Economía de Mercado
Armando Méndez Morales
31/08/2015 - 09:09

Economía Real y Financiera

Toda transacción económica simultáneamente es real y es financiera. Ambos se mueven inexorablemente sujetos a las leyes básicas de la economía, vale decir, la oferta y la demanda.

Una transacción en los mercados de bienes y servicios es una compra/venta con uso del dinero, en cualquiera de sus formas. Pero también hay transacciones en los mercados de activos financieros, donde el dinero es uno de ellos.

La economía supone que ambos mundos, real y financiero, se mueven simultáneamente te y en equilibrio. Pero esta es una simplificación de una situación muy compleja.

En los últimos días del mes de agosto hubo noticias generalizadas de prensa sobre las caídas en los precios de los mercados de activos financieros en el mundo, de los cuales comparten las materias primas. Lo destacable es que fue una caída generalizada en los mercados y, en promedio, en tasas bastante similares. Esto quiere decir que los mercados financieros creen -o esperan- que hubiese un exceso de oferta tanto de materias primas como de activos financieros, razón que explica la caída de precios. También puede ser la consecuencia económica de que ya se presentó, con anterioridad un exceso de oferta en determinados mercados y, en general, en los mercados financieros, por lo que su caída de precios, con rezago, es un hecho inexorable.

En los países continuamente se está aumentando el dinero, el mismo que se concentra en los mercados financieros en la medida que es más desarrollado. En los países no desarrollados el dinero se concentra en los mercados corrientes de bienes y servicios e inmobiliario, presionando las importaciones y/o generando inflación de precios.

La gente suele preguntarse porque sube tanto el precio del oro. La respuesta es que la gente sigue buscando algo seguro y fácilmente vendible para mantener su riqueza. Se considera que el oro cumple esta condición, sobre todo cuando el dólar americano, que es el dinero por excelencia, presagia problemas.

El mundo de los mercados de bienes y servicios opera según las leyes de la demanda y de la oferta pero con fuertes distorsiones, dado que los gobiernos de los países, en mayor o menor medida, no permiten el libre comercio de bienes, ni de servicios, ni plena movilidad de factores. Por tanto, los precios determinados en los diferentes mercados nacionales no son los óptimos. Estas restricciones no están presentes en los mercados financieros, que también se mueven bajo las reglas de la demanda y de la oferta, pero donde se observa una amplia libertad de “movimientos de capitales” o del dinero. Lo deseable es que paralelamente al libre movimiento de capitales debería imponerse la libertad mundial del comercio de bienes y la libre movilidad del factor trabajo.

Pero las restricciones en los mercados reales se manifiestan distorsionando los mercados financieros.

En el mundo actual, casi todo se ha convertido en activo financiero. Los commodities se venden y se compran en la forma de activos financieros, cuyo propósito inmediato no es su uso sino mantener y acrecentar la riqueza poseída.

Pero lo que sucede en los mercados reales -como es el de las materias primas convertidos en activos financieros- es que con rezagos, está presente en la conducta de los mercados financieros, pero nadie sabe cuando. Un exceso de producción real, en algún momento, es percibido por algunos agentes del mundo financiero como insostenible; consideran que los “stocks e inventarios” están en un nivel muy alto, por lo que se viene una caída de precios, lo cual ellos hacen realidad al vender activos financieros. Pero esta opinión no es compartida por todos, porque de serlo no habría compradores. En el mundo de los activos siempre hay los que creen, en el corto plazo, que un precio de algo subirá y otros que creen lo contrario.

La pregunta es: ¿por qué se habría presentado ese exceso de oferta? La respuesta es que es consecuencia del gran auge económico mundial, ya de muchos años, liderado por China, con un bache dado por la crisis económica mundial del año 2009,  donde se dio un continuo exceso de demanda con su correspondiente alza de precios y que incentivó, precisamente, este exceso de oferta actual.

Estos hechos nos demuestran que, en realidad, los mercados financieros no funcionan junto a los mercados reales, lo hacen de manera separada. En los mercados financieros, se determinan los precios, pero con rezagos, razón por la cual nadie sabe que puede pasar con un precio mañana. Todo depende de las expectativas que tengan los que operan en los mercados financieros, las cuales pueden ser tanto racionales como no racionales.   

La Paz, 31 de agosto de 2015

*Profesor emérito de la UMSA y Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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