La violencia es un patrimonio masculino

Syntagma
27/07/2018 - 10:16

Paola R. Senseve T.

Pero, por favor, no saquemos nuestras mejores poses defensivas. No estoy diciendo que todos los hombres son violentos —violadores, feminicidas o golpeadores—, lo que afirmo es que a todos les enseñan a serlo.

Rita Segato es una teórica feminista que trabaja de manera amplia el tema. En 2003 escribió el libro Las estructuras elementales de violencia, explicando ideas para comprender las violencias machistas gracias a estudios con presos en Brasilia. En 2004 fue invitada a Ciudad Juárez para interpretar los crímenes contra las mujeres. También fue parte importante del peritaje que llevó al juicio histórico en Guatemala donde se condenaron, por primera vez, crímenes de género cometidos durante el periodo de la guerra represiva como crímenes de Estado. Segato habla de la “pedagogía de la crueldad”, que es masculina y deshumaniza al cuerpo de las mujeres al darle estatus de cosa que se consume y se usa. Aunque quizá una de las acepciones que más nos competen ahora, es el análisis de la fratría masculina. Rita dice que la violencia machista no es de orden sexual, sino exhibicionista, su razón de ser es la mirada y aprobación de otros varones. Hay un mandato masculino y una cualidad enunciativa de la violencia. Violentan para hacerse y mantenerse miembros de la fratría.

Cuando nos referimos al machismo como un sistema transversal, decimos que nada ni nadie escapa a esta formación (ese texto). A la educación, al bombardeo de significados y significantes día a día impartidos a todos, incluso antes del nacimiento. No escapa el sistema educativo, ni el arte, ni la publicidad. Hasta aquí estamos de acuerdo hasta con quienes van descalificando las luchas feministas porque creen que la violencia hacia los hombres está invisibilizada y es una especie de boicot. Es bastante simple. Lo hombres son compensados por la sociedad cuando son más fuertes, dominantes, agresivos y competitivos, y por otro lado son castigados cuando muestran características supuestamente femeninas como la debilidad, la obediencia o la ternura.

Una nota la BBC (https://www.bbc.com/mundo/noticias-37433790 afirma que cerca de 95% de los homicidas a nivel global son hombres y son jóvenes; que el 80% de las víctimas de homicidio intencional, en todo el planeta, son hombres también. Segato explica este fenómeno señalando que esta violencia de cofradía comienza entre hombres por la estructura extremadamente jerárquica y corporativa que tiene la masculinidad.

En una nota de El País (https://elpais.com/internacional/2018/07/20/actualidad/1532109322_151649.html) también podemos encontrar algunos datos arrojados hace días que dicen que más del 80% de los hombres jóvenes de América Latina piensa que ellos pueden tener relaciones sexuales con quien quieran, a diferencia de las mujeres, y que dos de cada tres jóvenes no entienden lo que significa un “no” de las mujeres.

Sin embargo, aunque no sintiera necesario, quiero aclarar nuevamente que no digo que solo los hombres cometen crímenes, las mujeres igual lo hacen y también por motivos derivados del machismo. Ojo, esta previa aseveración no pretende ser un justificativo. Algunos estudios indican que el grueso de las mujeres que matan lo hacen para defenderse o para proteger a sus hijos; las que cometen infanticidios puede que hayan tenido embarazos no deseados en la temprana juventud o son madres movidas por la venganza hacia sus maridos; entre otras situaciones de índole parecida que aúnan la mayoría de los casos investigados.

La socialización de la violencia, la agresividad y el poder es un rito reservado para los hombres. Esto, entre muchas otras cosas, también llega a funcionar como una desventaja para las mujeres. No es para nada extraño que las mujeres tengan que “masculinizarse” para ejercer violencia, autoridad o hasta poder. Para ser jefas, o presidentas como Bachelet, Merkel o Theresa May (aquí un esclarecedor texto de Liliana Colanzi sobre las mujeres y el poder https://www.eldeber.com.bo/opinion/Mujeres-y-poder--20180509-9394.html). Porque claro, la violencia también se puede leer como el uso del poder y de la fuerza sobre otros.

Entre hombres y mujeres, la educación social, sentimental y la forma de relacionamiento es distinta: si para los hombres hay un castigo por mostrar un actuar “femenino”, lo contrario tiene un precio muy alto. Es así como el violador o agresor moralizante es una figura diaria. Por ejemplo, hace pocos días supimos que tres mujeres fueron apuñaladas en Chile durante una marcha por el aborto legal.

Y si el sistema machista —vigente y fuerte— se basa de manera innegable en que el poder está del lado masculino, cabría preguntarse: ¿cómo es que ese poder se ha mantenido siempre ahí?

La violencia sistemática que se ejerce contra las mujeres, en la calle, en las fiestas, en las guerras, es una violencia machista (ya no digamos de género, por favor), moralizadora, de consumo y enunciativa. Y dudo mucho que sin entender y asimilar que la violencia es un patrimonio masculino, podamos resolver toda la problemática que acarrea, todos esos números escandalosos. Ponerle el pero a la lucha feminista que pide un basta a las violaciones, a los feminicidios y a los golpes, diciendo que los hombres también sufren violencia de género y pretendiendo desaparecer el concepto de machismo de la figura, es cuanto menos, ceguera obtusa.

Foto: Nicolle Senseve


SYNTAGMA

Por muchas razones elegimos para este espacio de opinión el nombre de Syntagma, una de las más fuertes es que, recordando la dicotomía de la lingüística y teniendo presente el antinómico de esta noción desde la epistemología, jamás pretenderíamos ser el paradigma.

 

También elegimos este concepto cargado por miles de años de sentidos por su definición básica: Syntagma es el eje de combinación de las palabras y somos precisamente un grupo de personas que conforman una combinación sintagmática de opiniones muy diversas muchas veces armónicas entre sí y muchas otras en franca contradicción. Con esto Syntagma quiere mostrar que la confrontación de ideas puede convivir, que las disputas de pensamiento muestran los mejores caminos posibles.

 

Por último, los miembros de Syntagma (mayormente, pero con excepciones) han optado por el anonimato debido a diversas razones; sin embargo, también se lo hace como homenaje a la tradición de la expresión de la opinión pública desde el inicio de la germinación del país, cuando en Charcas, las polémicas políticas de los escritos anónimos sembraron el terreno que fructificó y hoy es Bolivia.


 

Publicidad

Publicidad

El Periódico Digital OXIGENO.BO, es desarrollado y administrado por Gen Film & Crossmedia Ltda. Teléfono: 591-2-2445455. Correo: info@gen.com.bo