Los derechos en serio
Iván Lima M.
23/06/2016 - 18:14

LEY Nª 807: Ley de identidad de Género desde la visión de un católico que intenta tomar su fe en serio.

El proceso de tramitación de una ley en Bolivia, es largo, sinuoso y lleno de pactos, cálculos políticos para ganar y no perder votos.  Esta ley tiene una larga historia que se inicia hace muchos años y se fue concretando este año en el Ministerio de Justicia. El proyecto de ley presentado a la Asamblea Legislativa llego con la firma del Presidente Evo Morales y “presenta diferencias sustanciales”  con el texto finalmente aprobado y publicado en la Gaceta Oficial de Bolivia. 

La diferencia principal esta en que la Ley Nº 807, no reconoce ni expresa ni tácitamente el derecho civil a contraer matrimonio por parte de las personas transexuales y transgeneros, una vez que su identidad biológica es cambiada en sus documentos de identificación. (cuando Julián se registra como Julia ante el SEGIP). Esta interpretación fue confirmada por el Presidente del Senado y los mismos activistas que la promovieron. Esto debido a que nuestra Constitución en su artículo 63 numeral I, define el matrimonio como la institución que solo se puede dar entre un hombre y una mujer (biológicamente definidos y no legalmente declarados).  A pesar de la claridad de la Ley, algunos activistas de ambos bandos piensan que es posible que el cambio legal de sexo en los documentos de identificación, genere el derecho de casarse por el nuevo sexo que se adquiere legalmente. (es decir que Julia -que antes era Julián- podría casarse con Julio).  Bajo esta interpretación dos personas del mismo sexo biológico podrían casarse y de esta forma el matrimonio igualitario quedaría reconocido en Bolivia. 

Esta interpretación, no respeta la interpretación constitucional de la Ley Nº 807, porque esta norma exige que quien se acoja a ella sea soltero, viudo o divorciado. Esta prohibición de realizar el cambio de identidad sexual a una persona casada, se establece porque quien cambia de genero legalmente no puede contraer ni permanecer en matrimonio por la prohibición constitucional.  Un segundo argumento, esta en la reversión del cambio de identidad de genero, (Julia puede volver a ser Julian)  cambio que puede realizarse por una sola vez y que no genera un divorcio automático si es que (la persona que cambio de sexo legalmente) se hubiera casado sin revelar su verdadera identidad biológica. El artículo 10 de la Ley 807, establece un principio de confidencialidad y reserva de todo el proceso de cambio de nombre; esta norma se emite en el contexto del Código de las Familia, ya que no se anulo el artículo 168 numeral I, inciso b) que declara como nulo el matrimonio que no se realiza entre un hombre y una mujer. La Ley Nº 807 no modifica el regimen  del derecho al matrimonio, contrariamente al no regular esta posibilidad y omitir expresamente esa posibilidad en la enumeración de derechos que reconoce el artículo 11 de la Ley Nº 807 no genera la interpretación contraria.

La comunidad de personas Transexuales y Transgénero (de acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos) es el grupo humano con menor esperanza de vida en la región: su promedio de vida es de 35 años.  Ese solo dato muestra una cruel realidad para estas personas, desde la infancia y la juventud la institucionalidad medica no esta preparada para orientarlos, apoyarlos y generar una reacción de solidaridad y no de juicio absoluto a su decisión. La expulsión de sus familias, la falta de educación y la prostitución, marcan la vida de muchas personas que confrontan esta realidad. Cada día de su vida enfrentan una sociedad indolente, que si es racista, intolerante y abusiva, con cualquier ciudadano carente de recursos, campesino, muy joven o muy mayor, con ellos es doblemente discriminadora, prejuiciosa y cruel.  Esa situación no es tolerable en una democracia, la dignidad del ser humano y su derecho a decidir, son algo exclusivo, personalísimo, intimo sin posibilidad de que esa decisión pueda ser juzgada por nadie que no sea la persona involucrada en la decisión: su identidad es parte del núcleo intimo, intocable por el Estado, la opinión pública o la Iglesia. Esta protección a la identidad es la única que genera la Ley Nº 807. 

Esto de ninguna manera significa que la posición de la Iglesia sea equivocada, la posición de la Iglesia, esta marcada por la misericordia, definida en palabras del evangelio como un amor incondicional al prójimo a todos los hombres y mas a los que están mas cercanos a los que son nuestra responsabilidad. La responsabilidad con la familia, con los mas débiles de la sociedad, con los mas discriminados, es un mandato evangélico que no puede ser dejado de lado. Y el amor mas grande esta en decir la verdad, en no ser relativistas, en no decir a cada persona lo que quiere escuchar.  Decir la verdad, nunca es imponerla por la fuerza, convencer, rezar y tener fe, no se ejerce atacando y agrediendo a las personas diferentes. La verdad para los Católicos, es que la dignidad del ser humano, es definida en el momento de la concepción de cada individuo, en el instante en que la vida surge. Dios es su infinita misericordia nos otorga una identidad sexual y cambiarla por ley no es posible, no es correcto y esta mal. Esta certeza que nos da la fe, nos permite seguir la vida con mucha tranquilidad y ser felices buscar en la gracia del Espíritu Santo la posibilidad de que muchas personas sigan ese camino. La gracia -en términos teológicos- es un regalo que se recibe solo pidiéndola, un solo acto de humildad, de oración permite descubrir y amar la verdad. El sufrimiento es parte de este camino de fe, y Dios le tiene especial cariño a quienes sufren discriminación, critica y ataques de personas intolerantes de ambos bandos. El camino de los católicos es muy claro aceptar esta realidad, decir con firmeza que es equivocada, pero tambien es una obligación respetar esa decisión y trabajar para que las personas sea consideradas y resguardadas en todos sus derechos sin ninguna discriminación.

Una de las verdades y la discusión real en nuestro país (y en el mundo) tiene que ver con el matrimonio igualitario, existen posiciones a favor y en contra. El hito mas importante en la discusión legal se dio el año pasado en la Sentencia emitida por la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, en el caso Obergefell contra Hodges, en la que se ha establecido los principios jurídicos que deben ser analizados: 

http://www.revistajuridicaupr.org/wp-content/uploads/2015/07/Obergefell-v.-Hodges-español.pdf

Luego de la lectura de esa decisión (quienes la lean, su lectura es recomendable son 17 páginas muy bien escritas y el texto esta en español) tendrán una visión clara de que este tema es una decisión de los jueces, la marcha realizada contra la Ley de Identidad de Genero, muestra que el único camino posible para reguardar los derechos de las minorías esta en el trabajo de los jueces; hace tiempo la Sala Plena de nuestro Tribunal Constitucional no ha establecido ni ejecutado su rol en la defensa de los derechos humanos. La sociedad que no tiene jueces, discute sus problemas en las calles, en las que no se impone el derecho y la razón, sino los gritos y la fuerza es urgente recuperar la institucionalidad del Organo Judicial y esperar que en los próximos años tengamos Tribunales dispuestos a decidir en la realidad boliviana sobre el matrimonio igualitario, es parte de la agenda del próximo Tribunal Constitucional Plurinacional.

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