Fundación Acción Semilla
Redacción Oxígeno
06/04/2017 - 11:54

Coca: los nuevos escenarios de regulación

La nueva Ley de la Coca ha abierto la puerta al debate respecto a los mercados legales de esta planta en la región y su uso como insumo industrial en el mundo.

La Fundación Acción Semilla propicia espacios de conversación sobre los desafíos que enfrenta la Ley de la coca. Foto: Fundación Acción Semilla

El carácter comunitario que comparten muchas de nuestras naciones indígenas bolivianas, lo comparten también otros pueblos indígenas en la región. La comunidad Nasa Yuwe en el departamento del Cauca de Colombia, actualmente es un resguardo indígena que exporta y produce infusión de coca a partir de la propiedad colectiva. Recientemente obtuvieron el reconocimiento constitucional de la propiedad colectiva para el cultivo y producción de hoja de coca con fines de comercialización. En Perú el cultivo no está en el marco de gestión comunitaria indígena, pero hay un grupo de agricultores que se encuentran registrados en la empresa estatal ENACO, la única autorizada para la comercialización e industrialización de la hoja de coca y sus derivados. Perú, Colombia, el norte de Argentina, el norte de Chile, Ecuador y Bolivia son los países donde se consume esta hoja milenaria en la región.

Pero, hablar de hoja de coca no es tan simple como parece, esta planta fue penalizada en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, junto con la marihuana y la amapola. Y aunque en muchos países se cultiva, comercializa, industrializa y exportan productos en base a hoja de coca, no fue sino hasta el pasado 8 de marzo que por primera vez se dictó una ley para regularizar la producción, circulación, transporte, comercialización, consumo, investigación e industrialización de la hoja sagrada.

En Bolivia, la nueva Ley General de la Coca como una experiencia pionera del mundo, ha abierto la puerta al debate respecto a los mercados legales de esta planta en la región y su uso como insumo industrial en el mundo, a pesar de que actualmente existe una variedad de productos de hoja de coca en nuestro país, los mercados internos aún son de pequeña escala y no han logrado posicionar productos de consumo masivo.

La posibilidad de exportación  y un enfoque en la investigación como se  plantea en la nueva Ley podría abrir el camino a la creación de mercados a mayor escala, la especialización de la industria relativa a la industria de hoja de coca, la creación de productos con estándares de calidad internacionales,  el uso farmacéutico de los 13 alcaloides de la hoja aparte de la cocaína, entre otros.

Para la Fundación Acción Semilla, los desafíos que enfrenta la Ley no son sencillos, entre ellos garantizar la sostenibilidad y sustentabilidad de la actividad, no solamente promoviendo el consumo ancestral en el territorio nacional, sino impulsando la producción orgánica y ecológica para asegurar sea un producto apto para la alimentación. Esto generará fuera de nuestras fronteras apertura de mercados para la exportación y desarrollo de la industrialización de la hoja de coca en un mercado que se avizora competitivo.

Recordemos que en el año 2010 la superficie cultivada de hoja de coca en Bolivia fue de 31.000 hectáreas, pero después de la estrategia de control social para la erradicación concertada de los cultivos excedentarios de hoja de coca hemos llegado a las 20.200 hectáreas en 2015 (Datos Oficiales ONUDC). Es en este contexto que se han ampliado los márgenes de cultivo, a las 22.000 hectáreas en la nueva Ley, esto representa un aumento de 2.000 hectáreas del tope establecido por el gobierno del MAS, cifras divergentes con aquellas que estimaban la demanda en 14.705 hectáreas en el año 2013. Regular el cultivo y producción de hoja de coca orgánica, evitando así desvíos de uso ilegal, sin duda será el mayor reto de la ley y las autoridades encargadas.  

Los canales para abrir nuevos mercados o regular los ya existentes en Sudamérica para la exportación están ahora en manos del Estado, ya se ha pronunciado al respecto uno de los destinos de exportación principal de la hoja de coca, Argentina. Patricia Bullrrich, Ministra de Seguridad del vecino país, hace poco planteó la necesidad de  regularizar la venta de esta planta a través de farmacias; pues a pesar de que el mascado de hoja de coca es permitido en Argentina, la internación de la planta se realiza por medios ilegales en zonas fronterizas. El Ministro de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico, dijo que serán necesarias aproximadamente 4.000 toneladas para regular la venta a Argentina. Esto sumada la intención de la Unidad de Gestión de Industrialización del Viceministerio de Coca en 2016, de exportar productos derivados de la planta a Ecuador desde esta gestión, dejan a Bolivia con una nueva oportunidad de poner en tapete la reivindicación internacional  del consumo tradicional de hoja de coca y aprovechar además los potenciales mercados que esta práctica ofrece.

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