lo que señala este indicador. La explicación sobre esta percepción requiere una aclaración sobre los que es el IPC; su forma de cálculo, su cobertura que es amplia y que se mide cada diez días, destacando que lo que cuantifica, en última instancia, es un  promedio.

La cobertura que tiene el IPC en Bolivia es de gran amplitud, abarca las diez principales ciudades y el indicador promedio para cada una de ellas es diferente. Así, por ejemplo, para el año 2015 la mayor tasa la presentó La Paz con un 4,6 % y la más baja, incluso negativa, la presentó Pando con -0,5%. Una gran variación

Adicionalmente, hay que destacar que la canasta de bienes, cuyo comportamiento de precios se mide, está en el orden de 360 bienes y servicios, los mismos que se agrupan en 12 grupos que en orden de importancia (ponderación) son: Alimentos, transporte, restaurantes y hoteles, vivienda, hogar, diversos, vestidos, recreación, educación, comunicaciones, salud y bebidas alcohólicas. La importancia que tiene cada uno de estos conjuntos de bienes y servicios se deriva de cálculos estadísticos que suele hacer, de tiempo en tiempo, el INE, con el objeto de conocer cuál es la importancia, de cada uno de los 360 bienes en las familias, dando como resultado promedios, los mismos que se agrupan en los 12 grupos ya señalado. Así por ejemplo, a nivel nacional y para el año 2015 el grupo que muestra el mayor crecimiento es el de salud con un 6,2 % y el de menor es de recreación con sólo el 0,6 %. Una gran variación.

Estos datos agrupados ya denotan una gran variabilidad en el comportamiento de precios lo cual se hace mucho más notable cuado se analiza al interior de cada uno de los rubros. Así por ejemplo, si se considera, para el año 2015, el caso de La Paz, el grupo de alimentos que abarca 88 elementos, se tiene un comportamiento anual que se mueve en un rango de variación desde un crecimiento del 25 %, que corresponde al pan surtido, hasta una variación negativa que llega al 40 %, y que corresponde a la papaya.

De los 88 bienes y servicios registrados, 47 se expandieron en precios, el último con un 0,1 % anual corresponde a presas de pollo, mientras otros cinco que son: la naranja, el plátano, los caramelos, el perejil y el cacao no tuvieron ninguna variación. Es decir cero por ciento. El resto (36 bienes y servicios) disminuyeron su precio promedio del mes de diciembre con relación al precio promedio de diciembre del año anterior en un rango de negativo 0,1 por ciento hasta el mencionado ya 40 %.

Que implica lo indicado, que las personas tienen diferentes percepciones sobre la tasa de inflación en función a los bienes y servicios que adquieren, si son lo mas que más suben de precio, su conclusión será que la inflación es mucho mayor a la que indica el INE.

Según el INE la tasa de inflación del rubro alimentos para La  Paz es del 5,9 %, y que es un promedio ponderado mucho mayor si se considera la media simple que daría un resultado de sólo el 0,6 %. Una enorme diferencia. Y esto es así porque entre los alimentos no tienen el mismo peso presupuestario al momento de asignar sus ingresos las familias, y esto es lo que mide el INE mediante su promedio ponderado y no un promedio simple.

Pero este fenómeno que destaco para el mes de diciembre último no es la excepción, sino la regla. Si se observa en el tiempo se puede destacar que las variaciones anuales entre un máximo y un mínimo son enormes No sólo si se toma en cuenta el índice correspondiente a cada fin de año, sino para cualquier mes del año, medido anualmente. En el periodo 2010 al 2014 se tienen bienes o servicios que han tenido una expansión anual hasta más del 100 % y otros una disminución del 50 %. Claro está que no se trata de los mismos productos.

Por tanto, el problema no radica en el indicador del INE, no está en mejorar su metodología, en agregar nuevos bienes y servicio o eliminar otros. Esto no cambia el hecho fundamental que señala que el problema de precios de la canasta familiar en el país radica en su gran variabilidad. Así mientras ciertos productos crecen anualmente una enormidad en un momento, en otro se precipitan a la caída.

La Paz, enero de 2015

Profesor emérito de la UMSA, fue Presidente del Banco Central de Bolivia.   

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