El resquebrajamiento de occidente

Syntagma
11/06/2018 - 14:09

A pesar de que ya pasaron dos días, el gran tema de política exterior sigue siendo la cumbre del G7, organizada en Quebec por el gobierno canadiense; y es que esta reunión dio tantos temas de gran implicancia para el orden mundial, que no se asemeja a las anteriores en las cuales se veían -más bien- resultados previsibles y se realizaba algún tipo de cobertura.

Uno de los principales impactos -y que queremos abordar- es el gran quiebre en Occidente; quiebre severamente profundizado en esta reunión. En primer lugar, debemos recordar que el orden mundial actual, fundado entre 1944 y 1947, tiene un pilar fundamental que es la alianza de occidente, término acuñado para la alianza que se forjó entre Estados Unidos y varios países de Europa Central. Si bien la alianza comenzó en la Primera Guerra Mundial, fue más bien luego de la Segunda Guerra que ésta se formalizó e institucionalizó. No olvidemos que tanto Naciones Unidas como las instituciones económicas internacionales (conocidas como el sistema de Bretton Woods) fueron fundadas por los vencedores de este segundo conflicto mundial y que, con excepción de la Unión Soviética, todos provenían de una tradición capitalista y liberal.

En segundo lugar, es a partir de la institucionalización de esta alianza a nivel internacional que se da inicio a más de 40 años de tensión que se denominaría como Guerra Fría, y que representaría el choque de dos visiones y dos proyectos de hegemonía mundial. De este modo, Estados Unidos y Europa fundaron un sistema económico internacional, sin tomar en cuenta a la Unión Soviética, pero además, posteriormente, este proyecto económico fue complementado por uno militar que constituía la formalización de esta alianza: el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La respuesta más evidente fue la firma del Pacto de Varsovia, con la cual se consolidaron dos bloques en franca competencia, no sólo ideológica, sino por el poder y hegemonía mundial.

Luego, en los noventas, vino la implosión de la Unión Soviética, y aunque para muchos esto significaba el fin de la tensión mundial y enfrentamientos entre alianzas, para la OTAN, con Estados Unidos a la cabeza, esto fue entendido como luz verde para la expansión de su proyecto, llegando incluso hasta las puerta de Rusia (con una inclusión informal de Ucrania). Si bien esto causó gran molestia en Rusia -quien respondió con la renovación de su expansionismo-, el punto central es que esto parecía tener todo el apoyo de Estados Unidos, el principal garante y financiador de este bloque militar.

Pero ahora, esta última cumbre puso en evidencia que el resquebrajamiento de esta otrora poderosa alianza atlántica es más fuerte de lo que se pensaba. Llamando a las cosas por su nombre, esto tiene un culpable y es el gobierno de Donald Trump. Es importante destacar que este gran quiebre entre aliados históricos no se debe a ningún otro país, y hasta se podría decir que tampoco se debe al Estado estadounidense. Antes del gobierno del Presidente Trump, no importaba si ganaban demócratas o republicanos, los pilares de la política exterior se mantenían invariables; se tenía claro, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, que uno de estos pilares era comandar la OTAN y mantener el rol -auto-otorgado- de policía mundial.

Esta cumbre dejó en claro que, a pesar de que los otros seis países del G7 desean continuar con las discusiones respecto al trabajo conjunto a nivel internacional, que cada país considera como prioridad nacional, la administración de Trump está cada vez más lejos. Con una política errante, la actuación del Presidente Trump está destruyendo una alianza de más de seis décadas, incluyendo cuestiones como su cambiante apoyo a Rusia y su visión sesgada sobre la producción industrial. Lo que es aún peor, todo esto fue logrado gracias a su diplomacia del twitter, la cual despoja de toda formalidad y previsibilidad a las relaciones internacionales.


SYNTAGMA

Por muchas razones elegimos para este espacio de opinión el nombre de Syntagma, una de las más fuertes es que, recordando la dicotomía de la lingüística y teniendo presente el antinómico de esta noción desde la epistemología, jamás pretenderíamos ser el paradigma.

 

También elegimos este concepto cargado por miles de años de sentidos por su definición básica: Syntagma es el eje de combinación de las palabras y somos precisamente un grupo de personas que conforman una combinación sintagmática de opiniones muy diversas muchas veces armónicas entre sí y muchas otras en franca contradicción. Con esto Syntagma quiere mostrar que la confrontación de ideas puede convivir, que las disputas de pensamiento muestran los mejores caminos posibles.

 

Por último, los miembros de Syntagma (mayormente, pero con excepciones) han optado por el anonimato debido a diversas razones; sin embargo, también se lo hace como homenaje a la tradición de la expresión de la opinión pública desde el inicio de la germinación del país, cuando en Charcas, las polémicas políticas de los escritos anónimos sembraron el terreno que fructificó y hoy es Bolivia.


 

Publicidad

Publicidad

El Periódico Digital OXIGENO.BO, es desarrollado y administrado por Gen Film & Crossmedia Ltda. Teléfono: 591-2-2445455. Correo: info@gen.com.bo