buscando la verdad
Gary Rodríguez Álvarez
09/12/2015 - 10:12

Cuando el ser Campeón duele

Mira el mapa de los países con más divorcios” titulaba la nota invitando a conocer el ranking de las sociedades con más fracasos matrimoniales en el mundo (EL DEBER, 2.12.15). Vi el mapa y -¡triste sorpresa!- de estar vigente el estudio de la GTZ del 2010 -que 72 de cada 100 matrimonios se truncan en Bolivia- seríamos los subcampeones en divorcio sólo por detrás de Bélgica, aunque con las facilidades legislativas que se están dando en el país no sería de extrañar que seamos ya los campeones siendo que el primer “divorcio express” en Bolivia duró apenas 15 días…

¿Por qué el índice de divorcios es tan bajo en India (1%), Vietnam (4%), Uruguay y Chile (3%) y tan alto en Bélgica (73%), Bolivia (72%) Portugal (68%), España (61%), Rusia (60%), Cuba (56%), EEUU (53%) y Argentina (50%)? Prima facie, no hay un factor común -cultural, religioso, social o económico- que lo explique.

Muchos estudiosos se han dado a la tarea de investigar la razón de esta continua ruptura conyugal -sin lograrlo- lo que es entendible pues la ciencia nunca resolverá un problema que es de orden espiritual. Como principales causas del divorcio señalan la infidelidad, el maltrato, el abuso económico y eso de la incompatibilidad de caracteres que -para mí- es falta de amor.

Ahora, hay un ilustrativo mapa que detalla los 7 pasos que transcurren desde el noviazgo hasta la separación, algo que aprendí con mi esposa en el Discipulado para Matrimonios de nuestra Congregación: 1) Ilusión (sueño); 2) Desilusión (desengaño); 3) Desaliento (frustración); 4) Distanciamiento (indisposición); 5) Desconexión (separación); 6) Discordia (enfrentamiento); 7) Divorcio emocional (desamor).

Siempre me gusta recordar lo que el sabio Salomón dijo: que lo principal de un negocio no es cómo éste empieza, sino cómo va a terminar. Aplicado al matrimonio: muy pocas deben ser las ocasiones cuando el día de la boda los novios no están ilusionados y radiantes, anhelantes de un hermoso futuro juntos -pero- ¡cuántas parejas terminan con un escabroso final! ¿Cuál la razón?

Las diferencias que siempre existen, cuando no hay un sólido amor de por medio, minan a la pareja, pero si el amor de Dios se manifiesta en nuestras vidas -ese que todo lo sufre, que todo lo espera, que todo lo cree y que todo lo soporta- ése amor cubrirá la multitud de faltas y torpezas en que todo cónyuge cae.

Pero si no se ama Dios…todo sale mal -como Salomón- que acabó con 700 esposas y 300 concubinas: ¡Vaya sabio con 700 suegras y 300 aspirando a serlo!

(*) Pastor y Anciano en el Centro Cristiano Evangélico “Casa de Oración”

Fuente: “El Deber”

 

Santa Cruz, 9 de diciembre de 2015

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