Buscando la verdad
Gary Rodríguez Álvarez
31/08/2016 - 18:38

¡Cómo me dueles, Bolivia!

El Presidente Morales promulgó el 19 de agosto de 2016 la Ley 149 reconociendo el derecho de sindicalización en el sector cooperativo minero, lo que la Confederación Nacional de Cooperativas de Bolivia y la Federación Nacional de Cooperativas Mineras rechazaron amenazando públicamente con medidas de presión, por considerar que afectaría sus intereses. Y así lo hicieron.

Calificada como una declaratoria de guerra y una provocación abierta y pública la determinación del Ejecutivo, los bloqueos anunciados a partir del 22 de agosto se consumaron con varios miles de mineros movilizados, con el punto neurálgico en Panduro, Oruro, siendo la Policía Boliviana agredida con piedras y dinamita, frustrando su esfuerzo por desbloquear las carreteras. El intento de diálogo Gobierno-mineros fracasó luego de un primer desenlace luctuoso en Sayari, Cochabamba, donde un minero murió por un disparo en un enfrentamiento, produciéndose luego dos muertes más en Kami y Panduro, enardeciéndolos.

Frente a la escalada de actos de violencia -dos efectivos de la Policía fueron tomados como rehenes por los mineros- y la proliferación de bloqueos entre La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba, la mañana del 25 de agosto el Viceministro de Régimen Interior y Policía, Rodolfo Illanes, al intentar un acercamiento con aquellos fue retenido contra su voluntad por los mineros. Luego, la tragedia…

Con voz entrecortada, el Ministro de Gobierno Carlos Romero, informó en conferencia de prensa la noche del mismo día, del macabro desenlace que tuvo el secuestro de tan alta autoridad. La población fue conmocionada cuando el titular de la Cartera de Gobierno confirmó el temor generalizado: el Viceministro de Régimen Interior y Policía había sido cobarde y brutalmente asesinado por los mineros. Desazón general, por el inaudito linchamiento de una autoridad…

Y, no es que las vidas de los tres mineros valgan menos que la del extinto Viceministro o que la muerte de aquellos por arma de fuego y la de la autoridad por tortura y flagelación merezcan una consideración distinta…¡no! Cada uno de ellos eran seres humanos y tenían familias -hoy sumidas en luto y sufrimiento - pero si hoy se osó levantar la mano contra una autoridad…¿quién garantiza que mañana no pase igual contra otra?

¡Cómo me dueles, Bolivia, por la forma en que se utiliza la violencia para resolver las diferencias entre tus hijos! Marchas, bloqueos, agresiones, uso de dinamita hasta en las ciudades ¡no es lo correcto! Oremos a Dios para evitar el caos…

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