Justicia Legítima
Iván Lima M.
26/09/2015 - 02:03

Independencia judicial, la base de la nueva justicia

La independencia judicial constituye el núcleo de todo proceso de reforma. Garantiza que los demás aspectos sean cumplidos: la eficiencia, modernización, capacidad de los jueces y acceso a la justicia se vuelven tareas accesorias. Contrariamente las grandes inversiones de tecnología, infraestructura, cursos y evaluaciones no sirven de nada si el Poder Judicial está formado por Jueces y Magistrados parcializados con el Poder sea político, económico o mediáticos. La esencia, la naturaleza de la Justicia, es la imparcialidad en la decisión.

La Independencia Judicial constituye una garantía que vuelve efectivos los derechos humanos, asegura la democracia y consolida el desarrollo de la sociedad. La persona que ejerce como Juez o Magistrado y desconoce el derecho, daña la independencia del Organo Judicial, pues sus decisiones injustas afectan la imagen institucional y abren las puertas a la corrupción.

Para establecer la calidad de trabajo y el grado de imparcialidad de los Jueces y Magistrados se realizan evaluaciones académicas de cada Magistrado. Los estudios buscan analizar la capacidad jurídica de los Magistrados, la interpretación del caso concreto, la cita de precedentes ratificándolos o modificándolos y la creación de doctrina en la solución del caso analizado. El resultado de ese trabajo confirma la intuición de la población; el Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia es el de puntuación mas baja en la región:

Costa Rica       8,70

Colombia         8,00

Argentina          7,83

Mexico            7,79

Brasil               7,73

Chile                6,62

Perú                 6,23

Paraguay          6,11

Ecuador           5,99

Uruguay           5,92

Bolivia             5,26

El Estudio realiza un ranking de 152 Magistrados y toma un promedio del país. Una Magistrada Boliviana y otra de Ecuador comparten el último puesto. El estudio representa un análisis de las gestiones 2012 y 2013, lo significativo es que en los primeros lugares y de forma uniforme se encuentran los Magistrados de Costa Rica (el mejor Don Fernando Cruz Castro) y Colombia. En algunos casos se ve a Magistrados que destacan con mucha diferencia en sus Tribunales Cesar San Martin en Perú y Ricardo Lorenzetti en Argentina son los casos más significativos. En general los Tribunales en los que sus miembros cuentan con un alto grado de conocimiento del derecho y un profundo conocimiento de la Jurisprudencia, pueden defender con mejor argumentación y razones su independencia.

Para elegir a ese tipo de Magistrados, la participación social de los actores más cercanos a la Justicia, no representó una solución. El modelo Peruano de participación de la sociedad civil, con un Consejo de la Magistratura integrado por la sociedad civil (Colegio de Abogados, Colegios Profesionales y Universidades), llevó a que los gremios eligieran a sus representantes, trasladó los problemas de la mala Universidad y los malos profesionales al Consejo de la Magistratura. El paradigma de la participación social, cuando es delegada a instituciones que se encuentran en crisis y coptadas por grupos de poder, de amigos y de partidos no garantiza que la participación mejore la situación.

La última elección democrática del Gobierno Judicial en Colombia, es muy criticada, ya que se presentaron mas de 50 candidatos y votaron mas de 30.000 Jueces, Magistrados y empleados. El candidato de Jueces y Magistrados obtuvo el 18,1% de los votos (824 votos) y el candidato de los Empleados y Funcionarios obtuvo 30,91% de votos (5.349 votos), ambos están en listas diferentes y la elección de voto cualificado presentó problemas similares a la elección de voto universal de Bolivia. Siguiendo con el modelo de participación de los “notables” como electores se tiene como paradigma el caso de  Guatemala, país en el que optaron por un modelo en el que se elige a los Magistrados de una nómina de veintiséis candidatos propuestos por una comisión de postulación integrada por un representante de los Rectores de las Universidades del país, quien la preside, los Decanos de las Facultades de Derecho o Ciencias Jurídicas y Sociales de cada Universidad del país, un número equivalente de representantes electos por la Asamblea General del Colegio de Abogados de Guatemala y representantes electos por los mismos Jueces y Magistrados, el resultado fue deficiente; los gremios de abogados y las universidades tienden a elegir a personas que garanticen sus privilegios y que en general los elegidos no sean independientes de sus electores.

En conclusión elegir a los mejores Magistrados y que estos sean independientes, pasa por elegir aquellos que tengan el mayor grado de conocimiento posible del derecho y esa decisión no será posible asumirla si es delegada a otras personas por más que estas sean absolutamente populares, notables o incluso elegidas por voto.

Elegir buenos Magistrados exige en Bolivia, una pregunta inicial, será posible que los mejores juristas decidan participar de un proceso meritocratico de selección. Mas allá de la voluntad de servicio al país o la vocación de servicio judicial, existen problemas fundamentales para atraer a los mejores juristas el principal se refiere a la manera de enjuiciar a un Magistrado y suspenderlo por una razón política como ocurrió en el caso del Magistrado Gualberto Cusi. Existen otros temas menores, el diseño de los recursos, el bajo nivel de sueldos, la sede y el limitado presupuesto orgánico.Todos los temas podrían ser solucionados por los mismos Magistrados si se garantizara que la mayoría de ellos son independientes.

Existen hechos que demorarán la renovación de la Justicia. El Tribunal Constitucional debe validar la constitucionalidad de los referendums, y el Tribunal Supremo de Justicia está a cargo de Juicios de Responsabilidades que representan un factor político relevante para no cambiar la actual composición de los Magistrados durante la Gestión 2016.

La renovación constitucional del Organo Judicial, la renovación normal, se dará a partir de Junio de 2017, la fecha en que se deberá Convocar a una nueva Elección Judicial de los Tribunales de Justicia. Esa elección será realizada con el actual sistema u otro mejor; pero  finalmente será la Asamblea Legislativa, que cuenta con dos tercios de votos del MAS la que determinará que Magistrados conformaran el nuevo Organo Judicial.  Por eso no suena mal, seguir el modelo de ratificación por voto popular (sistema utilizado en Japón), la nomina de los 28 Magistrados podría ser sujeto de ratificación por voto popular. De esta manera se garantiza que la Asamblea Legislativa elija a los mejores y si no lo hace el pueblo rechazaría -en un mundo ideal- esa lista. Este camino no requiere una reforma constitucional, sino una interpretación legislativa.

Si esos Magistrados son independientes de la autoridad que los designa la Reforma Judicial esta garantizada. Para ello es necesario que  el proceso objetivo de selección y designación Parlamentario tome parámetros del mas alto nivel, la formación académica no debe ser menor a la del Doctorado, la producción intelectual de libros y artículos científicos debe ser admitida únicamente si es realizada en publicaciones validadas y registradas. La experiencia previa y la vida intachable de los futuros Magistrados debe ser un factor importante, junto a la calidad de sus decisiones como Juez. Al pensar en estas características recuerdo a nombres de personas que tienen en común el ser buenas personas, integras y valiosas para la sociedad en la que trabajan y viven, lamentablemente ninguna de ellas esta dispuesta a volver o ir a Sucre. Tengo la firme esperanza que si las reglas son claras y objetivas para el proceso de selección será posible convencer a esas personas que asuman el reto de conducir la reforma. Mientras tanto la Cumbre de Justicia avanza como la justicia. 

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